Taiwán, sacudida por un seísmo de 7,5 y alerta de tsunami en Okinawa
Un temblor de magnitud 7,5 —7,3 según la Agencia Meteorológica de Japón— golpeó la costa de Taiwán a las 8:58 hora local, 23:58 GMT del martes. En cuestión de minutos la alerta de tsunami se extendió a Taiwán, Okinawa y Filipinas. Las imágenes mostraban edificios derrumbados en Hualien, destrucción en la isla de Guishan y el aeropuerto de Naha evacuado. Y, como siempre, junto al desastre corrió su sombra: la sospecha de que aquello no había sido la naturaleza.
Qué se sabe del terremoto de Taiwán
El epicentro se localizó frente a la costa, con muy poca profundidad, según la agencia japonesa. Las cifras bailan.
7,3 grados en el parte oficial nipón;
7,5 en los reportes que corrieron por redes; 7,4 en la prensa tecnológica que cubría el golpe a la
industria de chips. El baile de magnitudes no es cosmético cuando lo que se discute es si el seísmo entra en la liga de los grandes: el de Turquía fue de 7,8, se apuntaba en un mensaje.
Las fuentes que se citaban lo situaban como el
movimiento más fuerte en 25 años en la isla. En Hualien se reportaron colapsos de edificios y en la isla de Guishan —la de forma de tortuga, frente a Yilan— circularon imágenes de destrucción severa. La alerta de tsunami se emitió para Taiwán, Okinawa, Japón y Filipinas, y no se quedó en un aviso teórico.
La alerta de tsunami que vació el aeropuerto de Naha
En Okinawa el protocolo se activó de inmediato. En el aeropuerto de Naha los pasajeros fueron evacuados a la tercera planta del edificio ante el riesgo de que el agua alcanzara las cotas bajas. Japón emitió aviso de tsunami para el archipiélago tras el seísmo registrado frente a la costa taiwanesa.
Conviene recordar que la alerta de tsunami no es un titular decorativo: depende de la profundidad del epicentro y de cuánta masa de agua se desplaza. Es la misma razón por la que el aviso saltó a Filipinas y a la propia Taiwán. La pregunta que quedaba abierta no era si había alerta, sino cuánto tardaría en llegar y con qué fuerza.
¿Por qué Taiwán aguanta los seísmos mejor que otros países?
Aquí aparece uno de los análisis más interesantes que se hicieron durante la jornada. Frente a la lectura catastrofista, hay quien sostiene que lo llamativo es precisamente lo bien que resistió la construcción taiwanesa. Con
29.484 terremotos al mes —exageraba alguien—, el país lleva décadas calculando cimientos para moverse con el suelo en lugar de partirse.
El argumento se apoya en detalles concretos: edificios inclinados en ángulos casi imposibles que
no se rompieron y de los que la gente pudo salir por las escaleras; un monorraíl que, mal diseñado, se habría caído. La conclusión que se extrae es incómoda y poco épica: la ingeniería, cuando se hace bien, no da titulares, solo evita entierros. La anécdota que se contaba era la del arquitecto murciano que decía que, ante un seísmo de grado 6, todos los edificios de su ciudad caerían; y que si alguno quedaba en pie, sería porque estaba mal calculado.
TSMC y los chips: el terremoto que mueve precios
Como el asunto tiene derivada económica, el foco se desplazó rápido a la fábrica de chips.
TSMC paró la producción tras el seísmo, según recogía la prensa especializada. Y el detalle importa porque buena parte de lo que llevas encima se fabrica en la isla: AMD y NVIDIA producen allí mucho de lo suyo, y hasta las habitaciones de hotel o los jamones —exageraba un mensaje— pasan por el comercio con Taiwán.
Otro mensaje avisaba de que, si la destrucción resultaba mayor de lo que parecía, las bolsas con exposición a TSMC y a NVIDIA lo iban a notar. ¿Merece la pena actualizar el PC antes de que todo cueste el triple? Esa fue, literalmente, la pregunta que se hizo más de uno.
HAARP, dispositivos geológicos y otros bulos
Y llegó el turno de los rumores. Circuló la versión de que el gobierno chino habría provocado el terremoto usando «dispositivos de impacto geológico» antes de una hipotética operación militar sobre la isla. Otra corriente apuntaba al clásico HAARP y a detonaciones subterráneas de armamento. Ninguna de esas hipótesis está respaldada por pruebas; son especulaciones que reaparecen con cada catástrofe.
El terreno donde caen no ayuda a desmentirlas: en plena jornada, funcionarios de defensa taiwaneses reportaron
30 aviones de combate chinos y 9 buques aproximándose a la isla. La coincidencia alimenta la lectura conspirativa, aunque coincidencia es exactamente lo que es. A otros lo que les daba en la nariz era la estética del propio desastre.
La calle Chongqing y el vídeo que parece de Hollywood
Porque hubo una imagen que algunos mensajes señalaban como icónica: un edificio derrumbándose, que un forero situaba en el
Bulevar Chongqing. Y a una parte del público le pareció directamente
CGI, demasiado teatral, demasiado de cine. A partir de ahí se hiló fino: que si era martes, que si la fecha del 3 de abril, que si la magnitud declarada era un espejo de la fecha de publicación de no sé qué mensaje.
Es la vieja mecánica: lanzar piedras que encajarían con cualquier cosa y ver cuántas conexiones aguantan. El problema es que, sumando puntos arbitrarios, siempre sale una conspiración. Y si el vídeo parecía de ficción, quizá sea porque un edificio real derrumbándose se parece demasiado a como nos lo habían contado en el cine.
¿Cuánto de lo que se vio fue desastre real y cuánto, simple relato con buena factura técnica? Con la producción de chips parada, la respuesta va a tardar más que el próximo terremoto.