El problema es muchísimo más grave de lo que se supone. Yo estoy seguro que todos estos años se han nacionalizado a todo el que lo pedía por instigación del PSOE, quien solicitaba a los consulados "hacer la vista fuerte". La instrucción de la Puentes no fue "la puerta falsa que se abrió" -que es de donde sale la cifra de 160.000-, sino una coartada legal para el caso que se descubrieran las irregularidades oficiosas que ya se estaban llevando a cabo desde mucho antes. De ese modo, a posteriori, se podrían justificar todas las irregularidades administrativas porque "se ajustaban al criterio de seguridad jurídica de la Puente". O sea, que es una cobertura legal para el caso de que un nuevo gobierno descubriese el pastel y exigiese cuentas.
Si se consigue evitar el pucherazo y desalojar al Felón, en una auditoría que se hiciera de las nacionalizaciones realizadas en los últimos años a partir de la dichosa ley de nietos, se van a descubrir cientos de miles (si no millones) de "falsos nietos de exiliados", bien sea porque no son nietos de emigrantes en el periodo establecido, bien porque no pueden acreditar que esos forasteros sean exiliados políticos, bien porque ni siquiera tienen ninguna base documental, o, finalmente, porque sean nacionalizados como consecuencia de la nacionalización irregular anterior de un familiar, (como ese caso donde un falso nacionalizado ya ha regularizado a 30 miembros de su familia). Porque aquí, lo que no se dice, es que cada "nuevo español" hace "español" a sus descendientes y nietos, quienes a su vez, pueden nacionalizar a sus propios descendientes y nietos, en un efecto multiplicador grotesco, donde igual, en 20 años, habrá más "españoles" viviendo en Buenos Aires o en La Habana que en España.
La situación es completamente delirante y aberrante. Y lo peor, todo esto se zanjará con un par de sanciones menores y nadie irá a la cárcel.