rafabogado
Será en Octubre
01.10.26. Santo Rosario.
Desde Lourdes (hoy en castellano):
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Letanías (no son obligatorias, pero agradan a nuestra Progenitora del Cielo):
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Salve
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Ave María (cantado)
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¿Cómo se reza el Rosario? Con viñetas explicativas.
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Promesas del Rosario (apariciones marianas):
Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una gloria violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su gloria encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la gloria participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
Mi descendiente me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la gloria.
Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único descendiente, Jesucristo.
La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.
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A continuación, el Evangelio de hoy jueves y las lecturas:
“ El reino de Dios ha llegado a vosotros ”
Dijo Job:
¡Piedad, piedad, amigos míos, que me ha herido la mano de Dios!
¿Por qué me perseguís como Dios y no os hartáis de escarnecerme?
¡Ojalá se escribieran mis palabras!
¡Ojalá se grabaran en cobre, con cincel de hierro y con plomo se escribieran para siempre en la roca!
Yo sé que mi redentor vive y que al fin se alzará sobre el pole: después que me arranquen la piel, ya sin carne, veré a Dios.
Yo mismo lo veré, y no otro; mis propios ojos lo verán.
¡Tal ansia me consume por dentro!
Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mi corazón:
«Buscad mi rostro.» R/.
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches. R/.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R/.
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.
Y les decía:
-«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa.
Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: "El reino de Dios ha llegado a vosotros."
Pero si entráis en una ciudad y no os reciban, saliendo a sus plazas, decid: "Hasta el pole de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado."
Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad».
---
Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, hoy a cargo de Sor Teresa de Jesús Cadarso O.P., del Monasterio de Santo Domingo (Caleruega).
Terrible y conocida experiencia la del patriarca que tanto resuena también en cada uno de nosotros. A la oscuridad de la presencia de Dios se unen la tergiversación de la historia y de las circunstancias por parte de aquellos en quienes creímos que podíamos apoyarnos. El mayor dolor no es la traición o el abandono de nuestros seres queridos, que en la mayoría de los casos están buscando nuestro bien o simplemente no pueden hacerse una idea de lo que ocurre en la intimidad de nuestra alma. Por eso, más que el sufrimiento por la soledad, el verdadero vértigo nos lo produce la posibilidad de que tengan razón: que Dios se haya ocultado por nuestros pecados, que nos merezcamos este dolor que ahora nos sacude.
En Job triunfa la fe. Que no razona, no porque sean contrarios sino porque trasciende los argumentos. Llega un punto en el que deja de intentar explicar o justificar para convencer a nadie. Se adentra solo en la noche. Deja que los demás conjeturen. Suelta toda seguridad y, humilde, deja que le despojen sin defenderse de nuevo. Y más que creer, sabe. Permanece inamovible en la confianza; firme en una certeza que supera todo proporción lógica. Espera. No en él ni en los demás. Solo en Dios: «Yo sé que mi redentor vive y que al fin se alzará sobre el pole: después que me arranquen la piel, ya sin carne, veré a Dios. Yo mismo lo veré, y no otro; mis propios ojos lo verán».
Y esa fe, esa experiencia del triunfo de la fe frente al (aparente) abandono de Dios y de los hombres, ha quedado grabada en la roca de Sagrada Escritura que es revelación para el pueblo de Israel y para todos nosotros, como Job un día deseó. También santa Teresita del Niño Jesús, cuya memoria hoy celebramos, transitó el camino de la fe: «Canto lo que quiero creer». Y su testimonio, su canto, ha quedado grabado en roca, por la gracia de Dios, en la que los creyentes podemos apoyarnos para permanecer en el Amor, incluso cuando no se ve, ni se siente ni se interpreta como tal.
Esto lo entendió santa Teresita. Vivió de la Palabra y acogió el envío. Todo lo hizo Dios en ella. De su parte solo estuvo el incluirse en el grupo de los 72, como hoy estamos llamados a incluirnos cada uno de nosotros. Y salir de nuestro territorio existencial. No para colonizar mentalidades ni imponer formas de pensar. Salir de nuestro mundo conocido −del que nos hemos adueñado porque ya dominamos−, con una seguridad: que nos encontraremos con Cristo que va por delante. Esa es la primera misión: convertirnos personalmente. Y dejar a Dios ser Dios. Dejar que nos sorprenda. Predicar que el Reino de Dios está cerca, sí. Pero antes, incluso, descubrir que el Reino de Dios está cerca, incluso cuando no nos acogen, nos rechazan, nos desprecian.
Y a esto estamos invitados todos: casados, religiosos, clérigos, enfermos, monjas de clausura, niños y adolescentes, pecadores todos. Esta es nuestra misión: convertirnos para descubrir en cada acontecimiento, cada persona y en nosotros mismos cómo está Dios presente y predicar esta buena noticia: que no estamos solos. No hay condición que nos excluya, ni requisitos previos que nos puedan excusar.
Fuente: El reino de Dios ha llegado a vosotros
Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.
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Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
Desde Lourdes (hoy en castellano):
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Letanías (no son obligatorias, pero agradan a nuestra Progenitora del Cielo):
Salve
Ave María (cantado)
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¿Cómo se reza el Rosario? Con viñetas explicativas.
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Promesas del Rosario (apariciones marianas):
Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una gloria violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su gloria encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la gloria participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
Mi descendiente me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la gloria.
Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único descendiente, Jesucristo.
La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.
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A continuación, el Evangelio de hoy jueves y las lecturas:
“ El reino de Dios ha llegado a vosotros ”
Primera lectura
Lectura del libro de Job 19, 21-27
Dijo Job:
¡Piedad, piedad, amigos míos, que me ha herido la mano de Dios!
¿Por qué me perseguís como Dios y no os hartáis de escarnecerme?
¡Ojalá se escribieran mis palabras!
¡Ojalá se grabaran en cobre, con cincel de hierro y con plomo se escribieran para siempre en la roca!
Yo sé que mi redentor vive y que al fin se alzará sobre el pole: después que me arranquen la piel, ya sin carne, veré a Dios.
Yo mismo lo veré, y no otro; mis propios ojos lo verán.
¡Tal ansia me consume por dentro!
Salmo de hoy
Salmo 26. R/. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida
Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mi corazón:
«Buscad mi rostro.» R/.
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches. R/.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R/.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 1-12
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.
Y les decía:
-«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa.
Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: "El reino de Dios ha llegado a vosotros."
Pero si entráis en una ciudad y no os reciban, saliendo a sus plazas, decid: "Hasta el pole de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado."
Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad».
---
Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, hoy a cargo de Sor Teresa de Jesús Cadarso O.P., del Monasterio de Santo Domingo (Caleruega).
Reflexión del Evangelio de hoy
“Yo sé”
Con profundo sentido la versión de la Biblia de Jerusalén nombra este apartado del libro de Job con el encabezamiento: “El triunfo de la fe en el abandono de Dios y de los hombres”.Terrible y conocida experiencia la del patriarca que tanto resuena también en cada uno de nosotros. A la oscuridad de la presencia de Dios se unen la tergiversación de la historia y de las circunstancias por parte de aquellos en quienes creímos que podíamos apoyarnos. El mayor dolor no es la traición o el abandono de nuestros seres queridos, que en la mayoría de los casos están buscando nuestro bien o simplemente no pueden hacerse una idea de lo que ocurre en la intimidad de nuestra alma. Por eso, más que el sufrimiento por la soledad, el verdadero vértigo nos lo produce la posibilidad de que tengan razón: que Dios se haya ocultado por nuestros pecados, que nos merezcamos este dolor que ahora nos sacude.
En Job triunfa la fe. Que no razona, no porque sean contrarios sino porque trasciende los argumentos. Llega un punto en el que deja de intentar explicar o justificar para convencer a nadie. Se adentra solo en la noche. Deja que los demás conjeturen. Suelta toda seguridad y, humilde, deja que le despojen sin defenderse de nuevo. Y más que creer, sabe. Permanece inamovible en la confianza; firme en una certeza que supera todo proporción lógica. Espera. No en él ni en los demás. Solo en Dios: «Yo sé que mi redentor vive y que al fin se alzará sobre el pole: después que me arranquen la piel, ya sin carne, veré a Dios. Yo mismo lo veré, y no otro; mis propios ojos lo verán».
Y esa fe, esa experiencia del triunfo de la fe frente al (aparente) abandono de Dios y de los hombres, ha quedado grabada en la roca de Sagrada Escritura que es revelación para el pueblo de Israel y para todos nosotros, como Job un día deseó. También santa Teresita del Niño Jesús, cuya memoria hoy celebramos, transitó el camino de la fe: «Canto lo que quiero creer». Y su testimonio, su canto, ha quedado grabado en roca, por la gracia de Dios, en la que los creyentes podemos apoyarnos para permanecer en el Amor, incluso cuando no se ve, ni se siente ni se interpreta como tal.
“¡Poneos en camino!”
Inauguramos el mes de las misiones, el mes de octubre, con la celebración de santa Teresita de Lisieux, patrona de las Misiones. Su testimonio de vida es un recordatorio y un aliciente a vivir el Evangelio, con todas sus invitaciones, en el estado de vida y en la vocación concreta en la que Dios nos llama. No existen pasajes evangélicos específicos y exclusivos para los casados, otros para los religiosos, o para los misioneros, como este de hoy. El Evangelio es Cristo, uno y completo en cada Palabra que la liturgia nos ofrece; uno, completo y concreto para cada uno de nosotros hoy.Esto lo entendió santa Teresita. Vivió de la Palabra y acogió el envío. Todo lo hizo Dios en ella. De su parte solo estuvo el incluirse en el grupo de los 72, como hoy estamos llamados a incluirnos cada uno de nosotros. Y salir de nuestro territorio existencial. No para colonizar mentalidades ni imponer formas de pensar. Salir de nuestro mundo conocido −del que nos hemos adueñado porque ya dominamos−, con una seguridad: que nos encontraremos con Cristo que va por delante. Esa es la primera misión: convertirnos personalmente. Y dejar a Dios ser Dios. Dejar que nos sorprenda. Predicar que el Reino de Dios está cerca, sí. Pero antes, incluso, descubrir que el Reino de Dios está cerca, incluso cuando no nos acogen, nos rechazan, nos desprecian.
Y a esto estamos invitados todos: casados, religiosos, clérigos, enfermos, monjas de clausura, niños y adolescentes, pecadores todos. Esta es nuestra misión: convertirnos para descubrir en cada acontecimiento, cada persona y en nosotros mismos cómo está Dios presente y predicar esta buena noticia: que no estamos solos. No hay condición que nos excluya, ni requisitos previos que nos puedan excusar.
Fuente: El reino de Dios ha llegado a vosotros
Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.
(imagen visible para usuarios registrados)
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
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