150 pisos, 100.000€ en hipotecas y una media de alquiler de 300€
Rubén Zaballos, 39 años y 150 viviendas, no tiene un problema de dinero. Tiene un problema de tiempo. Y, a la vista de las cifras que él mismo puso sobre la mesa en
La Mesa, el programa de Antena 3 que conduce Cristina Pardo, también, según quienes hicieron las cuentas en el debate, un problema de aritmética. El empresario aseguró el 30 de septiembre que le «encantaría» alquilar sus pisos residenciales a familias «a larga duración», pero que la experiencia —okupas, inquiokupas, centros de venta de droga— lo ha convertido en «imposible». Su cartera, según detalló, mezcla vivienda residencial y apartamentos turísticos.
Las cuentas que dio el propietario de 150 viviendas
El dato que descoloca es la media de renta:
300 euros al mes. Por 150 viviendas, eso arroja 45.000 euros mensuales de ingresos. En el otro platillo de la balanza, el propio Zaballos reconoce
más de 100.000 euros al mes en hipotecas y una plantilla de
60 empleados. Sostiene que su preocupación no es el dinero, sino las horas que se le van resolviendo incidencias: «No puedo estar pendiente de que me salte una bombita en un piso». La frase, tal cual, admite dos lecturas. Una es comprensible. La otra, la que sostienen varios participantes del debate, es que una estructura así no se sostiene con esa media de renta.
60 empleados para 150 pisos: la proporción que se cuestiona
Repartir 150 propiedades entre 60 trabajadores sale a 2,5 inmuebles por persona. Para
alquiler residencial puro y duro, esa ratio no encaja, según quienes analizaron el caso, que apuntan a un modelo de
coliving, apartamentos con limpieza y rotación, o alquiler turístico, donde el coste por unidad se dispara. Ahí el precio medio de 300 euros dejaría de ser una renta mensual y pasaría a ser, en muchos casos, un precio por estancia corta. La media, mezclada, no significaría nada.
Por qué dice que no puede alquilar a familias
Su argumento es que ya lo intentó y le salió caro: impagos, ocupaciones, actividad delictiva en alguno de los inmuebles. Ese relato conecta con lo que sostienen algunos participantes del debate, para quienes la legislación actual traslada el riesgo al propietario pequeño y la respuesta razonable es retirar el piso del alquiler de larga duración. Frente a eso, los cálculos que circularon en el hilo parten de hipótesis opuestas: la más optimista, que una parte de los 300 euros son precios turísticos y que el resto de la media está ponderada a la baja; la pesimista, dar por bueno el dato y concluir que el negocio solo cierra si los ingresos reales son muy superiores a los declarados.
El trasfondo: desahucios, renta antigua y decreto pendiente
El caso de Zaballos aparece en un clima cargado. En el mismo contexto, la
votación del decreto de la vivienda seguía abierta y con una acampada en curso. Y el propio Ejecutivo habría admitido en privado que arreglar el problema de la vivienda es «imposible» a corto y medio plazo. En paralelo, el caso de Maricarmen Abascal,
87 años y desahuciada tras una larga batalla legal por un contrato de renta antigua firmado en 1956 por su padre, terminó con acuerdo y regreso a casa. Ese contraste —la anciana con renta congelada y el tenedor de 150 pisos— es el que ha encendido la conversación.
Sobre este asunto circulan cifras de cartera que bailan:
150 viviendas en unas versiones y 200 en otras. Queda una reserva grande: nadie sabe cuántas de esas 150 son residenciales y cuántas turísticas.