El heteropesimismo: ¿humor feminista o victimismo selectivo?
El fenómeno de los vídeos virales que parodian la "heterovergüenza" ha encontrado un nicho millennial, pero su contenido divide aguas. Mientras unas lo venden como desahogo lúdico contra la carga de cuidados, otros lo interpretan como la enésima vuelta de tuerca del victimismo femenino con doble vara de medir.
¿De qué se ríen exactamente?
La premisa es sencilla: una viñeta muestra a una chica sonriendo y agradeciendo a los hombres... con los slides siguientes completamente vacíos. El mensaje: no hay nada que agradecer. Otros vídeos enumeran las 7 horas diarias de cuidados que ellas asumen, convertidas en un chiste recurrente. La ironía, según se ha señalado, es que muchas de las creadoras son solteras: su IRA proviene, en todo caso, de cuidar al gato.
La respuesta masculina: entre el desdén y la ira
La reacción no se ha hecho esperar. Un sector del análisis considera que estos contenidos son "plañideras" con consecuencias reales: discriminación positiva en leyes, cuotas en sectores que nunca han pisado, y un gasto público millonario en puestos de igualdad vacíos. Se denuncia que el lloro patético ha colonizado la cultura y la política, mientras ellas se niegan a soltar los sectores feminizados y reclaman además los masculinizados.
¿Resignación o problema?
El éxito de estos virales indica un malestar genuino o fabricado, según se mire. Lo que no se discute es que la guerra de sexos tiene un nuevo campo de batalla: el humor. La pregunta que queda en el aire es si esta sátira alivia tensiones o las profundiza, y hasta qué punto el heteropesimismo es solo un desahogo o una estrategia de victimismo rentable.
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