El Sorolla que se perdió por un marco: hallazgo y devolución en Sevilla
Un cuadro valorado en más de 100.000 euros aparece abandonado en la calle en Sevilla. Un transeúnte lo recoge porque le gusta el marco. Horas después, la Policía lo recupera. El protagonista: Andrés Hurtado, un murciano de 57 años, en paro, que usó una inteligencia artificial para saber lo que tenía entre manos. La historia, contada por el propio Hurtado, suena a paso de comedia, pero es real —o al menos, esa es la versión oficial.
Un hallazgo en plena calle y la IA como detective
Según la información publicada, el sábado 1 de julio de 2026, una familia que cargaba el coche para irse de vacaciones olvidó el cuadro en la entrada de un edificio en el centro de Sevilla. Andrés Hurtado, vecino de Murcia, lo encontró y, atraído por el marco, se lo llevó a su casa. No fue hasta que su sobrino le sugirió fotografiar la obra y preguntar a una herramienta de inteligencia artificial cuando descubrió que se trataba de un Sorolla original. Alertado por la denuncia, se presentó voluntariamente en comisaría para devolverlo.
El perfil del protagonista: paro, subsidio y una habitación peculiar
Hurtado, de 57 años, llevaba tres años en paro tras perder su empleo en un supermercado. Cobraba un subsidio y vivía en casa de su madre en la huerta de Murcia. Declaró que pensó que el cuadro podría ayudarle a comprarse una vivienda. En las imágenes difundidas, el fondo de su habitación mostraba objetos llamativos, como un busto de maniquí con sujetador, lo que disparó las bromas en redes. Algunos analistas señalan que el perfil no encaja con el de un ladrón profesional: más bien, parece un anticuario ocasional.
Dudas que persisten: ¿despiste o fraude al seguro?
La versión oficial deja cabos sueltos. ¿Cómo se olvida un cuadro de ese valor en plena calle? ¿Por qué el dueño no lo aseguró como primer objeto en el coche? Algunos apuntan a un posible fraude al seguro: un Sorolla de más de 100.000 euros sería un objetivo tentador para cobrar la póliza. Otros señalan que el cuadro podría ser una reproducción, ya que la IA solo identificó la imagen, no autentificó la obra. Además, el código penal establece que quien devuelve voluntariamente un objeto sustraído puede atenuar su responsabilidad, pero no elimina el delito de hurto.
La recompensa: ¿5.000 euros para Hurtado?
Según la ley, quien devuelve un objeto perdido tiene derecho a una recompensa del 5% de su valor, si el propietario la ofreció. El dueño del cuadro habría mencionado una recompensa «con la boca chiquita», según Hurtado. Si el valor tasado es de 100.000 euros, le corresponderían 5.000 euros brutos, menos IRPF. No está claro si la reclamará.
¿Qué hay detrás de esta historia? ¿Despiste monumental de una familia adinerada, o una operación que escondía un plan de seguro? De momento, el cuadro está a salvo, y el país se parte de risa —o de incredulidad.