Bolsa china: ganga a PER 3 o trampa con riesgo país
La bolsa
china sigue sin levantar cabeza y el debate sobre si es una oportunidad histórica o un pozo sin fondo lleva 751 días abierto. El detonante fue una tesis de inversión que recomendaba entrar en renta variable china y que, según los críticos, se ha estrellado contra la realidad: estímulos monetarios, sí, pero el índice sigue «en el guano». La discusión derivó rápido hacia una pregunta más incómoda: ¿qué seguridad jurídica ofrece un país donde, según un participante, el Estado puede reservarse el derecho de quitarte tus acciones?
El PER 3 como anzuelo y el riesgo regulatorio como lastre
El argumento alcista se apoya en valoraciones extremas. Hay quien sostiene que en China cotizan empresas muy sólidas a precios de derribo, con
PER de 2, 3, 4 y 5, cifras difíciles de encontrar en otros mercados. El truco, admiten, es no meter el 100% de la cartera: un 10% en Hong Kong, donde la retención sobre dividendos en origen es del
0%, frente al 10% en China continental.
En contra pesa un argumento que no se resuelve con múltiplos: la naturaleza del régimen. Se argumenta que el valor de las empresas chinas no lo marca el mercado sino el Estado, que concede acciones y se reserva el derecho de retirarlas. La comparación con Wall Street no sale mejor parada —se menciona que el Estado chino se negó a rescatar a Evergrande— pero la conclusión de muchos es que la seguridad jurídica occidental, con todos sus defectos, sigue siendo superior.
¿Qué pasó con Evergrande y por qué no se rescató?
El caso Evergrande funciona como piedra de toque. Una parte del análisis defiende que el Estado chino se negó a rescatar a la inmobiliaria, lo contrario —dicen— que los capitalistas de Wall Street, que según esta tesis regalan dinero para comprar acciones y si se desploman las recompran a valor nominal. El sector inmobiliario sigue sin tocar fondo y la confianza del consumidor está por los suelos.
Los datos de consumo que aportan quienes han viajado recientemente a China dibujan un panorama desolador: centros comerciales vacíos en Beijing, un endeudamiento considerable y una burbuja inmobiliaria que califican de enorme. Un par de vaqueros de Calvin Klein superan los
200 euros; una gorra que en España cuesta 25 euros allí vale 40; una cazadora ligera arranca en 350 euros. La conclusión es que el consumidor chino se ha vuelto más racional y menos marquista, y que los precios occidentales están inflados.
El miedo a Taiwán y la espada de Damocles de los ADR
La geopolítica atraviesa todo el debate. Tras la invasión de Ucrania, varios inversores liquidaron posiciones rusas y chinas al comprender que los ADR y los sistemas con bolsas separadas para autóctonos y extranjeros son una espada de Damocles. En el caso chino, una posible invasión de Taiwán podría tener consecuencias para los inversores extranjeros similares a las que tuvo Ucrania.
La paradoja la señala otro interviniente: los mismos que critican a China por bajar tipos e imprimir billetes aplauden a Europa, que crece menos, baja tipos igual e imprime igual. China crece, según esta versión, entre el
5% y el 5,5% anual sin apenas inflación, mientras Occidente renquea. La réplica es que ese crecimiento se sostiene sobre deuda elefantiasica cada vez menos aceptada en Asia.
El «Equipo Nacional» compra y los fondos extranjeros huyen
Las compras del llamado Equipo Nacional —el Estado detrás del ETF Huatai-Pinebridge— han sido detectadas en varias ocasiones. Para las manos fuertes, las compras de acciones chinas de un martes concreto fueron las mayores en
tres años y medio. La volatilidad de esas jornadas refleja una anomalía rara vez vista, con niveles de euforia y FOMO que no se veían desde hacía tiempo.
Al mismo tiempo, los fondos de inversión en economías emergentes empiezan a intentar evitar China, según informaciones publicadas. La correlación entre acciones se dispara cuando un evento macro domina el mercado, y eso es lo que estaría ocurriendo. El
FXI tocó los mismos mínimos que en la crisis financiera de 2008.
¿Merece la pena invertir en la bolsa china a largo plazo?
La respuesta depende del horizonte. Un inversor declara un
8,5% de su patrimonio en ETF chinos, con pérdidas del 9%, y asume que si no cambia la tendencia tendrá que reconocer la cagada. Otro lleva el
55% de sus indexados en el Pictet China con un precio medio de 103 euros. Un tercero acumula un 25% de revalorización y duda si vender por la geopolítica.
Entre las empresas concretas que se mencionan para una estrategia dividendo destacan nombres como Water Oasis, Sundart Holdings, Qilu Expressway, Q P Group, Justin Allen, Dream International o Dawnrays Pharmaceutical, todas pequeñas y a valoraciones ultraderroidas. La advertencia es explícita: no son inversiones para todo el mundo.
La retención de dividendos en Hong Kong frente a China
Un detalle operativo que pesa: en Hong Kong la retención sobre dividendos en origen es del
0%, mientras que en China continental es del 10%. Eso empuja a muchos inversores hacia empresas con sede y actividad en Hong Kong. También hay quien reporta problemas prácticos: una posición en China BlueChemical comprada en agosto quedó bloqueada sin poder ampliarla ni venderla, con respuestas automáticas que atribuían el bloqueo a sanciones comerciales de un socio del bróker.
Si los estímulos bastan para revertir la tendencia, se verá con el tiempo. El FXI en mínimos de 2008, el consumo hundido y el Estado comprando a manos llenas configuran un cuadro que unos leen como suelo y otros como antesala de más caídas. La única certeza es que nadie tiene la bola de cristal.