Y añadiría el matiz que casi siempre falla: no basta con duplicar, hace falta que la segunda copia esté en otro sitio. La regla que usan los que viven de esto es la del 3-2-1: tres copias, en dos soportes distintos, y una de ellas fuera de casa. Duplicar dentro del mismo ordenador no le salva de un robo, un incendio, una subida de tensión ni de un cifrado por ransomware, que se lleva por delante todas las unidades montadas a la vez.
Y conviene recordar que un RAID tampoco es copia de seguridad: replica los borrados con la misma diligencia con que replica los datos.
Por cierto, el caso que contaba
@Antio unos mensajes más arriba, el SSD de un portátil apagado durante años que al encenderlo aparece vacío, es justo el escenario donde el mecánico gana. Para archivo que va a dormir, disco que gire y en sitio fresco.