La cepa de peste porcina de Cerdanyola coincide con la del laboratorio de la UAB
El grupo genético del virus que mató a los jabalíes de Cerdanyola del Vallès no es ninguno de los que circulan por Europa. Coincide, en cambio, con el que se usa en infecciones experimentales en instalaciones de confinamiento biológico. Agricultura ha abierto una investigación para determinar si la peste porcina africana salió de un laboratorio. Y no de un laboratorio cualquiera: el IRTA-Cresa está a 800 metros de donde aparecieron los animales muertos, depende del departamento del conseller y comparte campus con la Universitat Autònoma de Barcelona.
Según un mensaje que circula en el hilo, el ministerio ya lo admite casi abiertamente. La cepa pertenece al grupo genético 29, muy similar al grupo 1 que circuló en Georgia en 2007, y no a los grupos 2-28 presentes hoy en el resto de Estados miembros. Esa distancia genética es el corazón del asunto: un virus no viaja 18 años sin evolucionar y aparece justo al lado de la nevera donde se guarda como referencia.
Qué dice el comunicado sobre la cepa Georgia 2007
El comunicado es explícito: la cepa «Georgia 2007» es un virus de referencia que se utiliza con frecuencia en infecciones experimentales para estudiar el virus o evaluar la eficacia de las vacunas en desarrollo. La similitud, añade, no excluye que su origen pueda estar en una instalación de confinamiento biológico. Traducido: el laboratorio no queda descartado, queda señalado.
El primer relato oficial fue otro. Se habló de un bocadillo de fuet infectado, de un empleado, de un sándwich viajero. La versión duró lo que tardó en aparecer la secuencia genética. Desde entonces, la hipótesis del bocadillo compite con la del congelador, y pierde.
La UME, Collserola y el relato que no encaja
Mientras se buscaba el origen, la atención pública se desplazó a los jabalíes de Collserola y a los operativos de rastreo. El virus, sin embargo, se detectó en el campus universitario. La universidad sigue abierta. El foco está en el mismo sitio donde está el laboratorio, no en la sierra.
La coincidencia geográfica no prueba nada por sí sola. Lo que pesa es la combinación: cepa de referencia, instalación de confinamiento a 800 metros y un origen que la propia administración admite que puede estar en un laboratorio. La Guardia Civil tiene la vía más sencilla: pedir las cepas que usa el centro y compararlas con las de los jabalíes. Es un cotejo de nevera, no una investigación de meses.
Por qué se menciona a Putin y a Georgia
La cepa es originaria de Georgia, 2007. Ese detalle geográfico ha bastado para que una parte del comentario público derive hacia el laboratorio bacteriológico que Estados Unidos mantiene en territorio georgiano y hacia la OTAN. Es una hipótesis que circula sin pruebas y que no encaja con el dato central: el grupo genético 29 no es el que corre por Europa, es el que se guarda en instalaciones de confinamiento.
Otra corriente, más numerosa, apunta al descontrol administrativo: personal con contratos precarios manejando patógenos, instalaciones que dependen de un departamento político y no de una universidad, y una cadena de mando donde nadie firma el error. El conseller, según esta lectura, no mintió por maldad: mintió por cobertura.
Qué se juega el sector porcino español
España es potencia exportadora de porcino. Un foco con cepa de laboratorio no es solo un problema sanitario: es un problema comercial. Los mercados de terceros países cierran a la primera duda, y las certificaciones se suspenden antes de que se aclare nada. Hay quien ve en la urgencia del relato del bocadillo una operación para contener el daño en los mercados, no para informar.
El sector mira al ministerio. El ministerio mira al laboratorio. El laboratorio, de momento, no ha explicado por qué su cepa de referencia aparece en un jabalí a 800 metros de su puerta.
¿Cuánto tarda una administración en dejar de buscar el origen y empezar a gestionar la versión?