Pizzpi Gistbert abandona el Trevijanismo: ¿giro ideológico o deriva inevitable?
El conocido divulgador y figura de internet Pizzpi Gistbert ha anunciado su abandono del libertarismo de escuela Trevijanista, una corriente que defendía el libre mercado sin restricciones y la no intervención estatal. Según ha trascendido en redes, Gistbert se alinea ahora con el identitarismo cultural, a dos pasos de militar en Frente Obrero. Un giro que suscita tanto sorpresa como incredulidad.
¿Qué hay detrás del giro de Gistbert?
El propio Gistbert ha señalado que el Trevijanismo, lejos de ser un libertarismo auténtico, es más bien un colectivismo encubierto. Críticas aparte, lo que parece claro es que el personaje se suma a la corriente del «péndulo»: quienes ven en la inmigración descontrolada y la pérdida de identidad nacional el detonante para virar hacia posiciones identitarias. Algunos analistas consideran que este movimiento refleja el hartazgo de una parte de la derecha liberal con los postulados clásicos y su incapacidad para abordar la cuestión migratoria.
Reacciones y dudas sobre la sinceridad del cambio
No todo son aplausos. Desde sectores más escépticos se duda de la autenticidad de la conversión: «mucho mejor fichar a Samantha Hudson», ironizan, sugiriendo que Gistbert busca relevancia mediática más que una militancia real. El propio Frente Obrero parece el destinatario lógico, aunque el partido no se ha pronunciado. La pregunta que queda es si este giro responde a una convicción profunda o a una estrategia de posicionamiento en un ecosistema digital que premia la radicalidad.
Con casi treinta años de retraso, según los más críticos, el pensamiento identitario gana adeptos entre quienes antaño defendían la apertura sin límites. La discusión sobre si es un cisne negro o una tendencia consolidada sigue abierta.
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