Ozempic: la promesa de adelgazar sin esfuerzo tiene letra pequeña
Un hombre de 50 años llega a urgencias con un fallo ventricular masivo. Su historial clínico incluye Ozempic. El cardiólogo no duda: la semaglutida ha destrozado el músculo cardíaco. Este relato, que circula en la red, es la cara oscura de un fármaco que promete lo que ninguna fuerza de voluntad logra: perder kilos sin pasar hambre.
La pérdida de músculo, la gran preocupación
No es un mito. En el subestudio de composición corporal del ensayo STEP 1 –140 participantes, 68 semanas–, la semaglutida de 2,4 mg produjo una pérdida de peso del 15% frente al 3,6% del placebo. La masa grasa total cayó un 19,3%; la visceral, un 27,4%; y la masa magra, un 9,7%. O sea, se pierde músculo en términos absolutos. Pero la grasa se pierde a casi el doble de ritmo, con lo que la proporción de masa magra en el cuerpo acaba subiendo: la de grasa bajó 3,5 puntos.
El rebote tras la retirada
La extensión del ensayo STEP 1, publicada en 2022 con 327 participantes seguidos hasta la semana 120, lo confirma: al dejar el fármaco, el peso vuelve. A la semana 68, la pérdida media era del 17,3%. Un año después de retirarlo, recuperaron 11,6 puntos –dos tercios de lo perdido–. Pero el saldo final seguía siendo del 5,6% por debajo del peso inicial. Vuelve casi todo, no vuelve más. Críticos argumentan que el tamaño muestral es insuficiente; la evidencia señala que no se recupera peso extra.
El corazón, ¿dañado o protegido?
La anécdota del fallo ventricular contrasta con el estudio SELECT: 17.604 pacientes con enfermedad cardiovascular y sobrepeso u obesidad sin diabetes. La semaglutida redujo un 20% los eventos cardiovasculares graves frente a placebo. El fármaco no daña el corazón; lo protege. El problema es que la realidad clínica y la percepción popular van por caminos distintos.
Mientras unos ven en Ozempic el fin de la gula, otros ven un negocio que fideliza clientes. La verdad está en el medio: funciona, pero no es gratis. El músculo se paga con músculo; el rebote, con paciencia; y el corazón, con datos.