Robotaxis en Madrid

Robotaxis en Madrid
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

Los robotaxis ya circulan en pruebas por **Madrid**, un paso adelante de **Uber**, **WeRide** y **Avomo**, aunque su despliegue comercial se topa con la necesidad de una regulación más avanzada que no llegará hasta 2027.

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Los robotaxis ya circulan en pruebas por Madrid, un paso adelante de Uber, WeRide y Avomo, aunque su despliegue comercial se topa con la necesidad de una regulación más avanzada que no llegará hasta 2027.

Pruebas en marcha, futuro incierto

Los coches sin conductor ya son una realidad en las calles de Madrid, aunque todavía con un conductor al volante. Uber, la gigante estadounidense de la movilidad, junto a la tecnológica china WeRide y la española Avomo, han puesto en circulación una veintena de furgonetas negras equipadas con la última tecnología en sensores, cámaras y radares. El objetivo es claro: recopilar la mayor cantidad de datos posible sobre el tráfico, la señalización y el comportamiento de los conductores en una zona delimitada de unos 25 kilómetros cuadrados que abarca áreas como Alcobendas y Hortaleza. El fin último es que, en un futuro no muy lejano, pedir un coche autónomo a través de la aplicación de Uber sea tan sencillo como pedir uno convencional hoy en día. Sin embargo, el camino hasta ese punto es largo. Actualmente, estos vehículos están en fase de ensayo, mapeando el terreno y aprendiendo de su entorno, pero siempre con una persona al mando. La empresa espera poder lanzar el servicio comercialmente antes de que termine el año, pero desde la Dirección General de Tráfico (DGT) advierten de que la seguridad es prioritaria y que se deben cumplir una serie de requisitos antes de dar luz verde al despliegue completo.

La alianza entre estas tres empresas busca hacer realidad los robotaxis en España. Uber aporta su plataforma de movilidad, WeRide su avanzada tecnología de conducción autónoma, y Avomo, la división de vehículos autónomos de Moove, se encarga de la gestión y el mantenimiento de la flota. El proceso está diseñado en fases muy definidas. La DGT ha establecido un marco regulatorio que permite y supervisa las “pruebas y ensayos de vehículos automatizados en vías abiertas al tráfico general”. Según las previsiones de las empresas, las operaciones comerciales en España podrían comenzar a finales de 2026. El plan inicial es desplegar el servicio en la misma zona donde se están realizando las pruebas actuales, una vez que la tecnología se haya adaptado al terreno específico. Ya se ha realizado un trabajo previo considerable, con el modelo de conducción autónoma aprendiendo las normas de tráfico españolas durante meses. En las primeras etapas de uso público, se prevé que un conductor de seguridad ocupe el asiento del copiloto para intervenir en caso de emergencia.

La regulación, un freno necesario

La Dirección General de Tráfico (DGT) insiste en la prudencia. Las autorizaciones actuales tienen una validez de dos años, lo que significa que el despliegue completo podría extenderse durante todo ese periodo. El subdirector de Movilidad y Tecnología de la DGT, Juan José Arriola, ha sido claro: la prioridad es garantizar la seguridad de los usuarios antes de avanzar a fases más complejas. Aunque desearía que el proceso fuera más rápido, estima que el despliegue comercial se espera dentro de los próximos dos años. Este ritmo más pausado se debe, en gran medida, a que la regulación va por detrás de la tecnología. Arriola recuerda que, para que los vehículos autónomos puedan circular una vez superada la fase de pruebas, deben ser homologados. La normativa europea que regula este aspecto clave no entrará en vigor hasta enero de 2027. Además, el proceso de homologación en sí mismo puede ser largo, con plazos que van desde seis meses hasta dos años desde que se presenta la solicitud.

El Ministerio del Interior y la DGT han dado pasos para actualizar la legislación. El pasado 8 de junio, abrieron una consulta pública previa para modificar la Ley sobre Tráfico y poder regular la integración de los vehículos totalmente automatizados. Es fundamental entender que la implementación de esta tecnología en cada país requiere una adaptación a su marco regulatorio específico y a las características únicas de su entorno. Desde Avomo confirman que están trabajando dentro del marco establecido por las autoridades españolas y avanzando conforme se obtienen las autorizaciones y validaciones necesarias. Este desfase entre la velocidad de desarrollo tecnológico y la lentitud de la adaptación regulatoria es un patrón global. La tecnología, a menudo proveniente de Estados Unidos y China, avanza a un ritmo vertiginoso, mientras que Europa tiende a un enfoque más medido en su adaptación y regulación.

Perspectivas y desafíos del futuro

Esta diferencia de enfoques genera distintas visiones entre los expertos del sector. Algunos, como Javier Goikoetxea, consejero delegado de Next Mobility Solutions y profesor universitario, cuestionan la necesidad de prolongar tanto las fases de prueba. Argumenta que en Europa se comete el error de legislar antes de que la innovación se consolide, señalando que la tecnología de conducción autónoma ya ha demostrado su eficacia en otros países, con tasas de incidencia inferiores al 0,4%. A nivel mundial, se estima que hay unos 10.000 robotaxis en operación, la gran mayoría, unos 8.000, en China, donde son habituales en grandes ciudades como Wuhan, Pekín o San Francisco.

Por otro lado, analistas como Shihao Fu, de IDTechEX, ven en el enfoque regulador europeo una ventaja. Si bien puede implicar periodos de preparación más largos, también ofrece la oportunidad de identificar y abordar posibles problemas de seguridad, responsabilidad civil y operativos antes de una implementación a gran escala. Fu considera que hay una justificación sólida para ampliar las operaciones de forma gradual y ajustar las condiciones en función del rendimiento demostrado. La DGT es la encargada de supervisar esta fase de pruebas, y desde Uber no descartan ampliar progresivamente las zonas de ensayo a medida que los avances lo permitan.

La conducción autónoma no es un concepto nuevo en España. Ya en 2015, un prototipo de PSA Peugeot Citroën realizó un trayecto entre Vigo y Madrid de forma autónoma, aunque siempre bajo la supervisión de un conductor de emergencia. Luis Miguel Bergasa, ingeniero y catedrático de la Universidad de Alcalá, recuerda este hito, destacando que la novedad actual reside en que estas pruebas están orientadas a introducir la conducción autónoma como un servicio comercial por primera vez en el país. Este movimiento se alinea con lo que ocurre en otras ciudades europeas como Londres y Zagreb, donde Uber también ha iniciado operaciones similares. Bergasa recalca la importancia del estudio exhaustivo del terreno previo, explicando que la tecnología de WeRide, basada en un “sistema multisensorial” y mapas de alta definición, requiere un mapeo de gran precisión de las rutas.

En Madrid, la flota actual se compone de unas 16.000 licencias de taxi y cerca de 10.000 de VTC. La llegada de los robotaxis inevitablemente abre un debate sobre el futuro de los conductores profesionales. Goikoetxea sugiere que una implantación masiva podría generar problemas laborales, aunque prevé que en Europa este proceso será gradual. Un punto a favor es que los robotaxis no requerirán nuevas licencias de VTC, pudiendo operar con las existentes. Desde Uber, se muestra optimismo, viendo un futuro donde los vehículos autónomos convivirán con los conducidos por personas, ya que la demanda de movilidad sigue siendo muy alta.

Datos clave
  • Uber, WeRide y Avomo están probando robotaxis en Madrid.
  • Las pruebas se realizan en una zona de 25 kilómetros cuadrados.
  • El despliegue comercial se espera para finales de 2026.
  • La normativa europea clave entra en vigor en enero de 2027.
  • Existen unos 10.000 robotaxis operativos a nivel mundial.
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

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Los robotaxis en Madrid, un pulso entre tecnología acelerada y regulación lenta​

Uber, WeRide y Avomo prueban vehículos autónomos en la capital con la vista puesta en el mercado, un camino que será largo, según advierte Tráfico

Los futuros robotaxis circulan ya en Madrid, aunque en periodo de pruebas y con conductor. Uber, WeRide y Avomo lanzaron a las calles hace una semana una veintena de furgonetas zainas repletas de cámaras, sensores y radares con una función clara: recorrer los barrios de una zona delimitada —unos 25 kilómetros cuadrados, entre Alcobendas y Hortaleza— para acumular el máximo de información sobre la señalización, el entorno, el diseño de las carreteras y el comportamiento de otros conductores. Todo ello con el objetivo de que en un futuro no muy lejano una persona pueda solicitar un vehículo no tripulado a través de la aplicación de Uber. Para llegar a ese momento hay un trecho, ya que por ahora, en los ensayos que se están realizando para mapear el terreno, cada automóvil está siendo conducido por una persona. La empresa espera poder comercializar el servicio antes de terminar el año, pero desde la Dirección General de Tráfico (DGT) advierten de que el camino es más largo porque se deben cumplir una serie de medidas para garantizar la seguridad antes de desplegar el servicio al completo.

La alianza empresarial para que los robotaxis sean una realidad en España se articula a tres bandas: la estadounidense, Uber, que posee su plataforma de movilidad; la china, WeRide, que aporta la tecnología de conducción autónoma, y la española, Avomo (la división de vehículos autónomos de Moove), que gestiona el despliegue y mantenimiento de la flota. Las tres confluyen en un proceso con fases muy pautadas. En este momento, la DGT ha establecido un marco regulador bajo el cual se autorizan y supervisan “pruebas y ensayos de vehículos automatizados en vías abiertas al tráfico general”.

Uber, WeRide y Avomo anunciaron que “se espera que las operaciones comerciales en España comiencen a finales de 2026″. Un portavoz de Uber señala que el lanzamiento de cara a su uso público empezaría en la zona donde están realizando las pruebas, después de una primera fase que sirve para “adaptar la tecnología al terreno”, aunque ya ha habido un trabajo previo. “El modelo lleva meses aprendiendo información sobre las normas de tráfico en España”, destaca el portavoz. Durante los primeros meses, el vehículo llevaría a una persona en el asiento de copiloto para tomar las riendas en caso de emergencia.

En cambio, desde la DGT llaman a la prudencia: como la autorización tiene una validez de dos años, el despliegue puede alargarse todo este tiempo. El subdirector de Movilidad y Tecnología, Juan José Arriola, señala que la obligación de la DGT es garantizar que el vehículo sea seguro para los usuarios “antes de entrar en cualquier fase más avanzada de despliegue”. “Vamos a ser garantistas; ojalá fuese superrápido, pero indudablemente se espera dentro de los dos próximos años”, matiza.

El retrat en el despliegue también se debe a que la regulación llega más tarde que la tecnología. En este sentido, Arriola recuerda que, para que los vehículos autónomos circulen una vez superado el régimen de pruebas, deben homologarse, y la normativa europea que regula esta materia no entrará en vigor hasta enero de 2027. Además, añade que homologar un vehículo puede conllevar de “seis meses a dos años desde que se presenta la solicitud”.

Respecto a la normativa estatal, el Ministerio del Interior y la DGT abrieron el 8 de junio una consulta pública previa para modificar la Ley sobre Tráfico y regular la integración de los vehículos totalmente automatizados. Como la implantación de la tecnología en cada país requiere adaptarse a su marco regulatorio y a las características específicas de cada entorno, desde Avomo matizan que están “trabajando dentro del marco establecido por las autoridades españolas y avanzando en función de las autorizaciones y validaciones correspondientes”.

El choque entre despliegue y regulación es un patrón que se repite a escala mundial: la tecnología que llega de EE UU y China se desarrolla muy rápido, mientras que Europa la adapta y regula más lentamente. Este planteamiento genera diferentes puntos de vista entre expertos del sector a la hora de impulsar los robotaxis. Javier Goikoetxea, consejero delegado de Next Mobility Solutions y profesor universitario de innovación y tecnología, no ve sentido a “hacer tantos meses de pruebas”. “Creo que en Europa cometemos el error de legislar antes de que llegue la innovación, la tecnología de conducción autónoma ya se ha demostrado en otros países que funciona con un nivel de incidencia por debajo del 0,4%”, subraya. En el mundo hay unos 10.000 robotaxis —8.000 en China—, y es habitual verlos operar como un servicio de VTC más en grandes ciudades como Wuhan, Pekín o San Francisco.

Shihao Fu, analista senior de IDTechEX, afirma que, aunque el enfoque regulador de Europa “puede implicar periodos de preparación más largos”, también brinda “la oportunidad de identificar posibles problemas de seguridad, responsabilidad civil y operativos antes de que se amplíe su implantación”. En este sentido, considera que existe “una sólida justificación para ampliar las operaciones de forma gradual y ajustar las condiciones en función del rendimiento demostrado”. La supervisión de la fase de pruebas corresponde a la DGT, y desde Uber no descartan ampliar las zonas de pruebas pogre según avancen estas.

La conducción autónoma no es un concepto nuevo en España. A lo largo de los últimos años se han llevado a cabo pruebas con vehículos autónomos. En 2015, por ejemplo, un prototipo de PSA Peugeot Citroën recorrió el trayecto entre Vigo y Madrid de manera autónoma, aunque supervisado por un conductor de emergencia. Luis Miguel Bergasa, ingeniero y catedrático de la Universidad de Alcalá, recuerda este momento, y explica que la novedad ahora es que las pruebas están orientadas a introducir por primera vez en España la conducción autónoma como un servicio comercial.

Esto se enmarca en un contexto en que otras ciudades europeas como Londres y Zagreb están haciendo lo mismo. En ellas, Uber también empezó a operar con este modelo entre finales de agosto y principios de septiembre. Bergasa insiste en que el estudio del terreno previo es fundamental. Según explica, la tecnología de conducción autónoma de WeRide consiste en un “sistema multisensorial basado en un mapa de alta definición”, y por lo tanto se debe “mapear con una gran precisión” los espacios por donde van a circular los vehículos.

Madrid registra unas 16.000 licencias de taxi y cerca de 10.000 de VTC. La implantación de un servicio de robotaxis abre el debate sobre el futuro de estos conductores. Según Goikoetxea, una implantación masiva podría suponer un problema laboral para los conductores, aunque cree que en Europa este proceso va a ir despacio. Los robotaxis no requieren de nuevas licencias de VTC, por lo que pueden operar con las existentes. Según un portavoz de Uber, la empresa sigue viendo “un futuro en que los autónomos conviven con los conducidos por personas, porque la demanda sigue siendo más amplia que la oferta

 
Será positivo cuando el sector del taxi se regule de otra forma. También será positivo entrar en un taxi sin tener que compartir habitáculo con un desconocido, sin miedo a que alteren el trayecto. Viva la tecnología.
 
En EEUU y China no había taxistas, cómo se han deshecho de esas mafias los taxis autónomos. ¿No compiten con ellos? Porque aquí en España veo el mayor conflicto en sacar del negocio a ese sector casi más que el regulatorio.
 
¿Pero cuántas pruebas hay que hacer con lo del coche autónomo? Llevo leyendo artículos como este de que están probando el coche/autobús/camión autónomo por Madrid desde hace 15 años.
 

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