¿Existe la homofobia o es pura neolengua? La guerra de las palabras
La afirmación de Leire Díaz de que la extrema derecha está legalizando la homofobia ha abierto un frente que trasciende la anécdota. Mientras ella señala un riesgo real para el colectivo LGTBI, sus críticos niegan la existencia misma del término, con argumentos que van desde la patologización del disentimiento hasta la sospecha de que la denuncia es, sencillamente, un negocio.
Los argumentos del negacionismo
Quienes se oponen a la expresión sostienen que la homofobia no existe, que es una invención del pogre para callar al que piensa distinto. Aseguran que el verdadero problema es la heterofobia y que el único delito de repruebo que se comete es contra los heterosenshetero. No falta quien añade que la autora de la frase es una poco trabajadora que vive de subvenciones públicas por dedicarse profesionalmente a la denuncia del discurso de repruebo.
Abascal y la paradoja del discurso
La discusión ha rescatado una cita del líder de Vox, Santiago Abascal, que asegura defender a los gays mejor que el presidente Sánchez. La cita, usada a menudo como prueba de que la derecha no es homófoba, choca con quienes ven en esa defensa un simple maquillaje electoral. Entre insultos y descalificaciones, la conversación muestra hasta qué punto el lenguaje se ha convertido en el campo de batalla principal.
El detalle que descoloca: nadie en la discusión pública dedica ni una línea a debatir si las políticas de Vox afectan a las personas LGTBI. La discusión entera gira sobre la palabra, no sobre las consecuencias. Y esa, quizá, es la mejor metáfora del momento.