La polémica del microvestido de Xuxa en un show infantil
Xuxa siempre ha vendido la misma fórmula: canciones infantiles, bailes y una indumentaria que roza el límite de lo permitido. A sus 63 años, la presentadora brasileña ha vuelto a desatar la controversia tras una actuación para niños en la que lució un vestido mínimo que muchos consideran inapropiado. La polémica, sin embargo, no es nueva: es la enésima reedición de una estrategia que lleva décadas dando réditos.
Un estilo que viene de lejos
La carrera de Xuxa está construida sobre esa contradicción aparente. En 1990 ya aparecía en la televisión española con minifaldas y botas blancas, en un programa que mezclaba el público infantil con una puesta en escena deliberadamente provocativa. Nada ha cambiado en 35 años, salvo la edad de la artista y el contexto social. Para los estándares de Brasil, el vestido que ha provocado el escándalo sería conservador: allí es habitual ver en la playa bañadores más atrevidos que el atuendo de Xuxa. Su leyenda tampoco se entiende sin su relación con Ayrton Senna, fallecido hace más de 30 años, un romance que sigue alimentando su mito.
El doble rasero de la moral pública
El fondo de la cuestión no es el vestido, sino la hipocresía. Los mismos que critican a Xuxa no dicen nada cuando, en otros escenarios, la exposición corporal es idéntica o mayor. Hay quien recuerda que en las playas los bañadores tipo tanga enseñan bastante más, o que en determinadas celebraciones públicas la desnudez se tolera sin aspavientos. También se señala que los niños de hoy crecen con referentes mucho más explícitos en redes sociales, lo que relativiza la alarma por un vestido que, en cualquier caso, no es novedad en la carrera de la artista.
Un negocio con doble audiencia
Xuxa no es tonta, y el vestuario forma parte del producto. Los niños disfrutan con sus canciones, pero el espectáculo está calculado para que el padre se quede también enganchado. Es un incentivo económico: llevar al hijo al concierto se convierte en una experiencia para toda la familia, con un aliciente añadido para el público masculino. Esa es la clave del éxito de una mujer que acumula décadas en la industria del entretenimiento y que, a sus 63 años, sigue llenando recintos. La polémica, además, le sirve de promoción gratuita. El caso no es único: la cantante turca Ajda Pekkan, nacida en 1946, sigue actuando cerca de los 80 años, aunque su estilo es menos atrevido. La diferencia es que Xuxa ha hecho del atrevimiento su sello.
El tiempo dirá si la estrategia sigue funcionando en una sociedad cada vez más sensible a la exposición femenina y a la protección de la infancia. Pero si algo ha demostrado Xuxa es que el escándalo no le ha pasado factura: lo ha convertido en su mejor publicidad. La pregunta es si la próxima generación de padres lo seguirá comprando.