El hilo cambia de acusado: del físico al carisma y la edad
Cuarenta mensajes en dos días y de la cita ya casi nadie habla. La conversación arranca con un tuit que vuelve a circular (
) y a los pocos posts se ha ido a otro sitio: si el carisma se entrena, cuánto pesa la edad y si el personaje tendría el mismo éxito fuera de la tele. El primer mensaje del tramo es un
Up. El segundo ya dice
hiperinflación. A partir de ahí el hilo se parte en cuatro frentes y ninguno se cierra.
Qué se ha sabido
Ningún enlace nuevo, ningún documento. Lo que hay son cifras puestas encima de la mesa por los propios participantes, y hay que tratarlas como lo que son: estimaciones suyas.
El corte de edad, primero. La respuesta a la tesis de los 35 años llega en dos tandas. Un forero escribe: «Después de los treinta, diria yo. Y en algunos casos hasta antes». Otro corrige al que sostenía que pasada esa edad las mujeres no eligen: «No es que puedan elegir a partir de los 35, es que se dan de alta con 50 años en cualquier aplicación y se les sigue petando el buzón de mensajes».
Segundo cálculo, el de las edades del episodio. Un participante estima a ojo: «Pero ella parece de menos de 50 y el parece de más casi 70». No lo respalda con nada.
Tercer dato: la fecha. Los mensajes van del
24 al 25 de septiembre de 2026. En ninguno se aclara cuándo se grabó ni cuándo se emitió nada.
Dónde está la bronca
Frente uno: el carisma. Un participante lo sentencia: «El carisma sexual o se tiene o no se tiene», y añade que funciona a la inversa, que se puede ser muy poco agraciado y tenerlo. La réplica es práctica: hay quien sostiene que al rechazado le bastaría con lentillas, otro corte de pelo y cremas faciales para que la misma persona se le rinda. Tercera vía: alguien lo reduce a tener dinero y contactos.
Frente dos: la actitud frente al cuerpo. Varios mensajes coinciden en que el problema no es el entrenamiento sino la pose: uno describe al candidato como rígido, comparable a un muñeco, y lo contrasta con el otro, que «está dicharachero y desinhibido». Otro se fija en lo mismo desde el lado opuesto, en la falta de expresividad.
Frente tres, el que da más juego: el contexto. Un forero recuerda que el favorito es actor y va vestido para el papel, y lanza la pregunta incómoda: «Ahora ponlo en algún curro de baja monta... Y viviendo en un piso patera». Otro la remata: «Ese mismo tío «con carisma sexual» si fuese pintor de brocha gorda en España habría tenido sólo dos novias y viviría aún en casa de su madre». El activo, vienen a decir, no es la persona: es el decorado.
Frente cuatro: el reparto de culpas. Un participante sostiene que, con los papeles cambiados, la reacción del rechazado en redes habría sido otra. Y hay quien reparte responsabilidad a los dos lados: el rechazado tendrá sus puntos fuertes, pero los gustos ajenos son variados y no se negocian.
Dos rectificaciones de tono en medio del barullo. Un forero aclara que sus comentarios no iban en defensa de la otra parte. Y alguien que había despachado el físico del candidato añade después que no lo decía por defender a nadie.
La cuenta que alguien echa
Una rama del hilo abandona la cita y hace números sobre el coste de intentarlo: sostiene que acudir a servicios de pago sale más barato y evita complicaciones, y que invertir tiempo en una primera cita no compensa. La respuesta llega por otro lado: conseguir compañía puntual no es lo difícil, dicen, lo difícil es lo otro. Otra derivación se va a generalizaciones sobre mujeres de otros países que no aportan ningún dato y se quedan ahí.
Qué cambia respecto a antes
Lo que cambia es el acusado. Ya no se discute si la cita se resolvió mal: eso se da por hecho. Se discute por qué el mismo hombre funciona en un plató y no en una terraza. Se discute si el listón está en los 30 o en los 35, y el hilo deja puesta la cifra más baja sin cerrarla. Y entra un asunto que antes no estaba: que el carisma pueda ser un activo prestado por el puesto de trabajo.
La predicción es del propio hilo: el personaje habría tenido dos novias en toda su vida de haber trabajado de pintor. Nadie la ha rebatido. El último mensaje tampoco resuelve nada: dice que ese mismo tipo, en un cara a cara, se impondría al otro sin despeinarse. Ahí se acaba el tramo.