Ucrania: el hilo que vio venir la guerra
En noviembre de 2013, un mensaje abría la caja de los truenos: «Se pelean por meterse en la cloaca de la unión europea». Lo que empezó como una discusión sobre el acuerdo de asociación entre Ucrania y Bruselas se convirtió, con el paso de los meses y los años, en un registro casi en tiempo real de cómo una protesta callejera derivó en un conflicto abierto. El hilo, iniciado en el subforo de III Guerra Mundial, acumuló 162 respuestas a lo largo de 4.693 días. La mayoría de los análisis que aparecen en él no han envejecido bien. Unos pocos, sospechosamente, sí.
De la plaza al palacio: el estallido de 2013
El punto de partida es el Euromaidán. Las primeras respuestas describen una plaza con banderas rojinegras —símbolo de los nacionalistas ucranianos del oeste— y una policía que empieza a usar la fuerza. «Con la pala excavadora achuchando a la Policía», resume un mensaje. La lectura dominante en ese momento es que Bruselas y Washington están detrás de las protestas para arrancar a Ucrania de la órbita rusa. Se citan los precedentes de Yugoslavia y se habla de un supuesto plan alemán para controlar los recursos naturales rusos. La cifra que se maneja entonces —«270 millones de habitantes»— es corregida de inmediato por otro mensaje: «Son solo 145 millones».
La discusión se encona. Unos ven una revolución financiada desde fuera; otros, un movimiento popular contra un gobierno corrupto. La intervención de un participante que dice haber hablado con un ucraniano aporta el primer dato de color: «Kiev ahora mismo es la capital del caos». Y añade algo que resultará premonitorio: «Habrá guerra y guerra cruenta y con muertos, pero será guerra Fría, con espias, accidentes, suicidios y fuego artillero de medios de comunicación».
El gas, la OTAN y el escudo antimisiles
El hilo se llena de
geopolítica de salón. Se discute si Rusia es invadible, si Alemania actúa como intermediaria de Estados Unidos o si Putin cerrará el gas en invierno. La conclusión más repetida es que Ucrania está condenada a permanecer en la órbita rusa, «aunque esta vez para su propio beneficio». La OTAN aparece como el enemigo principal: «no ha hecho más que asesinar a inocentes en atentados terroristas y guerras humanitarias», sostiene un mensaje. La Unión Europea, por su parte, es descrita como «la nueva URSS», un ente burocrático que regula hasta el aceite de las aceiteras.
El desprecio por la clase política ucraniana es transversal. «Esos son los hermanos tontos y paletos de los rusos», dice un mensaje. «Lo que tienen que hacer es dividir el país en dos partes». La idea de que Ucrania es un Estado artificial, sin viabilidad propia, recorre casi todas las páginas.
El giro de 2014: los que protestaban, gobernando
El hilo da un vuelco cuando, en febrero de 2014, Yanukóvich huye y se forma un gobierno interino. Un mensaje lo resume con sorna: «Pues los que protestaban están gobernando, o lo que sea, en Kiev». La realidad se impone a los pronósticos. Quienes aseguraban que Putin no permitiría el acuerdo se encuentran con que el acuerdo se firma, aunque sea con retraso. La anexión de Crimea y el inicio de la guerra en el Donbás no aparecen en la muestra, pero el tono del hilo cambia: de la certeza a la perplejidad.
El hilo que se niega a morir
A lo largo de los años, el hilo se convierte en un objeto de culto. Alguien reclama su «estrella soviética» por haber sido el primero en abrirlo. Otro pide que se ponga chincheta. En 2020, un mensaje sentencia: «Con todo lo que está pasando por lo de coronavirus, ahora viene la guerra». En 2022, la profecía se cumple. «Mensaje profético», responde alguien. «Hace falta ser muy subnormal para meter a Zelensky en un hilo de 2013 cuando por aquel entonces estaba tocando el piano con la polla en la tele», replica otro, con la elegancia habitual.
Lo que el hilo acertó (y lo que no)
El balance es agridulce. Se acertó el diagnóstico general: Ucrania era un polvorín, la UE y Rusia tenían visiones irreconciliables, y la guerra —fría o caliente— estaba sobre la mesa. Se falló en los detalles: casi nadie creyó que Kiev resistiría, que la UE mantendría el tipo o que Zelensky se convertiría en un líder global. La mayoría de los mensajes de 2013 y 2014 dan por hecho que Rusia se saldrá con la suya. La historia, como suele, hizo lo que le dio la gana.
El dato que descoloca: el hilo se abrió en 2013 y sigue vivo en 2024. Once años después, la discusión no ha terminado. Y los que entonces se reían de los «prin g a os» que querían entrar en la UE ahora ven cómo Ucrania sigue pidiendo la adhesión, mientras la guerra continúa. Nadie ha ganado la discusión. Pero el hilo, contra todo pronóstico, sigue ahí.