Enrique IV no eligió a Isabel por voluntad: la nobleza le impuso a su hermana
Enrique IV de Castilla no escogió a su hermana Isabel como heredera del trono. Le fue impuesta a punta de espada y bajo la sombra de una acusación de bastardía contra su propia hija, Juana. La decisión, lejos de ser un gesto de confianza fraternal, fue el resultado de una revuelta nobiliaria que puso en duda la legitimidad de la princesa y llevó a Castilla al borde de la guerra civil.
La nobleza castellana, liderada por los grandes linajes, alimentó durante años el rumor de que Juana no era hija del rey, sino de Beltrán de la Cueva —de ahí el apelativo "la Beltraneja"—. Con esa excusa, proclamaron rey a Alfonso, hermanastro de Enrique y hermano de Isabel. Enrique respondió con las armas, pero su victoria fue parcial y su clemencia con los vencidos, contraproducente.
Cuando Alfonso murió adolescente —con apenas 14 o 15 años, según las crónicas—, los rebeldes no cejaron. Amenazaron con colocar a Isabel en el trono. Enrique, acosado y sin apoyos firmes, claudicó en 1468 con el pacto de los Toros de Guisando: él seguiría reinando hasta su muerte, pero Isabel sería la heredera. A cambio, la infanta Juana fue prometida al rey de Portugal, Afonso V, que la reclamó como esposa —él con 43 años, ella con 13— para unir las coronas.
La maniobra no cerró el conflicto. Enrique intentó después revocar el pacto y restaurar a Juana, pero falleció en 1474 sin conseguirlo. Estalló entonces la guerra de Sucesión Castellana, que enfrentó a los partidarios de la Beltraneja —apoyados por Portugal— contra los de Isabel. El desenlace es conocido, pero la controversia sobre la legitimidad de Juana nunca se disipó del todo.
¿Qué pesó más en la decisión de Enrique: la presión militar o la convicción de que su hija no era suya? Los historiadores siguen sin ponerse de acuerdo. Lo que está claro es que la elección de Isabel como heredera no fue un acto de voluntad, sino una rendición forzada. Y que la corona de Castilla cambió de manos por un rumor, una guerra y una boda infantil.