La palabra es la misma pero el significado es radicalmente distinto. Entre 1935 y 1944 Alemania ha sufrido una transformación...
La voluntad en
El triunfo de la voluntad es una voluntad ontológicamente afirmativa, estética y mitificada; la de la Ofensiva de las Ardenas es una voluntad finita, reactiva y trágica, enfrentada a su propio agotamiento.
El triunfo de la voluntad (1935)
En la película de Leni Riefenstahl la “voluntad” no aparece como un simple deseo o decisión política. Se presenta como una fuerza casi metafísica: el
Volk alemán se funde en un único organismo cuyo centro es el Führer. La voluntad es:
-Colectiva y totalizante: multitudes perfectamente ordenadas, rituales coreografiados, arquitectura monumental y música transforman la voluntad individual en voluntad de la raza y de la historia.
-Afirmativa y creativa: no lucha contra una adversidad real en la pantalla; se celebra a sí misma. Es el momento de la autoafirmación absoluta, donde el ser se identifica con el devenir victorioso.
- Estética y sacralizada: la cámara, el montaje y la puesta en escena la convierten en espectáculo casi religioso. La voluntad
es belleza, orden y destino.
Ontológicamente, se trata de una voluntad que pretende coincidir con el ser mismo: no hay separación entre querer y poder, entre intención y realidad histórica.
En ese sentido, la voluntad del film es una voluntad “ontológicamente plena”:
se muestra como fundamento, no como respuesta a una crisis.
La voluntad en la Ofensiva de las Ardenas (diciembre 1944 – enero 1945)
La Ofensiva de las Ardenas es el último gran intento alemán en el frente occidental. Aquí la voluntad se manifiesta de manera opuesta:
-Desesperada y reactiva: Alemania ya ha perdido la iniciativa estratégica, carece de reservas suficientes de hombres, combustible y material, y se enfrenta a una superioridad aliada aplastante. La orden de Hitler no nace de una abundancia de fuerzas, sino de la negativa a aceptar la derrota.
-Trágica e irracional: impone un plan que los generales consideran inviable (avance profundo, capturar Amberes, dividir a los Aliados). La voluntad personal del dictador se impone sobre el cálculo militar. Es
una voluntad que conoce su propia imposibilidad y, sin embargo, se lanza.
-Finita y materialmente condicionada: depende de la niebla para ocultar la inferioridad aérea, del combustible capturado al enemigo y de unidades improvisadas. Cuando esos factores fallan, la voluntad se quiebra. No hay mitología que la sostenga: solo desgaste, hambre, frío y números adversos.
Ontológicamente, esta voluntad ya no es fundamento del ser histórico, sino un acto de resistencia desesperada contra el ser que se impone (la derrota material). Es
voluntad contra la realidad, no voluntad que crea la realidad.
La voluntad del film es una voluntad que se contempla a sí misma como triunfo y fundamento; la de las Ardenas es una voluntad que, sabiéndose ya derrotada, se obstina en actuar como si todavía fuera aquella voluntad triunfante. Una es mito estético del poder; la otra es la expresión trágica de su agotamiento.