rafabogado
Será en Octubre
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03.10.26. Santo Rosario.
Desde Lourdes (hoy en castellano):
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Letanías (no son obligatorias, pero agradan a nuestra Progenitora del Cielo):
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Salve
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Ave María (cantado)
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¿Cómo se reza el Rosario? Con viñetas explicativas.
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Promesas del Rosario (apariciones marianas):
Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una gloria violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su gloria encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la gloria participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
Mi descendiente me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la gloria.
Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único descendiente, Jesucristo.
La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.
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A continuación, el Evangelio de hoy sábado y las lecturas:
“ Te doy gracias, Padre ”
Job respondió al Señor:
«Reconozco que lo puedes todo,
que ningún proyecto te resulta imposible.
Dijiste:
“¿Quién es ese que enturbia mis designios
sin saber siquiera de qué habla?”.
Es cierto, hablé de cosas que ignoraba,
de maravillas que superan mi comprensión.
Te conocía solo de oídas,
pero ahora te han visto mis ojos;
por eso, me retracto y me arrepiento,
echado en el pole y la ceniza».
El Señor bendijo a Job al final de su vida más aún que al principio. Llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil borricas.
Tuvo siete descendientes y tres hijas: la primera se llamaba Paloma; la segunda, Acacia; y la tercera, Azabache. No había en todo el país mujeres más bellas que las hijas de Job. Su padre las hizo herederas, igual que a sus hermanos.
Job vivió otros ciento cuarenta años, y conoció a sus descendientes, a sus nietos y a sus biznietos.
Murió anciano tras una larga vida.
Enséñame la bondad, la prudencia y el conocimiento,
porque me fío de tus mandatos. R/.
Me estuvo bien el sufrir,
así aprendí tus decretos. R/.
Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos,
que con razón me hiciste sufrir. R/.
Por tu mandamiento subsisten hasta hoy,
porque todo está a tu servicio. R/.
Yo soy tu siervo: dame inteligencia,
y conoceré tus preceptos. R/.
La explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes. R/.
En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron con alegría diciendo:
«Señor, hasta los malos se nos someten en tu nombre».
Jesús les dijo:
«Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».
En aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Descendiente sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Descendiente y aquel a quien el Descendiente se lo quiera revelar».
Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
«Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron».
---
Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, hoy a cargo de Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P., del Convento de Santo Domingo (Caleruega).
Por ello, el planteamiento de Job llega a concluir con sublime sabiduría: «ahora te han visto mis ojos». Igual que el anciano Simeón que esperaba la liberación de Israel, mis ojos han visto al salvador. No es la idea que alcanzamos a hacernos de Dios sino la experiencia de un Dios que hace camino contigo, que te sostiene en todo momento, que nada le resulta imposible y que yo desde mi libertad me puedo abrir a su llamada de amor.
Jesús aprovecha la ocasión para dar exponer los fundamentos del Reino de Dios. Con la resurrección de Cristo se ha vencido el pecado y la fuerza del mal que ejerce satanás. Esa lucha que de alguna manera hay entre el bien y el mal. Y la de aceptar o no el Proyecto de Dios. Por eso, Jesús continúa dando gracias al Padre, ya que hay un grupo pequeño que está abierto a la fe. Son la gente sencilla que es capaz de reconocer su limitación y la grandeza de Dios. Y lleva a los discípulos a que se hagan el planteamiento siguiente: es una alegría que se vean los frutos del Reino de Dios, sin embargo, la dicha está en que vuestros nombres están inscritos en el cielo. El poder gozar de la presencia de Dios es la mayor recompensa que puede recibir el que se desgasta por anunciar la fe en Jesús.
Por ello, Jesús, concluye con una bienaventuranza sobre el discipulado. Felices vosotros porque tenéis una relación interpersonal con el Descendiente de Dios. Estáis viendo cara a cara a Dios y lo estáis escuchando. Que es realmente lo que los profetas, reyes, y cualquier fiel quiere llegar a contemplar. El ansía del corazón del creyente desea fundirse con su creador, como expresa san Agustín en el libro de las Confesiones: «Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti». Tener la plenitud de la Vida Eterna.
Todo el contraste que se va manifestando en la vida de fe de los creyentes, luchar contra los interrogantes, con las dudas de fe, con las frustraciones que lleva aparejada la evangelización ¿cómo llegar a la gente? Los esfuerzos y las pocas respuestas de participación, el que no puedas hablar abiertamente de tu fe por el miedo al qué dirán… Frente a la alegría que se siente cuando estás totalmente abandonado a la Providencia.
La alegría que se experimenta cuando dejas a Jesús hacer las cosas y te sorprenden detalles pequeños que te tocan el corazón. La alegría de ver que el Espíritu Santo lleva adelante la misión de la Iglesia. Que el amor de la Trinidad se sigue derramando a manos llenas en aquellos que quieren seguir adelante con el Proyecto del Reino de Dios y que el amor tiene mucha más fuerza y engendra más calidad de vida que la oscuridad del pecado y el mal. Que la sentencia de Jesús: tu nombre está inscrito en el cielo da la bienaventuranza más fuerte que el discípulo puede experimentar frente a los momentos de noche oscura ¡Alégrate!
Fuente: Te doy gracias, Padre
Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.
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Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
03.10.26. Santo Rosario.
Desde Lourdes (hoy en castellano):
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Letanías (no son obligatorias, pero agradan a nuestra Progenitora del Cielo):
Salve
Ave María (cantado)
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¿Cómo se reza el Rosario? Con viñetas explicativas.
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Promesas del Rosario (apariciones marianas):
Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una gloria violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su gloria encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la gloria participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
Mi descendiente me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la gloria.
Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único descendiente, Jesucristo.
La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.
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A continuación, el Evangelio de hoy sábado y las lecturas:
“ Te doy gracias, Padre ”
Primera lectura
Lectura del libro de Job 42,1-3.5-6.12-17
Job respondió al Señor:
«Reconozco que lo puedes todo,
que ningún proyecto te resulta imposible.
Dijiste:
“¿Quién es ese que enturbia mis designios
sin saber siquiera de qué habla?”.
Es cierto, hablé de cosas que ignoraba,
de maravillas que superan mi comprensión.
Te conocía solo de oídas,
pero ahora te han visto mis ojos;
por eso, me retracto y me arrepiento,
echado en el pole y la ceniza».
El Señor bendijo a Job al final de su vida más aún que al principio. Llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil borricas.
Tuvo siete descendientes y tres hijas: la primera se llamaba Paloma; la segunda, Acacia; y la tercera, Azabache. No había en todo el país mujeres más bellas que las hijas de Job. Su padre las hizo herederas, igual que a sus hermanos.
Job vivió otros ciento cuarenta años, y conoció a sus descendientes, a sus nietos y a sus biznietos.
Murió anciano tras una larga vida.
Salmo de hoy
Salmo 118 R/. Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo
Enséñame la bondad, la prudencia y el conocimiento,
porque me fío de tus mandatos. R/.
Me estuvo bien el sufrir,
así aprendí tus decretos. R/.
Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos,
que con razón me hiciste sufrir. R/.
Por tu mandamiento subsisten hasta hoy,
porque todo está a tu servicio. R/.
Yo soy tu siervo: dame inteligencia,
y conoceré tus preceptos. R/.
La explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes. R/.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 10,17,24
En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron con alegría diciendo:
«Señor, hasta los malos se nos someten en tu nombre».
Jesús les dijo:
«Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».
En aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Descendiente sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Descendiente y aquel a quien el Descendiente se lo quiera revelar».
Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
«Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron».
---
Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, hoy a cargo de Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P., del Convento de Santo Domingo (Caleruega).
Reflexión del Evangelio de hoy
“Ahora te han visto mis ojos”
Nos encontramos al final del Libro de Job en el que nos invita a profundizar sobre el recorrido espiritual que debe hacer Job en su vida. Todo un proceso sapiencial desde la experiencia de abundancia y la del sufrimiento más terrible. Desde la lucha más encarnizada entre la fe, por buscar sinceramente a Dios y el sentido pleno de la vida, que hace una mella terrible cuando no se tienen las herramientas sobre el problema del mal y el sufrimiento del hombre justo. De hecho, así lo va expresando Job: hablé de cosas que enturbian los designios de Dios, de cosas que ignoramos, de maravillas que superan la comprensión humana. Hay toda una batalla interna que va más allá del haber perdido bienes materiales y pasar por ciertas enfermedades, es la noche oscura del alma que quiere dar respuesta a su fe desde la limitación humana.Por ello, el planteamiento de Job llega a concluir con sublime sabiduría: «ahora te han visto mis ojos». Igual que el anciano Simeón que esperaba la liberación de Israel, mis ojos han visto al salvador. No es la idea que alcanzamos a hacernos de Dios sino la experiencia de un Dios que hace camino contigo, que te sostiene en todo momento, que nada le resulta imposible y que yo desde mi libertad me puedo abrir a su llamada de amor.
“Estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo”
Los discípulos se reúnen con Jesús tras una campaña evangelizadora que ha tenido muchas satisfacciones. Hay alegría en el grupo porque la predicación del evangelio va haciendo la misión de liberar a la persona humana de todo el mal que la aflige: hasta los malos se someten al nombre de Jesús.Jesús aprovecha la ocasión para dar exponer los fundamentos del Reino de Dios. Con la resurrección de Cristo se ha vencido el pecado y la fuerza del mal que ejerce satanás. Esa lucha que de alguna manera hay entre el bien y el mal. Y la de aceptar o no el Proyecto de Dios. Por eso, Jesús continúa dando gracias al Padre, ya que hay un grupo pequeño que está abierto a la fe. Son la gente sencilla que es capaz de reconocer su limitación y la grandeza de Dios. Y lleva a los discípulos a que se hagan el planteamiento siguiente: es una alegría que se vean los frutos del Reino de Dios, sin embargo, la dicha está en que vuestros nombres están inscritos en el cielo. El poder gozar de la presencia de Dios es la mayor recompensa que puede recibir el que se desgasta por anunciar la fe en Jesús.
Por ello, Jesús, concluye con una bienaventuranza sobre el discipulado. Felices vosotros porque tenéis una relación interpersonal con el Descendiente de Dios. Estáis viendo cara a cara a Dios y lo estáis escuchando. Que es realmente lo que los profetas, reyes, y cualquier fiel quiere llegar a contemplar. El ansía del corazón del creyente desea fundirse con su creador, como expresa san Agustín en el libro de las Confesiones: «Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti». Tener la plenitud de la Vida Eterna.
Todo el contraste que se va manifestando en la vida de fe de los creyentes, luchar contra los interrogantes, con las dudas de fe, con las frustraciones que lleva aparejada la evangelización ¿cómo llegar a la gente? Los esfuerzos y las pocas respuestas de participación, el que no puedas hablar abiertamente de tu fe por el miedo al qué dirán… Frente a la alegría que se siente cuando estás totalmente abandonado a la Providencia.
La alegría que se experimenta cuando dejas a Jesús hacer las cosas y te sorprenden detalles pequeños que te tocan el corazón. La alegría de ver que el Espíritu Santo lleva adelante la misión de la Iglesia. Que el amor de la Trinidad se sigue derramando a manos llenas en aquellos que quieren seguir adelante con el Proyecto del Reino de Dios y que el amor tiene mucha más fuerza y engendra más calidad de vida que la oscuridad del pecado y el mal. Que la sentencia de Jesús: tu nombre está inscrito en el cielo da la bienaventuranza más fuerte que el discípulo puede experimentar frente a los momentos de noche oscura ¡Alégrate!
Fuente: Te doy gracias, Padre
Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.
(imagen visible para usuarios registrados)
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
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