Tengo 700 euros en el banco: ¿en qué los invierto?
La pregunta parece de manual, pero la respuesta se complica cuando la cantidad es exactamente la que no sirve para casi nada. Con 700 euros no se compra un piso, no se cubre una derrama y no se paga la entrada de un fondo mínimamente serio. Es el importe que sobra después de pagar la hipoteca, la luz y la compra del mes, y el que muchos españoles tienen como único colchón. La discusión arranca con un usuario que pide opciones para colocar ese dinero y recibe de todo: desde depósitos a plazo hasta lingotes de plata, pasando por pagarés de empresas quebradas y una moto para soltarse el pelo.
El primer bloque de respuestas se mueve entre el chiste y la descalificación. Alguien propone invertirlo en servicios de ocio nocturno, otro sugiere pagarés de Nueva Rumasa —la empresa de Ruiz-Mateos que dejó a miles de inversores con un palmo de narices— y un tercero recomienda comprar un arma. La vida, dice uno, «tenía menos valor que un pagaré de Ruiz Mateos». El tono cambia cuando alguien recuerda que 700 euros no son una inversión: son un gasto disfrazado.
Setenta euros al mes durante un año, y ya está.
¿Qué se puede hacer con 700 euros en el banco?
La respuesta más repetida es la menos emocionante:
dejarlos donde están. Un participante calcula que un depósito a plazo fijo de seis meses en un banco online al 2% anual genera unos 7 euros brutos, que después de impuestos se quedan en 5,60. Con ese dinero, dice, te vas a una pizzería y te fundes las ganancias de medio año en una cena. El inconveniente: no puedes tocar tu fortuna durante esos seis meses. La ironía es que ese 2% ni siquiera cubre la inflación, así que el dinero pierde valor mientras duerme.
Otra corriente apunta a los
productos de ahorro con remuneración mensual. Se menciona una plataforma que paga intereses cada mes sin comisiones, aunque varios avisan de malas experiencias con ella. También aparece una alternativa que ofrece un 4,2% durante unos meses. El consenso, si existe, es que con 700 euros no merece la pena complicarse: el rendimiento es tan bajo que el tiempo dedicado a gestionarlo vale más que los intereses generados.
Oro, plata y bitcoin: la vía del refugio
Cuando el debate se cansa de los depósitos, entra el dinero duro. Un participante recomienda comprar
20 onzas de plata, guardarlas y olvidarse. Otro apunta al oro o a los bitcoines como refugio ante lo que considera una pérdida constante de valor del papel moneda. La lógica es la misma que la de los pagarés de Nueva Rumasa, pero al revés: en lugar de confiar en una empresa, confías en un metal que no depende de nadie. El problema es que 700 euros en plata ocupan poco espacio y generan menos rentabilidad, salvo que el precio se dispare.
La opción más arriesgada la plantea quien propone una estrategia de ruleta: apostar dos euros a un número durante 35 tiradas, luego cuatro euros a otro número durante otras 35, después 210 euros a un color y, si falla, 150 euros en servicios de ocio y 100 en una cena. El resto, dice, para el cianuro. Es una forma de decir que con esa cantidad no hay estrategia que valga.
La opción que nadie discute: gastarlo en ti
La recomendación más repetida y menos discutida es la de
invertir en formación. Un participante cuenta que se gastó 6.000 euros en un curso privado y no encontró trabajo, así que no es una garantía. Pero otros defienden que un grado superior de FP, especialmente en sectores técnicos, tiene salida en países como Holanda, Reino Unido o Irlanda, donde la demanda de trabajadores cualificados es alta. El problema es que 700 euros no cubren ni la matrícula ni el desplazamiento.
También aparece la idea de comprar un coche averiado y repararlo para venderlo. Un participante asegura que tiene un vehículo que no arranca y que, si alguien lo pone a punto, le saca 2.000 euros. Es una forma de convertir 700 euros en 2.000, pero requiere tiempo, herramientas y conocimientos. Y no siempre sale.
El consejo que nadie quiere oír
La advertencia más repetida es que
700 euros no son una inversión, son un colchón. Un participante recuerda que cualquier avería media del coche se come esa cantidad, y que una derrama del edificio puede dejarte a cero. Su recomendación: mantener la liquidez inmediata y no meterlo en bonos del tesoro, fondos de jubilación ni nada que impida sacarlo cuando lo necesites. Otro va más lejos: deja 50 o 60 euros por si viene un recibo inesperado y el resto sácalo del banco. «Pronto verás que no está más seguro ahí que debajo del colchón», dice.
La conclusión, si se puede llamar así, es que con 700 euros no se hace uno rico. Se hace, como mucho, una cena. O se guarda para cuando venga la próxima factura que no esperabas.
La mejor inversión, dicen algunos, es no perderlo.
Datos clave
- Depósito a plazo fijo 6 meses al 2% anual: 7 euros brutos, 5,60 netos.
- Plataforma que ofrece 4,2% durante unos meses.
- Curso privado de 6.000 euros que no garantizó empleo.
- Coche averiado que se puede revender por 2.000 euros.
- 20 onzas de plata como inversión a largo plazo.