Pamela Anderson desvela la oferta de Sylvester Stallone: un apartamento y un Porsche a cambio de ser su ‘chica número uno’
Pamela Anderson ha vuelto a poner sobre la mesa una de las anécdotas que más ha dado que hablar en los últimos meses. Según relató en su documental de Netflix ‘Pamela, una historia de amor’ y repitió en el programa ‘Watch What Happens Live with Andy Cohen’, el actor Sylvester Stallone le propuso en los años 90 un trato nada disimulado: un apartamento y un Porsche a cambio de convertirse en su ‘chica número uno’.
La oferta con condiciones: ¿negocio o romance?
La respuesta de Anderson, según su propio relato, fue inmediata: “¿Eso significa que hay un número dos?”. Stallone, al parecer, contestó: “Two Pamela”. La anécdota, que ella habría rechazado, deja entrever un modelo de relación que en Hollywood ha sido moneda corriente: contratos no escritos donde la línea entre lo afectivo y lo económico se difumina.
La oferta de Stallone, ajustada al valor de mercado de la época, no era desdeñable. Un Porsche de los 90 y un apartamento en Los Ángeles podrían superar los 200.000 dólares de entonces. Pero la pregunta que flota es: ¿era solo un soborno afectivo o una inversión profesional?
Escepticismo generalizado: timing y credibilidad
No todo el mundo se traga la historia. La fecha de la revelación –en plena promoción de su documental– ha levantado sospechas. Algunos señalan que Anderson, a sus casi 60 años, busca capitalizar el tirón mediático del #MeToo, aunque su relato no encaja del todo con el de otras denunciantes. La comparación con la novela ‘American Psycho’, donde también aparecen detalles muy específicos, no ha ayudado a su credibilidad.
Además, el hecho de que Stallone se casara poco después con otra modelo, Jennifer Flavin, hace que algunos consideren que Anderson simplemente no era la elegida. “Ella le hubiese sacado mucho más”, ironizan algunos análisis, que ven en la oferta un tope máximo que ella, al rechazarlo, perdió.
El valor económico de ser ‘la número uno’
Desde una óptica económica, la oferta de Stallone puede leerse como un contrato de exclusividad. Ser la ‘chica número uno’ implicaba, presumiblemente, disponibilidad, promoción mutua y un estatus que, para una actriz en ascenso como Anderson, tenía un precio. Ella, que ya era un icono sexual gracias a ‘Los vigilantes de la playa’, quizás valoró que su carrera independiente rentaba más que cualquier Porsche.
Sin embargo, el escepticismo persiste: “Me creo que Sly le hiciese esa oferta. Lo que no me creo es que ella lo rechazase”, apunta una corriente de pensamiento. La duda sobre si realmente dijo que no o si, simplemente, no aceptó las condiciones, sigue abierta.
¿Qué haría usted con una oferta así?