Sin cargas en Sol: el hilo se parte entre la porra y el humus
Nadie ha visto una porra en el aire y el hilo ya se aburre de esperar. El recuento que hacen varios foreros coincide:
cuatro críos, más chicas que chicos, sin una sola bandera de España. Dos mensajes seguidos lo subrayan como si fuera el hallazgo del día. Y la queja que cruza el tramo entero: tanto despliegue para esto. La pregunta de si cargan o no sigue sin respuesta, pero el tono ha cambiado: ya casi nadie apuesta por el palo.
Qué se ha sabido
El tramo cubre dos días, del 2 al 3 de octubre, y en ese plazo no aparece ni una crónica de enfrentamiento. Se pegan los tuits de las otras plazas. Uno celebra la manifestación de Euskadi por una vivienda digna; otro asegura que «Sevilla también se lleva por la vivienda». Un tercer aviso: el Sindicato de Inquilinos amplía la acampada hacia Callao.
Y llega la artillería contra el portavoz.
el perfil del portavoz del Sindicato y su familia se enlaza dos veces en el hilo, y un tuit lo resume: criado en El Viso, abuelo fundador de un gran bufete, ministro de la Transición y tutor del entonces príncipe. Días después, el mismo medio publica que ese portavoz
se declara víctima de la especulación inmobiliaria por unas humedades. El hilo se relame.
De fondo, la polémica del día: lo del cuchillo en TVE y el humus. Alguien bromea con que ya está listo para la manifestación con su utensilio de untar, y a partir de ahí el humus se convierte en el chiste fijo del tramo. Hasta hay quien pega la imagen de un coleccionista señalando sus Funkos y suelta que, ya puestos a especular, mejor con muñecos que con ladrillos.
Dónde está la bronca
Dos peleas a la vez. La primera: si esto es espontáneo o dirigido. Una parte sostiene que el descontento es real y que la mayoría de los que están son jóvenes sin futuro. La otra contesta que precisamente por eso les han puesto a alguien delante para capitalizarlo. Un forero lo dice sin rodeos: «El descontento es totalmente real y si vas el 90% de los que te vas a encontrar son jóvenes sin futuro esclavos de la generación boomer». Y añade que al portavoz, igual que al resto, lo han puesto para dirigir y manipular ese descontento.
La segunda pelea es la de la carga. Unos piden palos directamente. Otros avisan de lo contrario: si hay porrazos, se les regala el drama que buscan y se multiplican las acampadas. «No van a haber palos salvo que quieran dar imagen de drama para animar a más gente a acampar y protestar en otras partes del meme de país que tenemos», escribe otro, que insiste en que no estarían ahí si no les hubieran dejado plantar la tienda con las cámaras delante. En esa línea, un tercero apunta que esos cuatro representan una presión internacional y que un mal movimiento policial les entregaría justo lo que quieren.
Entre medias, el vecino. «Vivo al lado y está todo controlado, más incluso que el 15 M, que también estaba viviendo al lado», cuenta uno que dice haber visto aquello desde la misma acera. Otro señala desde la ventana que los acampados se han colocado en la calle más comercial y más cara de Madrid y que, si quisieran pasar desapercibidos, habrían tirado por Espoz y Mina o Montera: «tontos no son, se meten por la calle mas comercial... estan "urbanizando" la calle mas cara de Madrid».
Y una tercera vía, más casera: en vez de cargar, mandar un camión de los de limpiar aceras con agua y jabón. «Es más humano y sano», dice quien lo propone. Otro resume la jornada con un «Pero qué cargar ni qué niño muerto».
También hay quien no les concede nada: «no tienen ni 15 dias cotizados y quieren montar una huelga general, el chiste se cuenta solo», suelta un forero. Y quien avisa de que van a pillar frío y agua: «No los veo con EPIs. Van a pillar de todo...». Nadie contesta a lo de las banderas: ni una, y hay quien lo apunta como titular en cinco palabras.
Qué cambia respecto a antes
Que el debate ya no es solo policial. Entra el
humus, entra el
curriculum familiar del portavoz y entra el chiste de los Funkos como activo refugio. La vivienda sigue ahí, pero el hilo ha decidido reírse por la vía del bocadillo. Hasta se lee una felicitación irónica de una supuesta asociación internacional de untadores de humus.
Cambia también la predicción: de «cuándo cargan» a «no van a cargar». Nadie da una fecha y varios dan por hecho que el pulso se queda en tablas mientras las cámaras miren.
El vecino y el que ya no espera
Dos mensajes resumen el tramo. Uno es la experiencia de primera mano del que vive enfrente y compara lo de ahora con lo de hace una década. El otro es el cálculo del que da la jornada por perdida y avisa de que las exigencias de los convocantes no las ha pedido nadie que trabaje.
Alrededor, alguna teoría sobre financiación exterior que nadie respalda con pruebas y alguna salida de tono que se va a 1936 y a Ceuta sin que el hilo la siga. Ahí se acaba: sin cargas, sin banderas y con el humus de fondo.