Del selfie inesperado a las listas de colectivos en la acera
En cuestión de horas el hilo deja de ser una colección de anécdotas y se convierte en un inventario. Entre el 26 y el 27 de septiembre entran
40 mensajes y la conversación se parte en dos: quien cuenta lo que le pasó caminando y quien aprovecha para hacer listas de personas.
Qué se ha sabido
jamonzé abre con dos escenas del mismo día. Una chica se para al cruzarse con él y se hace un selfie cuando él se detiene creyendo que le va a decir algo. Antes, en un semáforo, ve a alguien sonarse la nariz contra el suelo con todas sus fuerzas. UOFB2026 cuenta que se encontró una cartera que se le había caído a alguien y dentro no había ni un billete de cinco euros. Inyusto se queja de que una mosca le acompañe durante todo el trayecto. En este tramo no hay ni un enlace, ni un vídeo, ni una fuente: todo es testimonio propio.
exterriga pone cifras al choque de ritmos: él va a
5 km/h y se encuentra con una pareja a
2 km/h ocupando una acera estrecha. Añade la correa extensible con el perro cruzada de un lado a otro mientras el dueño mira el móvil. mudj habla de quienes van solos y zigzaguean sin dejar avanzar. imaginARIO reclama una norma: en la acera se va por la derecha. desev apunta a quien viene de frente por una acera vacía y tose en la cara al cruzarse. jorggebe se fija en los tipos parados en las esquinas vigilando quién entra y sale de los portales. Y No tengo ni idea de nada. suma las luces de los anuncios, las paradas de autobús y los focos de las tiendas, y avisa de que Madrid le parece cada vez más desagradable.
Dónde está la bronca
No hay peleas grandes, hay una grieta de fondo. Una parte del hilo responde a la pregunta señalando
comportamientos: la correa cruzada, la tos sin taparse, el que bloquea el paso y luego se ofende si le pides permiso. Otra parte responde señalando
personas, y ahí varios mensajes se van a listas de colectivos enteros por edad, origen o aspecto. Son mensajes que se acumulan sin que nadie los respalde y sin que nadie los discuta abiertamente: se quedan ahí, en la misma página, como si fueran una aportación más al inventario. La respuesta más repetida a la pregunta, de hecho, es la más corta: hay quien contesta simplemente «la gente», y hay quien contesta que en su totalidad, sin excepción.
La otra fricción es de normas. imaginARIO da por hecho que en la acera se circula por la derecha; mudj cuenta que cuando alguien le entorpece hace lo mismo y lo deja detrás un buen rato, y con el coche igual. No hay rectificaciones en todo el tramo. Y aparece un asunto nuevo y transversal: noticiesiprofecies sostiene que el hombre no tiene la libertad indumentaria de la mujer, se pregunta qué hombre se atreve a ir con falda y defiende ir en falda larga por motivos de salud. Nadie le contesta.
Qué cambia respecto a antes
La discusión de la primera página, la de qué agravio pesa más que cuál, se ha dejado de lado. Ya no se compara: se acumula. Entra material que antes no estaba —la cartera sin billetes, la mosca, la correa extensible, el selfie, las faldas, las esquinas— y el que más recorrido tiene es el de la correa, porque admite dos versiones: la del perro que va suelto y la del que va atado y cruza la acera entera.
El cambio de fondo es de objeto. Al principio se hablaba de lo que se pisa o se esquiva; ahora una parte de los mensajes habla de quién está en la acera. weyler lo resume desde fuera del problema: dice que caminar por la calle lo tienen jodido los urbanitas. Y el hilo sigue sumando, sin que nadie haya propuesto todavía cómo se sale de la lista.
El cálculo que hace exterriga
exterriga mide la irritación en kilómetros por hora. Él se define como caminante productivo a
5 km/h con ganas de llegar a casa; delante, dos personas mayores a
2 km/h en una acera estrecha que, al notar que alguien se acerca, se dan la vuelta en lugar de dejar paso. Su conclusión es que la calle es de quien va delante y que el de detrás se busque la vida.