La UCO señala a Cerdán: el Supremo valora imputarle
La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil ha puesto encima de la mesa del Tribunal Supremo un informe que, según las informaciones publicadas, apunta a una decena de indicios incriminatorios contra Santos Cerdán, secretario de Organización del
PSOE. El documento vincula al dirigente socialista con el cobro de comisiones en adjudicaciones públicas y con la trama del caso Ábalos. El Supremo valora iniciar el proceso. No es un rumor de pasillo: es un expediente policial con nombre y apellidos.
Qué dice el informe de la UCO sobre Santos Cerdán
El informe, adelantado por varios medios, sostiene que la trama del caso Ábalos habría pagado un Audi y un Volvo a Santos Cerdán y su mujer. La UCO señala al número 3 del PSOE como el «encargado» de gestionar los pagos de las adjudicaciones irregulares atribuidas a Ábalos y Koldo. Los agentes han accedido a los audios localizados en los dispositivos incautados al exasesor, y de ahí salen las conclusiones que ahora maneja el tribunal.
Hay más. La Guardia Civil investiga si Cerdán cobró una mordida de un constructor que recibió una obra de 76 millones de euros en Navarra. Los técnicos denunciaron que el contrato a la UTE con nexos con Cerdán estaba plagado de irregularidades: según su criterio, el procedimiento de adjudicación estaba viciado. El patrón se repite: obra pública, sobrecoste, intermediario y un coche en el garaje.
El mensaje que compromete las primarias de 2014
La UCO ha encontrado un mensaje que, según las informaciones publicadas, revela que Cerdán amañó las primarias que ganó Pedro Sánchez en 2014. El texto es de una brevedad administrativa impecable: «Mete dos papeletas». Si se confirma, no estamos ante un episodio de corrupción económica, sino ante la fabricación del liderazgo que hoy gobierna. La diferencia es sustancial.
El PSOE, mientras tanto, entra en pánico. «Si cae otro secretario de Organización, es el final», resume una de las informaciones que circulan sobre el estado de ánimo en Ferraz. Y no les falta razón: ya cayó Ábalos, y ahora el que se sienta en la misma silla tiembla. La comparación con el anterior ocupante del cargo no es una hipérbole periodística, es una sucesión cronológica.
La reacción del partido y el silencio de Sánchez
El análisis más repetido en las tertulias apunta a que Sánchez avaló a su fiscal general y no a Cerdán. Si el secretario de Organización fuera imputado, sería el segundo en el cargo implicado en corrupción. La pregunta que sobrevuela Ferraz no es si Cerdán aguanta, sino si el partido puede permitirse que aguante.
Sobre el terreno, la lectura es más cruda. Hay quien sostiene que quien crea que Sánchez va a dimitir por tener a los corruptos desfilando delante de sus narices durante una década no conoce el percal. Otros apuntan a que el presidente se meterá en su guarida unos días y escribirá otra carta a los suyos. El patrón se repite tanto que ya no sorprende a nadie.
El cálculo político: qué pasa si Cerdán cae
La hipótesis que más circula es la de unas elecciones anticipadas. Si Sánchez convocara y volviera a ser investido, quedaría justificado su mandato por otros cuatro años. Es la paradoja del sistema: la corrupción no desgasta al Gobierno, lo blinda. El electorado, o no lee los informes, o ha decidido que le da igual.
La trama, mientras tanto, se desmonta por partes. La banda del Peugeot ha quedado casi desarticulada. Solo queda Sánchez, esperando. Y Cerdán, que según algunas versiones tira de la manta. Cuando el número 3 de un partido empieza a hablar, los que están por encima de él hacen cuentas.
El asunto se queda exactamente donde estaba: un informe policial, un tribunal que valora, un partido que reza y un presidente que no dice nada. La única certeza es que el coche estaba en el garaje y alguien pagó la letra.