La televisión israelí carga contra España por Ceuta y Melilla
Un comentarista de la televisión israelí afirmó en horario de máxima audiencia que Ceuta y Canarias están «invadidas» por España. La declaración, recogida en redes sociales, ha reabierto un frente diplomático que parecía dormido. No es un episodio aislado: responde a una campaña más amplia que combina intereses geopolíticos, propaganda y una crisis de soberanía que lleva años cocinándose.
Ceuta y Melilla: el nuevo frente de la propaganda marroquí
La ofensiva no viene solo de Israel. En Marruecos se ha desatado una campaña coordinada en redes sociales y medios afines al régimen que pide «recuperar» Ceuta y Melilla. Un hilo recopilatorio de Taleb Alisalem, analista de Oriente Medio, documenta decenas de mensajes de influencers y youtubers marroquíes con cientos de miles de seguidores que reclaman la movilización del ejército. Uno de ellos, con 350.000 suscriptores, acusa a España de ser «potencia ocupante» mientras defiende a Palestina. La contradicción es evidente: España ocupa dos ciudades en el norte de África, pero también reconoce la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. El relato marroquí explota esa incoherencia con eficacia.
Israel y el factor Mileikowsky
La conexión israelí no es casual. El apellido Mileikowsky, el original de la familia Netanyahu, aparece en el debate como el origen de una animadversión atávica hacia España. Se recuerda que el propio Netanyahu, en años anteriores, habría alentado a los musulmanes a invadir Ceuta y Melilla. La televisión israelí, con su comentario sobre la «invasión» española, estaría siguiendo esa línea. No es una postura oficial del gobierno israelí, pero sí un reflejo de una corriente que considera a España un adversario, no un aliado. La relación entre ambos países se ha tensado desde que el gobierno español reconoció el Estado palestino y criticó abiertamente la ofensiva en Gaza.
España, sola ante el mundo
El aislamiento español es el telón de fondo. Un repaso rápido: Marruecos nos odia, Israel nos odia, EEUU nos odia, Italia y el norte de Europa también. Rusia, a la que se le han dado 2.000 millones de euros, tampoco nos quiere. Argelia es la excepción, pero por el gas. La lista parece infinita. La política exterior de Pedro Sánchez, con su giro hacia el eje anti-israelí y su acercamiento a Argelia, ha dejado a España sin un solo aliado claro en el Mediterráneo. La crisis de Ceuta y Melilla, que en 2002 ya tuvo su precedente con la ocupación de Perejil, se ha convertido en un problema existencial que el gobierno parece no querer abordar.
El dato que descoloca
Mientras tanto, la propaganda marroquí avanza sin respuesta. Los youtubers con cientos de miles de seguidores piden abiertamente la guerra, y los medios afines al régimen hablan de un «pacto ya firmado» para recuperar las ciudades. España, que gasta miles de millones en defensa y en apoyos internacionales, no ha sido capaz de contrarrestar una campaña que se libra en las redes sociales. La pregunta es incómoda: ¿cuánto tiempo más puede ignorarse una amenaza que ya no es solo retórica?