Se acabaron los dos besos.

Dos personas se saludan con una inclinación de cabeza y las manos juntas, sin tocarse, en un interior sobrio
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Se acabaron los dos besos: contacto cero, reverencias y mano al pecho​

¿Sigue teniendo sentido dar dos besos a quien te acaban de presentar? La duda, que parecía resuelta desde hacía décadas, se ha instalado con fuerza desde el episodio del beso no consentido —según la versión de la jugadora Hermoso— durante la entrega de la copa del mundo femenina, con Luis Rubiales en el palco. En pleno 2023, el gesto más común de saludo en España ha dejado de ser automático para muchos. Ahora hay que justificarlo, y buena parte de quienes participan en el debate prefiere directamente no hacerlo.

El detonante: un beso delante de las cámaras​

Se recuerda que la ley sobre consentimiento no es ninguna novedad, y tampoco es una excepción española. Lo que resultó inédito fue el escaparate: campeonas del mundo en el acto de entrega de la copa, con las cámaras encendidas. Nunca se había dado un caso así, según se apunta en el hilo. Ahí dejó de ser una anécdota privada para convertirse en conversación nacional.

El resultado es un terreno resbaladizo. Hay quien ironiza con que, si uno lleva el consentimiento grabado en el móvil, da igual cómo se comporte; pero que, al presentarse, dar dos besos es de colaboracionistas con según qué relato. La contradicción no se sostiene y, sin embargo, circula con naturalidad. Y de paso arrastra a otra víctima colateral: el saludo de toda la vida.
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Reverencias, mano al pecho y el wai tailandés​

Cerrada la vía del contacto, la imaginación se desborda. La inclinación japonesa encabeza la lista: elegante, discreta, imposible de malinterpretar… salvo que uno sea calvo y la lectura sea torticera. Un gesto con la cabeza a secas, con un abrazo reservado a los amigos, es otra de las fórmulas que se defienden como estándar.

El wai tailandés, con las manos juntas a la altura de la cara, se reivindica como solución ya probada durante la pandemia, cuando el codazo hizo de frontera sanitaria. Hay quien rescata el beso en la mano de antaño, el saludo romano y un varonil «ave César», y quien se limita a llevarse la palma al pecho. Es lo que hizo el jugador de snooker Rory McLeod, británico de origen jamaicano y converso al islam, que se negó a estrechar la mano de la árbitro al final de un partido. Se llevó la mano al pecho. Hubo polémica.
La mano firme se impone en la oficina entre hombres

El trabajo, donde el doble beso siempre fue sospechoso​

En el ámbito laboral, se sostiene que la cosa cambia. La mano firme, con mirada a los ojos, ha sido la norma de toda la vida; quien pretende dar dos besos en la oficina está siendo poco profesional. Un participante apunta a la excepción: los entornos con plantilla equilibrada o de mayoría femenina —administraciones públicas, consultoría, enseñanza, asesoría jurídica, publicidad, comercio—, donde los besos se consideran inevitables. Entre hombres, el apretón de manos sigue siendo hegemónico, según ese mismo relato.

Un participante cuenta que en su empresa se legisló la desconfianza hace ya varios años. Una norma interna prohíbe reunirse a solas a un hombre y una mujer: siempre tiene que haber una tercera persona presente. Dos hombres pueden reunirse; dos mujeres, también. Un varón y una mujer, nunca.

El caso inverso: cuando el acoso llega del otro lado​

La conversación se rompe cuando alguien pone sobre la mesa la dirección contraria. Un participante relata que dos empleadas de las que era jefe le agarraron una nalga, una de ellas con intento de beso y lametón incluido, y que ejecutó una cobra para zafarse. El episodio, según su relato, ocurrió hace casi diez años. Las respuestas van del «pues denúncialo» a la burla pura y dura.

Así asoma un doble rasero que se discute sin pudor: el mismo acto —tocar el trasero ajeno— tiene una gravedad social muy distinta según quién lo cometa. No es una tesis demostrada, es una percepción repetida, y como percepción hay que tomarla.

La ventana de Overton y el idioma del saludo​

La nostalgia tiene su propia tesis. En los años 80 y 90, dar dos besos a cualquier mujer a la que te presentaban era lo normal, y negarse quedaba francamente mal. La ventana de Overton se habría desplazado en los últimos veinte años hasta convertir un saludo trivial en materia de escrutinio público. Quien lo sostiene pide directamente una máquina del tiempo.

En paralelo se libra una guerra menor por las palabras. El «encantado» se tacha de modernidad afrancesada, el «buenos días» se recorta por ahorro de letras y la recomendación es hablar con voz grave, expresión circunspecta y la distancia marcada por uno mismo. Un hola seco, sin más. Hay quien va aún más lejos y sostiene que ni eso: contacto cero, saludo verbal y a otra cosa.

Al final quedan la mano, la reverencia y la palma en el pecho. Y queda, sobre todo, quedarse quieto y decir un simple hola. No vaya a ser que, en la próxima presentación, el único que lleve el consentimiento por escrito sea el otro.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Es posible que hayas trabajado en sectores de mayoría masculina. Donde hay fifty fifty o mayoría femenina, como son las Administraciones Públicas, la consultoría, la enseñanza, la asesoría jurídica, publicidad, comercio, etc, son inevitables los besitos.»
— Funcional · Besos según sector laboral
«Hubo una polémica cuando un jugador de Snooker, Rory McLeod, británico de origen jamaicano y converso al islam se negó a dar la mano a la árbitro al final del partido como es costumbre. Se llevó la mano al pecho.»
— INE · Saludo alternativo sin contacto
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Contacto físico cero en el saludo35%
Besos solo con confianza previa30%
Mantener los dos besos como norma20%
Protocolos separados por sexo en la empresa15%
📌 DATOS
El debate se dispara en pleno 2023
Un participante sitúa en veinte años el desplazamiento de la ventana de Overton
Los años 80 y 90 se citan como época en que el doble beso era la norma
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué es el wai tailandés y por qué se propone como saludo?
Es el saludo que consiste en juntar las manos a la altura de la cara. Se propone como alternativa al doble beso por ser elegante, discreto y sin contacto físico, y porque algunos participantes ya lo practicaron durante la pandemia en lugar del choque de codos.
📅 EVOLUCIÓN
Años 80 y 90 Dar dos besos a quien te presentaban era lo habitual y negarse quedaba mal
Pandemia de COVID-19 Se impone el saludo sin contacto y se espera que el doble beso no regrese
2023 El beso no consentido en la entrega de la copa reabre el debate sobre el saludo
2023 El doble beso pasa de gesto automático a decisión que hay que justificar
▶ VÍDEOS
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El relato completo de un jefe acosado por dos empleadas y por qué tardó en reaccionar
✓El caso Rory McLeod, el jugador de snooker que sustituyó el apretón de manos por la mano en el pecho
✓La norma interna de una empresa que prohíbe reunirse a solas a un hombre y una mujer
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