Sánchez se pone nervioso con el Tribunal Supremo (Editorial de ABC)

Sánchez se pone nervioso con el Tribunal Supremo (Editorial de ABC)
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

El Tribunal Supremo ha pedido a los consulados certificar el origen de casi 150.000 nacionalizados bajo la 'ley de nietos', lo que ha generado un cruce de acusaciones con el Gobierno. El **Tribunal Supremo** ha puesto el foco en la concesión de nacionalidades a través de la llamada ‘ley de nietos’.

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El Tribunal Supremo ha pedido a los consulados certificar el origen de casi 150.000 nacionalizados bajo la 'ley de nietos', lo que ha generado un cruce de acusaciones con el Gobierno.

El Tribunal Supremo ha puesto el foco en la concesión de nacionalidades a través de la llamada ‘ley de nietos’. La decisión del Alto Tribunal de suspender cautelarmente la instrucción que amplía esta ley ha provocado una fuerte reacción del Gobierno, que considera que se está "socavando la democracia". La Abogacía del Estado, en representación del Ejecutivo, ha recurrido la resolución argumentando que cercena "los derechos de voto de cientos de miles de personas".

La petición del Supremo

El argumento del Gobierno, sin embargo, no se sostiene fácilmente. El Tribunal Supremo no está negando el derecho de voto a españoles de origen o nacionalizados sin ninguna duda legal. Lo que ha solicitado es que los consulados españoles certifiquen que los casi 150.000 nacionalizados en virtud de esta ley son, efectivamente, hijos o nietos de españoles que sufrieron exilio por motivos políticos, ideológicos, de creencia o de identidad sexual. La medida no cuestiona tanto el derecho al voto en sí, sino la validez de la concesión de la nacionalidad.

El Ejecutivo ha alegado que los consulados no podrán emitir estos certificados antes del 1 de enero de 2027. Ante esto, caben dos respuestas. Por un lado, la Abogacía del Estado podría solicitar a los magistrados una ampliación del plazo para cumplir con la orden judicial. Por otro, si los expedientes de nacionalización se tramitaron correctamente, la información sobre el parentesco con abuelos o padres exiliados debería estar ya documentada y en manos de los cónsules.

Sospechas de un "coladero"

La medida cautelar del Tribunal Supremo parece haber puesto de manifiesto procedimientos de nacionalización que carecían del rigor legal necesario. Esto, además de generar tensión en el Gobierno, obligaría a los cónsules a reconstruir expedientes incompletos a marchas forzadas. La reacción del Ejecutivo alimenta la sospecha de que la instrucción aprobada por la entonces ministra Sofía Puente, siguiendo indicaciones superiores, funcionó como un "coladero" para la obtención de nacionalidades, y por ende, de nuevos votantes. No es la primera vez que se plantea la posibilidad de que el incremento del censo electoral sea un objetivo político; de hecho, la exministra Irene Montero reconoció explícitamente que la regularización masiva de inmigrantes buscaba evitar la victoria electoral de la derecha.

Si bien no se puede afirmar de forma generalizada que todos los nacionalizados en estas circunstancias votarían a la izquierda, el problema principal reside en la falta de transparencia y limpieza de un proceso que ha incrementado significativamente el número de votantes sin una vinculación clara con España.

La democracia según Sánchez

Parece que la democracia que Pedro Sánchez defiende frente al Tribunal Supremo es aquella que le garantiza sus expectativas de permanencia en la Moncloa. Cualquier otra manifestación democrática, como la separación de poderes o la independencia judicial, le resulta "profundamente intolerable". El llamado "voluntarismo político" de Sánchez aspira a convertirse en la única fuente legítima del ordenamiento legal, una aspiración coherente con su acreditado antiparlamentarismo y sus prácticas autocráticas, insólitas en la democracia occidental y en los valores fundacionales de la UE.

Datos clave
  • El Tribunal Supremo ha pedido certificar el origen de casi 150.000 nacionalizados.
  • La Abogacía del Estado alega que se cercenan derechos de voto.
  • El Gobierno argumenta la imposibilidad de emitir certificados antes del 1 de enero de 2027.
  • La instrucción fue aprobada por Sofía Puente.
  • Se sospecha que la medida buscaba aumentar el censo electoral.
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

Eric Finch

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Sánchez se pone nervioso con el Tribunal Supremo​

23/09/2026

Editorial-ABC​

  • Si los expedientes de nacionalización fueron tramitados correctamente, el parentesco de los nacionalizados con padres o abuelos exiliados tendría que estar ya documentado y en poder de los cónsules

Después de que el mismo Pedro Sánchez acusara al Tribunal Supremo de «socavar la democracia» por su decisión de suspender la aplicación de la instrucción que amplía la ‘ley de nietos’, la Abogacía del Estado ha recurrido esa resolución alertando de que cercena «los derechos de voto de cientos de miles de personas, piedra angular de la democracia». El argumento es engañoso, porque parece que el Tribunal Supremo niega el derecho de voto a españoles de origen o nacionalizados sin dudas legales. No es así: el Alto Tribunal ha acordado, entre otras medidas, que los consulados españoles certifiquen que casi 150.000 nacionalizados realmente son descendientes o nietos de españoles de origen que hubieran sufrido exilio por causa políticas, ideológicas o de creencia o de identidad sensual. Así que la decisión no cuestiona tanto el reconocimiento del derecho de voto como la concesión misma de nacionalidad. El Gobierno alega que es imposible que los consulados puedan emitir esos certificados antes del 1 de enero de 2027. Si realmente es así, el argumento de la Abogacía del Estado merece dos respuestas. La primera es que le basta con pedir a los magistrados una ampliación suficiente del plazo para poder cumplir con la orden judicial. La segunda es que, si los expedientes de nacionalización fueron tramitados correctamente, esa información sobre el parentesco de los nacionalizados con padres o abuelos exiliados tendría que estar ya documentada y en poder de los cónsules.

Cuestión distinta es que la medida cautelar acordada por el Tribunal Supremo haya quitado el velo a unos procedimientos de nacionalización carentes del más mínimo rigor legal y que esto, además de poner nervioso al Gobierno, obligue a los cónsules españoles a reconstruir a toda prisa unos expedientes que nunca estuvieron completos. La reacción del Gobierno abunda en la sospecha de que la famosa instrucción aprobada por Sofía Puente, siguiendo indicaciones superiores –pues no hay otra explicación verosímil–, era un coladero no tanto de nuevos españoles, sino de nuevos votantes. Conviene recordar que el incremento súbito del censo para evitar la victoria electoral de la derecha fue un objetivo explícitamente reconocido por Irene Montero, eso sí, a cuenta de los forasteros beneficiados por la regularización masiva en marcha.

Es cierto que no se puede presumir de forma general que los nacionalizados en estas condiciones votarían a la izquierda en unas elecciones generales, pero el principal problema no es tanto cuál fuera el resultado de las urnas, sino de una falta de transparencia y limpieza de un proceso electoral condicionado por un súbito y significativo incremento de votantes que carecen de la más mínima vinculación con España.

Parece claro que la democracia que Sánchez defiende frente al Supremo es solo aquella que le propiciaría expectativas de continuidad en la Moncloa, porque cualquier otra manifestación democrática, como la separación de poderes y la independencia judicial, le resulta profundamente intolerable. El voluntarismo político de Sánchez aspira a convertirse en la única fuente legítima del ordenamiento legal, aspiración coherente con su acreditado antiparlamentarismo y su adhesión a prácticas autocráticas realmente insólitas en el contexto de la democracia occidental y de los valores fundacionales de la UE.
 
No, los que están nerviosos son los de la caverna mediática, que no terminan de creerse que Aborto Núñez vaya a ser el próximo presidente.
Sanchez es consciente de que políticamente hablando, esta en paliativos y también sabe que de ahí solo se sale con los pies por delante.
 
Se diga lo que se diga
Qué bonito es un puchero
Qué bien recorre la tripa
Qué bien te sienta en el cuerpo
Con su tocinito tierno
Esa carne sonrosá
Con su caldito grasiento
Esa abundante pringá
Con su delicioso aliento
Con su hueso de jamón
Su morcillita de Ronda
Su poquito de ternero
¡Ay! Lo ponga donde lo ponga
Qué bonito es un puchero
Hay que ve cuando destapa
Esa olla con fideo
Con su garbanzo, su papa
Una especie de mareo
Te sube por los sentío
De pensá en el regodeo
De comerte con los deo
To lo que hay allí metío
Qué plato más elegante
Qué español y qué artanero
Hasta pa la digestión
Qué discreto es el puchero
Otros platos al comélos
Te apabullan, te abotargan
Te adormecen, te aletargan
Y te dejan medio perecid
En cambio el puchero no
Que después de la comía
Te da un poco de sudor
Pero se seca enseguiá
Aunque hay que reconocer
Y en esto nadie se mete
Que después de un pucherazo
Lo bueno es un colchonazo
Y levantarse a las siete
Pero como es prohibitivo
Por aquello del currelo
Déjese de camelos
Y haga lo que yo le diga
Aunque ande más que un cartero
Vaya a la carnicería
Y pida usté un buen puchero
Y si se gasta el dinero
Que pa mañana tenía
Mañana será otro día.
 

Me estoy empezando a cansar de tus insultos y faltas de respeto.
 

Sánchez se pone nervioso con el Tribunal Supremo​

23/09/2026

Editorial-ABC​

  • Si los expedientes de nacionalización fueron tramitados correctamente, el parentesco de los nacionalizados con padres o abuelos exiliados tendría que estar ya documentado y en poder de los cónsules

Después de que el mismo Pedro Sánchez acusara al Tribunal Supremo de «socavar la democracia» por su decisión de suspender la aplicación de la instrucción que amplía la ‘ley de nietos’, la Abogacía del Estado ha recurrido esa resolución alertando de que cercena «los derechos de voto de cientos de miles de personas, piedra angular de la democracia». El argumento es engañoso, porque parece que el Tribunal Supremo niega el derecho de voto a españoles de origen o nacionalizados sin dudas legales. No es así: el Alto Tribunal ha acordado, entre otras medidas, que los consulados españoles certifiquen que casi 150.000 nacionalizados realmente son descendientes o nietos de españoles de origen que hubieran sufrido exilio por causa políticas, ideológicas o de creencia o de identidad sensual. Así que la decisión no cuestiona tanto el reconocimiento del derecho de voto como la concesión misma de nacionalidad. El Gobierno alega que es imposible que los consulados puedan emitir esos certificados antes del 1 de enero de 2027. Si realmente es así, el argumento de la Abogacía del Estado merece dos respuestas. La primera es que le basta con pedir a los magistrados una ampliación suficiente del plazo para poder cumplir con la orden judicial. La segunda es que, si los expedientes de nacionalización fueron tramitados correctamente, esa información sobre el parentesco de los nacionalizados con padres o abuelos exiliados tendría que estar ya documentada y en poder de los cónsules.

Cuestión distinta es que la medida cautelar acordada por el Tribunal Supremo haya quitado el velo a unos procedimientos de nacionalización carentes del más mínimo rigor legal y que esto, además de poner nervioso al Gobierno, obligue a los cónsules españoles a reconstruir a toda prisa unos expedientes que nunca estuvieron completos. La reacción del Gobierno abunda en la sospecha de que la famosa instrucción aprobada por Sofía Puente, siguiendo indicaciones superiores –pues no hay otra explicación verosímil–, era un coladero no tanto de nuevos españoles, sino de nuevos votantes. Conviene recordar que el incremento súbito del censo para evitar la victoria electoral de la derecha fue un objetivo explícitamente reconocido por Irene Montero, eso sí, a cuenta de los forasteros beneficiados por la regularización masiva en marcha.

Es cierto que no se puede presumir de forma general que los nacionalizados en estas condiciones votarían a la izquierda en unas elecciones generales, pero el principal problema no es tanto cuál fuera el resultado de las urnas, sino de una falta de transparencia y limpieza de un proceso electoral condicionado por un súbito y significativo incremento de votantes que carecen de la más mínima vinculación con España.

Parece claro que la democracia que Sánchez defiende frente al Supremo es solo aquella que le propiciaría expectativas de continuidad en la Moncloa, porque cualquier otra manifestación democrática, como la separación de poderes y la independencia judicial, le resulta profundamente intolerable. El voluntarismo político de Sánchez aspira a convertirse en la única fuente legítima del ordenamiento legal, aspiración coherente con su acreditado antiparlamentarismo y su adhesión a prácticas autocráticas realmente insólitas en el contexto de la democracia occidental y de los valores fundacionales de la UE.
Somos insignificantes en su mente y quiere ser el Hitler del siglo XXI, mientras que él utiliza nuestro dinero como le place.

Tener dos Españas peleadas para su propia conveniencia y así perdurar en el gobierno y menospreciarnos.

Mientras que millones de españoles están hartos de los rojos, comunistas, […] otros millones son esclavos de ellos.
 
 

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