Yo no vuelvo a Madrid ni orate. De hecho, bajo uno o dos fines de semana al mes (por mi progenitora) y hasta me cambia el carácter cuando estoy allí. Cuando mi progenitora fallezca (espero que sea dentro de mucho), no volveré a pisar Madrid en lo que me reste de vida.
Es una ciudad que a mí me amarga. Sucia, insegura, estresante y, lo peor de todo, es que es carísima para lo que ofrece (podría decir muchas más cosas nada positivas, pero me las ahorro).
Cuando a mis amigos les conté que me largaba de Madrid, varios me confesaron que ojalá ellos pudieran hacer lo mismo (pero ya atados con familia, un mercado laboral en donde dejar el trabajo es una operación de altísimo riesgo y una hipoteca para decenas años por un zulo complica mucho la huida).
Si tú estás contento en Madrid, perfecto. La sarna con gusto no pica.