La pulsera con la bandera de España que arruinó una cita
Una mesa de restaurante, una cena de un programa de citas y una pregunta de manual: qué te echa para atrás de ella. La respuesta fue una pulsera. Concretamente, la bandera de España atada a la muñeca. La réplica, recogida en un tuit que ha corrido por redes, no se quedó corta: «…el país en el que estáis comiendo». El intercambio ha vuelto a encender la polémica sobre un símbolo que en España no es neutral.
¿Desde cuándo existe la bandera rojigualda?
Aquí los datos son tozudos. La rojigualda no nació en 1978: procede de tiempos de Carlos III y llevaba 146 años vigente cuando se proclamó la Segunda República, en 1931. La enseña republicana, en cambio, apenas se mantuvo ocho años. La bandera actual quedó ratificada por la Constitución de 1978, sometida a votación. Lo peculiar del franquismo, se apunta en el cruce de mensajes, no fue el color sino el escudo, inspirado en el de los Reyes Católicos. Ese matiz se pierde casi siempre.
La pelea no es por el paño
Para una parte, la bandera es de todos y quien la rechaza rechaza el país que le da de comer. Para otra, el símbolo arrastra la memoria de la dictadura y quien la luce con orgullo coquetea con ese legado. Ninguna de las dos posturas se sostiene sola: la bandera acumula 146 años de historia y varias décadas de apropiación, y cada cual elige qué tramo mira. Lo llamativo es que el reproche se haya convertido en termómetro de una cita. Un accesorio de tela decide compatibilidades.
De la bandera a la higiene de la pulsera
La polémica, como suele pasar, se desvió. Buena parte del intercambio terminó hablando de otra cosa: de si llevar una pulsera de tela sin quitársela es higiénico. Hay quien defendió que ducharse a diario equivale a lavarla, y quien advirtió, con criterio de inspección sanitaria, que el tejido retiene sudor y suciedad en nudos y bordes, y que una humedad permanente no es buena para la piel. También hubo quien admitió que pondría una bandera grande en su patio solo por el gusto de incomodar a otros. Y quien recordó que los concursantes de estos formatos cobran por acudir a la cena: 50 euros, según una de las afirmaciones que circulan.
Al final, la cita quedó en nada y la bandera sigue siendo el objeto más discutido de España. Ahí están los números: 146 años de rojigualda frente a los ocho de la enseña republicana. La que más ha durado es, paradójicamente, la que más enfrenta.