Un forero cifra en una sola huelga general los últimos 15 años
Cuarenta mensajes y ni una fecha. El tramo arranca con ganas de ajustar cuentas y se pasa casi entero discutiendo por qué se dice esto ahora y a quién le sirve. Los tuits pegados se comen media página. Nadie habla de piquetes, de servicios mínimos ni de seguimiento: se habla de gambas, de subvenciones y de si esto es una huelga o un aviso con segunda intención.
Qué se ha sabido
Poco, y ese es el dato del tramo. El único aporte con fechas lo firma virolai22: en 15 años de gobiernos socialistas ha habido
una sola huelga general, la del otoño de 2010. Sostiene que aquella no fue contra el Ejecutivo sino contra la austeridad y las reformas que venían de Bruselas, dentro de una oleada de protestas europeas. Añade un detalle de contexto: el déficit público estaba disparado.
El resto es material pegado. Jotagb trae un tuit de Ana Isabel Martínez que pregunta contra quién sería el paro y recuerda quién gobierna.
Otro mensaje, firmado por Agustí Peiró, sitúa la decisión en La Moncloa y pone encima de la mesa las subvenciones millonarias. Jotagb suma un «Miles…» con una foto. quarter pega un vídeo de burla sobre el dirigente. Los enlaces se comentan menos que se copian.
Dónde está la bronca
No hay dos bandos con programa. Hay una mayoría que se ríe y tres o cuatro voces que intentan mover el foco a otro sitio.
La mayoría no discute la huelga, discute el motivo. Gonzalor lo resume con un cálculo de calendario: ocho años callados y despiertan ahora. Varios le siguen y lo atan al dinero: si cambia el Gobierno, cambian las subvenciones, y ahí entra el chiste de las mariscadas, que reaparece en una decena de mensajes. Jotagb lo dice sin rodeos: el defensor del trabajador trabaja para el Gobierno. Un participante lo lleva al extremo y sostiene que el sindicato no tiene poder de convocatoria y que por eso no convoca.
Enfrente, jeiper da la vuelta al argumento del beneficiario: quien ha tumbado unas medidas para abaratar la vivienda es la oposición, así que el paro apuntaría a quien bloqueó, no a quien las impulsó. Knight who says ni lo plantea como absurdo: pregunta en qué mundo una huelga general beneficia al Gobierno y perjudica a la oposición. El centinela zanja por la vía del esperpento y dice que ni Berlanga imaginó algo así.
El tercer choque es sobre el alcance. ieeehhspartaco sostiene que, si convocan, el fracaso quedará a la vista de todos. Ces25 va más lejos: solo irían ellos y cuatro más. El Kid Campeador cambia el objeto de la huelga por completo: sostiene que cuando la cúpula habla de paro general se refiere a bajas y horas sindicales, mientras los que reman sí paran. Adolfo Fuerte propone lo contrario que todos: no hablar del asunto, para no darle importancia.
Y está el grupo al que la huelga se le va de las manos y acaba discutiendo otra cosa. Electron235 dice que el PSOE lleva dos años hundiéndose y que al PP le ha bastado con no hacer nada. Esta democracia es falsa apunta a los medios y a cómo se colocó al Gobierno como víctima. Salsa_rosa sostiene que la izquierda tiene ganado el relato y la calle. NORDWAND le corrige desde el otro lado y afirma que en las calles y los transportes solo ve inmigración, y que los suyos solo están en redes y medios pagados.
Volviendo al sindicato, silenus lo resuelve con una palabra: «Congozuela». Tobias Rieper desprecia a los que cobran poco y Jotagb le contesta en el mismo registro: vino bueno y mariscada. Ninguno de los dos habla ya de la huelga.
Los tuits que se pegan
Dos cuentas distintas acaban en el mismo sitio. Una pregunta, con sorna, contra quién se convoca. Otra responde que la orden vendrá de arriba.
Entre medias, un «Miles…» con foto y un vídeo de burla. Nadie discute el contenido de los tuits: se usan como remate de un mensaje propio.
Qué cambia respecto a antes
Entra el
precedente de 2010 como vara de medir y entra la comparación con los ocho años anteriores. También entra un tuit que traslada la decisión a La Moncloa, y eso recoloca el asunto: ya no se discute si el sindicato puede, sino si le dejan.
Lo que se cae es la conversación sobre la fecha. Nadie la pide, nadie la busca, nadie la echa de menos. Y la capacidad de convocatoria deja de tratarse como una duda: se da por hecha en negativo y se pasa a otra cosa. El hilo se cierra sin convocatoria y sin destinatario claro.
Predicciones hay dos, y van en la misma dirección. Una dice que si convocan se verá el fracaso. Otra, que el IPC o el precio de la luz servirán de excusa cuando gobierne otro. Ninguna pone fecha, que es justo lo que pasa en las cuarenta intervenciones.