Forata, el Poyo y el desagüe: el rumor que no cierra
A finales de octubre de 2024, una DANA convirtió el sur de Valencia en un lodazal. El balance que se maneja en los recuentos que circulan es escalofriante:
214 fallecidos, en torno a
190.000 personas afectadas, 530 kilómetros cuadrados anegados y 75 municipios golpeados. Sobre ese barro creció un relato incómodo: que alguien abrió las compuertas a propósito. El detonante fue la presa de Forata, el embalse del río Magro, y un tuit que atribuye a una responsable del organismo de cuenca haber reconocido el desagüe, aunque los alcaldes de las zonas afectadas niegan que se les comunicara. La acusación de sabotaje no está respaldada por prueba alguna; lo que sí hay es una cadena de decisiones que nadie ha explicado entera.
Qué dice exactamente el tuit que lo empezó todo
El mensaje que abrió la caja de los truenos sostiene tres cosas. La primera, que hubo una orden de desagüe en Forata. La segunda, que esa comunicación existió pero los ayuntamientos la desmienten. La tercera, y la más incómoda: que
la presa arrastra desde 2017 un plan de reparación aprobado y sin ejecutar. Esa mezcla de negligencia documentada y orden supuestamente oculta es lo que convirtió un accidente hidrológico en una teoría del complotto.
Hay una pieza que encaja mal en la versión del desagüe ordenado: los mensajes del propio organismo de cuenca que se citan apuntan a un
vaciado controlado de madrugada y durante la jornada siguiente. Es decir, o hubo dos operaciones distintas, o alguien está mezclando el desembalse preventivo con la apertura en plena crecida.
Los números que se lanzan sobre la mesa
El argumento cuantitativo es el más difícil de rebatir a ojo. En Turís, según los datos que circulan en el análisis, cayeron
771 litros por metro cuadrado en menos de diez horas. En el barranco del Poyo la precipitación acumulada se estima en 600 milímetros en veinte horas. Y los testimonios de la tarde describen una
onda de unos dos metros entrando a partir de las 19:00 por Torrent, Picanya, Paiporta, Benetússer, Sedaví, Massanassa y Catarroja.
La objeción que se repite es simple: en 1957 llovió más y no pasó esto. Se trata, sin embargo, de una comparación resbaladiza, porque una cuenca no es un pluviómetro: importa dónde cae el agua, cuánto tarda en drenar y qué ha construido el hombre encima. El cálculo completo del volumen, con áreas y caudales desglosados, da cifras que merecen sentarse a mirar con papel y lápiz.
¿Se avisó a los municipios de la apertura?
Aquí el relato se parte en dos. Una corriente sostiene que el aviso no llegó a los ayuntamientos y que las compuertas ya vertían antes de las siete de la tarde del día clave, con el río aún engordando. Otra recuerda que la Generalitat mantenía
alerta roja desde primera hora de la mañana y que la prioridad se puso en Forata mientras el Poyo se desbordaba sin vigilancia.
El propio presidente autonómico, Carlos Mazón, admitió después que quizá
no se prestó suficiente atención a la rambla del Poyo por estar pendientes del embalse. Es una confesión de descoordinación, no de sabotaje, y conviene no confundirlas.
¿Puede el agua del Magro acabar en el Poyo?
El núcleo técnico de la polémica. Un lado defiende que Forata solo alimenta el Magro y que esa cuenca es independiente del barranco del Poyo, sin conexión directa. El otro señala la existencia de un
canal que une las cuencas del Júcar y el Turia y pasa por Torrent, y apunta a cómo quedó tras la riada. Y se añade otra perla: en esa rambla no hay ninguna presa que abrir, porque la que estaba prevista desde 2004 nunca se construyó. Nadie con datos en la mano ha cerrado el debate.
El seguro contratado días antes
Otra pieza alimenta la suspicacia: la contratación,
días antes de la tragedia, de un seguro de responsabilidad civil derivada de delito por parte de la confederación hidrográfica, según un mensaje que circula en el hilo. Para unos es una prueba de que alguien sabía lo que venía; para otros, el procedimiento administrativo rutinario que cualquier organismo ejecuta, aunque el calendario resulte de un humor negro insuperable. No hay comprobación independiente de ese extremo.
Dónde se atasca esto
El material deja una pregunta sin resolver: si el agua del Poyo pudo llegar desde Forata. Sin ese eslabón, la acusación de apertura deliberada queda sin mecánica. Con él, la lista de responsables se multiplica. Y mientras nadie publique los caudales hora a hora, seguiremos discutiendo sobre barro.