El 15 en Ceuta: entre la convocatoria migratoria y el choque con Marruecos
El dato más revelador de la convocatoria del día 15 en Ceuta no es la cifra, 70.000 personas, sino que se haya anunciado por activa y por pasiva. En estas operaciones, el éxito suele depender del factor sorpresa. Si se avisa, hay muchas posibilidades de que todo se quede en un conato. Aun así, el dispositivo español ya está en marcha.
Un aviso demasiado público
La paradoja es que el anuncio ha llegado por megafonía. Quienes conocen los mecanismos de estas convocatorias señalan que, cuando se planea una acción real, no se avisa con tanta antelación. La llamada de Gila al enemigo para decirle que no va a ir a pegarle se convierte en la metáfora recurrente: si se anuncia, probablemente no ocurra.
La partida de Marruecos
El otro tablero es Rabat. El país que quiere venderse como el nuevo Dubai ante los inversores internacionales se juega su imagen. Una represión dura ante una marcha de migrantes le costaría caro en Bruselas; mostrar colaboración, en cambio, le reporta capital político. Por eso algunos análisis apuntan a que el día 15 será un ejercicio de postureo en ambas direcciones: España endurece el discurso para la UE, Marruecos contiene para la galería.
Escenarios de choque
La opción de que el asalto se intente y fracase es la que recorre el debate: sin hoteles de cinco estrellas para todos, con campamentos en la playa y incidentes en supermercados, el paraíso prometido pierde fuelle. Pero el propio hecho de que ya haya habido jarana en la zona mantiene abierta la puerta a un desorden mayor.
¿Fuego de paja o prólogo de algo más? El día 15 está ahí, y España ha movido fichas. Veremos.