El NAFO nació como meme y acabó en la mesa redonda del CSIS
Cinco de octubre de 2022. Washington D. C. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) organizó una mesa redonda con un título que no deja nada a la interpretación:
NAFO y Ganar la guerra de la información: lecciones aprendidas en Ucrania. Meses antes, la idea de que una pandilla de desconocidos armados con la caricatura de un perro Shiba Inu acabara en la agenda de un centro de estudios de referencia habría sonado a chiste. No lo era. El NAFO, Organización de Amigos del Atlántico Norte, se había creado en
mayo de 2022 y, según la lectura que abre el debate, ya formaba parte de la maquinaria de la guerra de la información.
Qué es el NAFO y cuándo se creó
Un comunicado del CSIS lo describe como un grupo orgánico en línea de defensores pro-ucranianos que utilizan los medios digitales para combatir fuentes clave de desinformación rusa. Su arranque se sitúa en mayo de 2022. Su símbolo: la caricatura de un Shiba Inu. Su actividad: memes, comentarios y recaudación de fondos para las Fuerzas Armadas ucranianas. Su estructura parece amorfa.
El relato que acompaña al fenómeno coloca en su órbita nombres de peso: el presidente de Estonia, Thomas Hendrik Ives; el ministro de Defensa ucraniano, Alexei Reznikov; el general de división del Ejército de EE. UU. Patrick Donahue; el congresista Adam Kinzinger. La cofundación se atribuye a **Matt Moores**, ex miembro del Cuerpo de Marines estadounidense. Nació mirando al público anglosajón y ha ido ganando presencia en foros hispanohablantes.
Qué es la guerra memética y quién la formuló
El marco teórico tiene fecha y autor. En **2006**, el comandante del Cuerpo de Marines de EE. UU. **Michael Prosser** propuso el concepto de guerra memética: atacar una ideología pasa por atacar su idea central, y el meme es el arma. Su tesis llegaba más lejos: las ideologías se comportan como enfermedades y los memes son el vector que las propaga o las cura.
De aquella formulación académico-militar a un perro Shiba Inu que se ríe de un misil hay un trecho, pero la lógica es la misma. La diferencia es el coste. Un informe estratégico cuesta dinero; un meme, no. Y ahí está el interés del modelo.
¿Quién financia el NAFO?
Una de las tesis que circulan sostiene que el NAFO es una organización privada financiada directamente por la OTAN, y que su reconocimiento como parte de la maquinaria de propaganda occidental anticipa una expansión del método. Esa lectura ve en el episodio del CSIS la prueba de que la experiencia se institucionaliza.
La versión contraria es tajante: nadie financia esto. Se sostiene que se trata de una comunidad que nació de cansancio ante la propaganda difundida por internet, que no hay nómina, y que participar en ella es entretenimiento, no militancia pagada. Ninguna de las dos partes ha aportado documentación contable pública, y ese es el punto donde el asunto se queda, sin cerrar.
De la burla a la caja: donaciones para las Fuerzas Armadas
Aquí aparece el dato que menos se discute: la recaudación de fondos para las Fuerzas Armadas y la distribución de memes son la base operativa del fenómeno. El resto, quién gestiona esos fondos y con qué respaldo, no está documentado públicamente.
La doble vara: Irak, Libia, Afganistán
El flanco más incómodo del relato no es la financiación, es la asimetría moral. Se argumenta que las intervenciones de EE. UU. en Irak, Afganistán, Vietnam, Panamá, Guantánamo o la isla de Granada no reciben la misma severidad que la operación rusa, y que a Ucrania se le perdona su participación en la coalición multinacional que invadió Irak. La respuesta desde el otro lado es igual de simple: si cae un misil, el responsable es quien lo lanza, no quien le mira mal. Ambas corrientes se acusan mutuamente de medir con raseros distintos, y ninguna cede.
El resultado: un meme gratis, una mesa redonda de pago
Hay una ironía que resume todo el asunto. La criatura nació como una broma de internet sin presupuesto declarado y terminó sentada, como caso de estudio, en un centro de análisis de Washington. Que el patrocinio sea militar, espontáneo o ninguno de los dos es exactamente lo que nadie ha demostrado con papeles.