Estás usando un navegador desactualizado. Es posible que no muestre este u otros sitios web correctamente. Debe actualizar o usar un navegador alternativo.
¿Qué es lo que más te irrita cuando caminas por la calle?*%
La calle ha dejado de ser un lugar de paso para convertirse en un circuito de obstáculos. No hay un enemigo único ni una queja capaz de aglutinar a todos; hay una lista larguísima y cada cual coloca la suya arriba. Pero se repiten tres focos: lo que se pisa, los vehículos que invaden el espacio del peatón y la sensación de que la acera es territorio de cualquiera menos de quien camina. Preguntar qué es lo que más irrita al caminar por la calle devuelve un inventario disperso, poco amable y bastante elocuente sobre cómo se usa el espacio público.
El suelo: excrementos, escupitajos y chicles
El primer punto de fricción es literalmente el suelo. No el decorado: el suelo. Resbalar al pisar algo que otro tiró, caerse de golpe y darse un golpe es el escenario que abre el asunto, y a partir de ahí la enumeración no se detiene: excrementos caninos sin recoger, meados, chicles, basura, escupitajos y mocos. La anécdota más citada es la de una mujer que resbaló con una deposición canina y cayó al suelo manchándose la ropa, atendida por quien presenció la escena. Hay quien ha pasado de la queja a la solución técnica: encargar a un zapatero unas suelas antideslizantes para caminar con más seguridad cuando llueve. Y circula un cálculo doméstico: en una ciudad como Gijón saldrían a la calle 38.000 perros a hacer sus necesidades dos veces al día.
Patinetes, bicis y puentes peatonales estrechos
El segundo foco es la invasión rodada de la acera. Los patinetes eléctricos y las bicicletas que cruzan puentes peatonales sin bajarse del vehículo encabezan las quejas, sobre todo donde el paso es estrecho y no hay margen para dos cuerpos. La queja no es estética: es de seguridad. Un peatón que se aparta a destiempo, un frenazo o una maniobra brusca bastan para que el paseo acabe en susto. El reproche no va contra un colectivo concreto sino contra una costumbre: circular donde el diseño de la vía no está pensado para ello. El conflicto es de reparto de espacio, no de simpatía.
Grupos en paralelo, móviles y el derecho a no apartarse
Otra corriente de malestar señala a quien ocupa la acera entera hombro con hombro y obliga al que viene de frente a bajarse a la calzada. La descripción más gráfica habla de grupos que avanzan en paralelo y, cuando alguien se planta y no se aparta, de miradas de reproche. A eso se suma el peatón que camina leyendo el teléfono, con el altavoz puesto o con el aparato delante de la cara. Un recuento personal resume el ambiente: en un embudo de paso, de quince personas que podrían ceder el paso, una lo hace. Reaparece además una norma que muchos, al parecer, desconocen —circular por la derecha en la acera—, y quien la recuerda lo hace con el tono del que predica en el desierto.
Reguetón, altavoces y cláxones: el ruido como agresión
Si el suelo y el espacio físico son el primer frente, el sonido es el segundo. La música a todo volumen desde el móvil o desde altavoces portátiles aparece en casi todas las enumeraciones, con el reguetón como banda sonora por defecto. No es una queja generacional: el transistor del viejo que escuchaba el fútbol apenas molestaba, mientras que un altavoz a plena potencia en una acera estrecha convierte el trayecto en una sesión forzada. A la lista se añaden el claxon como saludo —hay quien confiesa impulsos poco edificantes al oírlo— y los silbidos o tarareos de quien pasa al lado en silencio y decide, justo entonces, ponerse a cantar.
Humo, correas extensibles y perros con jersey
El tabaco sigue puntuando alto: caminar detrás de alguien que fuma obliga a tragar el humo, y si es puro, más. Conviven en la misma queja los perros atados a correas extensibles que cruzan la acera de lado a lado mientras su dueño mira el móvil, y el malestar que generan quienes tratan a los animales como niños, con cochecito, ropa y lazos. La convivencia con mascotas concentra dos críticas distintas: la suciedad que dejan y la ocupación del espacio. La higiene y el respeto al que viene de frente vuelven a ser el eje.
De la queja concreta a la clasificación del prójimo
Un resumen recurrente reduce todo lo anterior a un trío: falta de educación, empatía y respeto, y si hay que elegir, lo primero. Ahí es donde la cosa se divide. Una parte se queda en el reproche concreto; otra deriva hacia generalizaciones contra determinados colectivos, sin que esas atribuciones se sostengan en dato alguno. Quienes analizan el fenómeno con más frialdad apuntan a la densidad urbana, al reparto del espacio y al ruido ambiental, no a un perfil de vecino.
Si los ayuntamientos endurecen la regulación del patinete y la limpieza viaria, lo previsible es que caiga el conflicto más visible. Con reservas: la irritación que describe el suelo sucio o el hombro a hombro no se arregla con una ordenanza. Y sin embargo, es lo que más se repite.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«A veces donde hay embudos y hay que dejar pasar me detengo dando el paso y cuento de uno en uno todos los que no me dejan pasar, por lo general luego de 15 personas hay uno que te cede el paso.»
— Breadface · Nadie cede el paso
«He pensado en ir a un zapatero para que me ponga unas suelas antideslizantes y así ir más seguro.»
— comprador de afecto · Suelas contra resbalones
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Suciedad del suelo y excrementos30%
Patinetes, bicis y móviles25%
Falta de civismo y educación30%
Ruido y música ajena15%
📌 DATOS
En Gijón saldrían a la calle 38.000 perros a hacer sus necesidades dos veces al día, según un cálculo que circula en el material
De cada 15 personas que podrían ceder el paso en un embudo, una lo hace, según el recuento de un participante
El ritmo del viandante con prisa se cifra en 5 km/h frente a los 2 km/h de quien bloquea el paso
5 euros es la cantidad que, según un mensaje, pide quien se acerca a pedir para una sustancia
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Por qué se queja la gente de los patinetes en la acera?
Porque circulan por espacios estrechos reservados al peatón, como aceras y puentes peatonales, sin que el usuario se baje del vehículo. Las quejas se centran en la falta de margen para cruzarse, los frenazos y el riesgo de golpe. El reproche apunta al hábito de circular donde el diseño de la vía no lo prevé.
¿Qué se puede hacer contra los resbalones al caminar por la calle?
No hay solución oficial en el material consultado. Lo que aparece es una respuesta casera: acudir a un zapatero para que coloque suelas antideslizantes y caminar con más seguridad, sobre todo cuando llueve. La otra recomendación implícita es mirar al suelo para esquivar excrementos, chicles y restos.
¿Cómo influye el uso del móvil en la convivencia en la acera?
Quien camina mirando la pantalla pierde la noción del espacio: no cede el paso, se detiene en seco y obliga al resto a esquivarlo. A eso se suma el móvil con el altavoz puesto, que convierte una conversación privada en banda sonora obligatoria, y los dueños que atienden el teléfono mientras su perro ocupa la vía.
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El recuento personal de embudos de paso, con la proporción exacta de gente que cede y gente que no, que no aparece en ningún informe de movilidad
✓La anécdota completa del resbalón con deposición canina y cómo acabó la escena, contada por quien la presenció
✓El cálculo doméstico sobre el número de perros que salen a la calle dos veces al día en una ciudad concreta
Este es un resumen del hilo. La discusión completa incluye 100 respuestas con datos, fuentes y análisis que solo están disponibles para usuarios registrados. Crea tu cuenta en 30 segundos para acceder al debate completo y participar.
Te estás perdiendo 100 mensajes
Esto es un resumen. El hilo original está entero ahí dentro.