Hay que huir de ese tipo de "inversiones" como de la peste: Costes enormes de mantenimiento y gestión, que son impuestos unilateralmente por la empresa gestora, y que hay que pagar religiosamente haya o no ocupación de la unidad.
Como "inversor" uno no tiene ningún poder de decisión sobre cómo se gestiona el hotel, y menos aún sobre cómo se promociona. Si a la empresa gestora, de repente, le interesa promocionar más otro de sus hoteles, te jorobas.
Fácilmente te encuentras pagando cientos de euros al mes por el mantenimiento y promoción por una habitación que se alquila muy pocos días al año.
Al inicio de la explotación del hotel ya es difícil revender la unidad. Cuando el hotel lleva ya varios años y comienza su "decadencia" es prácticamente invendible.