Sabadell, 100€ por abrir cuenta y la letra pequeña de los 30€
Abrir una cuenta en el Banco Sabadell salió gratis, y durante unos días salió pagando. La entidad ofreció
100 euros netos a quien se diera de alta online, sin comisiones, y usara una sola vez la tarjeta de débito. El anzuelo funcionó: la promoción circuló como algo que no se veía desde hacía años. La letra pequeña tardó algo más en circular.
Primero apareció una comisión de
30 euros anuales por emitir y mantener la tarjeta de débito, justo la que se anunciaba como gratuita. Después llegó un cambio de condiciones que dejó la campaña a la mitad: 50 euros y un 2% de remuneración. Entre medias, altas que daban error, tarjetas que no llegaban y una pregunta sin respuesta segura: ¿se puede cobrar y cerrar la cuenta sin coste?
Qué requisitos tenía la promoción de 100€ del Sabadell
El planteamiento era simple. Cuenta online sin comisiones, dirigida a clientes nuevos —quien ya tuviera una cuenta antigua quedaba fuera—, tarjeta de débito gratis sin comisión de emisión ni mantenimiento y un único movimiento obligatorio: una compra cualquiera con la tarjeta. Valía una barra de pan de 45 céntimos y valía un pedido de dos céntimos en una plataforma de comercio asiático.
El abono promocional se esperaba para finales de julio, con el
22 como fecha señalada y el 25 como referencia en varias conversaciones. La cifra, 100 euros netos, se comparaba con lo que ofrecía la competencia: entidades que solo garantizaban no cobrar comisiones y poco más. Un pago directo por darse de alta era, en ese contexto, una anomalía.
La comisión de 30 euros que apareció por la tarjeta de débito
Aquí se torció todo. La documentación de la cuenta mencionaba
30 euros al año por emitir y mantener una tarjeta de débito, exactamente el producto que la campaña presentaba como gratuito. La lectura inmediata fue clara: si esa comisión se aplicaba, se comía casi un tercio del premio.
La sospecha se confirmó en algunos casos. A varios clientes les cargaron los 30 euros, lo que desató cancelaciones y llamadas de protesta. La resolución llegó por la vía del reembolso: la entidad devolvió la comisión a los afectados. Que devuelvan el cargo no elimina el cargo; el cliente que no revisa el extracto se queda con el disgusto. Hubo quien no llegó a los 100 euros y sí a los 50.
¿Qué decía la letra pequeña sobre modificar la fecha del abono?
El punto más delicado estaba en una cláusula suelta. El banco se reservaba el derecho de
determinar y modificar la fecha del abono promocional hasta un máximo de 10 días respecto a la prevista, de cancelar la promoción por causa justificada y de excluir del pago a quien estimara que no reunía los requisitos o hubiera actuado de mala fe.
Leída en frío, esa redacción deja al cliente sin garantía temporal y con un criterio discrecional en manos de la entidad. No es una trampa, es lo habitual en este tipo de campañas: el gancho lo paga quien diseña la letra pequeña. La diferencia es que aquí el premio se cobraba, y aun así la incertidumbre sobre el calendario no desapareció hasta el último día.
¿Se puede cancelar la cuenta sin coste tras cobrar los 100€?
El argumento más repetido fue que la cuenta
no tiene permanencia, así que la jugada era abrir, cumplir, cobrar y cerrar. Hay relatos de clientes que cobraron y cerraron, algunos por teléfono y sin penalización. También hay relatos menos amables: altas que fallaban en la verificación, obligación de acudir a una oficina a digitalizar el documento de identidad y cuentas que seguían sin darse de alta días después.
El cuello de botella no fue el cierre, fue el alta. Una campaña de captación masiva que obliga a pisar oficina para completar un trámite digital tiene un problema de diseño, y el cliente lo paga en tiempo.
Del 100€ inicial a los 50€ y el 2%: el giro de la campaña
Con el tiempo, las condiciones cambiaron. La oferta pasó a
50 euros más un 2% de remuneración hasta 30.000 euros durante un año, y un 1% adicional por domiciliar tres recibos. Menos dinero a fondo perdido, más vinculación: la remuneración obliga a dejar saldo y recibos en la entidad, que es lo que realmente busca el banco.
La comparación con otras entidades se coló en la conversación. Se recordó una campaña histórica que pagaba un 3% por los recibos domiciliados y regalaba tarjetas; cuando terminó, buena parte de los clientes captados volvió a su banco anterior. El patrón se repite: se capta con precio, se retiene con inercia.
Con estos números, lo razonable es esperar nuevas rondas de promociones y clientes entrando y saliendo al ritmo de cada abono. Mientras la fecha del pago pueda moverse hasta 10 días y la exclusión quede a criterio de la entidad, quien venga solo por los 100 euros juega con la letra pequeña en contra. Cobrar se cobra. Cerrar, casi siempre, también. Lo que no se recupera es el tiempo en la oficina.