EEUU notifica la guerra al Congreso y bombardea el sur de Irán
«Ya es oficial, USA reanuda la guerra con Irán», resume un participante, citando una filtración según la cual Trump ha notificado formalmente al Congreso que Estados Unidos está en guerra con Irán. A partir de ahí se encadenan los partes de la jornada: explosiones en Bandar Abbas por ataques aéreos estadounidenses, dos detonaciones en la isla de Kish según la televisión estatal iraní y la confirmación de que seis soldados estadounidenses murieron en el ataque iraní contra Kuwait. La embajada de EEUU en Abu Dabi emitió una alerta de seguridad y la cifra de bajas, publicada por el Washington Post, se da por provisional.
Qué se ha sabido
Trump notificó formalmente al Congreso que Estados Unidos está en guerra con Irán (13 jul), según la filtración que abre el tramo. Explosiones en Bandar Abbas por ataques aéreos estadounidenses; la televisión estatal iraní informa de dos explosiones en la isla de Kish. La Guardia Revolucionaria describe agresiones aéreas contra zonas costeras y posiciones militares del sur del país, y se activan las defensas aéreas junto a la central nuclear de Bushehr.
El ministerio de Defensa de Emiratos anuncia que dos buques con bandera emiratí fueron alcanzados por Irán, con un muerto y ocho heridos. El Comando Central reveló el lunes 13 de julio que los ataques del fin de semana contra un submarino iraní y una instalación de mantenimiento de barcos emplearon tres drones marinos Corsair de Saronic: 24 pies de eslora, más de 1.000 millas náuticas de alcance y 1.000 libras de carga.
Se reportan múltiples explosiones en Bahréin en una segunda oleada y drones impactan en la embajada de Estados Unidos en Kuwait. El Washington Post confirma seis soldados estadounidenses muertos en el ataque de Irán a Kuwait de hace dos días, con decenas de heridos evacuados a Alemania. Una fuente próxima a Ghalibaf asegura que la Guardia Revolucionaria golpeó con un misil el puerto emiratí de Fujairah y que cesaron todas las operaciones. Un misil hutí impacta el aeropuerto internacional de Abha, en Arabia Saudí. Trump pide a Israel que se retire de Siria y Líbano para cumplir el memorando con Irán. Araqchi llega a Catar para hablar con oficiales del reino. En el plano del mercado, el oro cotiza en 4.000 según una cuenta de seguimiento, y Ucrania informa de un ataque ruso con misiles balísticos sobre Kiev.
La cuenta del crudo
El tramo dedica varios mensajes a la aritmética del petróleo. Un participante calcula el coste de un contrato de futuros estándar —1.000 barriles de WTI— en unos 79.830 dólares y el margen inicial exigido en unos 2.400. Otro sostiene que los inventarios estadounidenses están en nivel crítico y que parte de la oferta se cubre liberando reservas. Un tercero describe la subida como «trece pavos en menos de 48 horas». Se lee una horquilla de previsión amplia: desde los 115 dólares antes de agosto hasta un Brent y un WTI entre 140 y 150.
Las posturas
Frente a quienes leen el reinicio de los ataques como una nueva escalada con la toma de Ormuz por asalto, varios participantes insisten en que todo esto ya se vio. Un forero lo resume como una suerte de repetición de los primeros días de marzo, «en bañador» en vez de con abrigo. El mismo forero sostiene que EEUU lleva empantanado casi cinco meses y que ninguna guerra de Oriente Medio de las últimas décadas ha acabado con victoria decisiva para ningún bando. Alguien más apunta que Trump daba por resuelto el asunto en dos días y ya han pasado cuatro meses y medio, con la inflación como frente abierto en casa.
Una hipótesis circula con pinzas: que EEUU esté usando armas nucleares tácticas en el sur de Irán. La mayoría la trata como no verificada. Se responde que los isótopos radiactivos serían trazables y que la acusación serviría para justificar el ataque. En paralelo, hay quien responsabiliza a Trump de haber empleado un arma nuclear y recuerda el argumento de que Teherán estaba «a dos semanas» de tenerla. Otra parte sostiene que EEUU no tiene capacidad económica ni bélica para conquistar Irán y que esto es una guerra de asedio para establecer una colonia, no de conquista.
En el plano militar se cruzan diagnósticos opuestos. Unos creen que Israel todavía observa y que el país atacado es Irán, no Estados Unidos; otros replican que Irán ha aprendido a no tocar a según qué vecinos y que subcontrata a los hutíes. Sobre China, la lectura dominante es que se está tomando su tiempo: hay quien afirma que solo tendría que enviar buques para proteger sus intereses y dejar la pelota en el tejado estadounidense. La nota irónica la pone quien recuerda que se decía que Israel odiaba a Trump y que Trump obligaría a Israel a dejar de atacar.
Lo que cambia respecto a antes
La gran novedad del tramo es la formalización: la notificación al Congreso convierte la «reanudación» en guerra declarada a efectos internos. Entra en escena la confirmación de bajas estadounidenses en Kuwait, publicada por un medio de referencia y presentada como la peor pesadilla para Washington. Aparece también un actor nuevo en la guerra naval —los drones Corsair— y el frente emiratí, con el puerto de Fujairah señalado como objetivo. El miedo a las armas nucleares tácticas, que antes no ocupaba espacio, se cuela como rumor con pinzas. Y el tono general gira: los mensajes sobre el «deja vu» de marzo ordenan ahora buena parte del hilo, entre la sensación de repetición y la sospecha de que esta vez el desenlace económico sí llega al bolsillo.