Un forero propone fotos con IA para vender al triple
El 18 de septiembre el hilo se muda a la IA. Autómata lo suelta así: comprar ropa interior del Primark o del rastro, hacer fotos con IA y venderla
al triple de precio. Lo llama
I+D burbujero. Maedhros va detrás y lo aterriza con una cifra: dice que se plantea crear una imagen con IA de una mujer con un tanga negro y que alguien se la compraría por
100 o 200 euros. En el mismo mensaje firma la conclusión: el patetismo masculino es tremendo.
Antes de eso hay dos mensajes que no van de nada de esto. Uno pregunta si el personal solo duerme ocho horas. Otro quiere saber si las cuentas son de un partido. Se contestan y se dejan.
Poco después spala pega un tuit firmado por un usuario, con una frase corta y despectiva hacia las vendedoras. Nadie lo discute. SkepticalMind contesta a lo suyo: dice que no se le ocurre comprar algo que ha estado en contacto con el cuerpo de otra persona.
Qué se ha sabido
Las cosas nuevas del tramo, todas del 18 de septiembre.
La primera es la receta de Autómata: prenda barata comprada en tienda o en el rastro, fotos hechas con IA, reventa al triple. No aporta prueba. Lo lanza como lo que se podría hacer.
La segunda es la cifra de Maedhros:
100 o 200 euros por una imagen generada. Tampoco dice que lo haya hecho. Dice que se lo plantea.
La tercera la trae Hippiedeplaya: un documental,
Dopamina, que según él está hecho justo con esa crítica, la de que todo esto fomenta el consumismo a lo bestia.
La cuarta es de Chimpu: que en Wallapop hay cuentas parecidas y que el mercado de pago lleva años moviéndose así, y que empeoró cuando llegó la crisis de 2008. Es su lectura, sin fuente.
Y está little hammer, que lanza la pregunta que ordena media página: si lo que se vende es el bikini o lo que hay debajo. Nadie le responde en serio.
Dónde está la bronca
Aquí la pelea ya no es por el precio. Es por qué se está vendiendo en realidad.
Un lado propone fabricar el escaparate sin nadie dentro: la IA genera a la modelo y la prenda se coloca igual. El otro mira eso y dice que es exactamente lo que retrata el negocio. Maedhros, que propone lo de la IA, es el mismo que lo llama patetismo masculino. No se contradice. Lo hace a propósito.
Por debajo corre otra discusión. Chimpu sostiene que en la otra app hay menos de esto y que lo que aparece son anuncios encubiertos y masajes. Frente a eso, SkepticalMind marca la raya del comprador: no compraría una prenda que ha pasado por el cuerpo de otra persona.
Y hay una parte del hilo que se va al reproche general. Un participante sostiene que las mujeres hacen esto porque les resulta más fácil que trabajar en otros sitios. Otro sostiene que el problema son los hombres que se dejan el dinero y trabajan para impresionarlas. Ninguno de los dos desarrolla nada. Sueltan la frase y siguen. Kovaliov, en medio, deja caer que ahora todas las opiniones se respetan menos las racionales. Frysby ironiza sobre lo previsible del giro: dice que empezaba a preocuparse de que tardaran en llegar estos mensajes.
También hay pullas sobre las fotos. LuismarpIe dice que alguien ha usado el truco de ponerse al lado de otra persona para parecer más guapa por comparación. cortatijeras se fija en que una vendedora tiene la pared llena de fotos de ella misma. Long lo resume: asco.
Autómata, que empezó el tramo con la IA, lo cierra por otro lado: sospecha que hay muchas mujeres casadas y aburridas buscando validación y que con los mensajes que reciben ya tienen bastante. Lo dice como conjetura, sin nada detrás.
Qué cambia respecto a antes
Lo que se cae es el asunto de los mensajes privados. En esta página no aparece ni una vez. El hilo lo sustituye por otra pregunta: si se puede montar el anuncio sin que haya nadie al otro lado.
Aparece la IA como forma de fabricar la foto que vende, y con ella una cifra nueva, los
100 o 200 euros por imagen. Entra un documental con nombre propio,
Dopamina. Entra un tuit despectivo que nadie desarrolla.
Lo que no cambia es la mecánica. La foto sigue siendo lo que se discute, no la prenda. Y sigue sin aparecer una sola captura, un solo anuncio y una sola venta que alguien enseñe para demostrar lo que dice.
Para qué se entra en la app
Cleonte lo deja en una línea: él entra en Vinted a buscar libros o videojuegos y se encuentra con que la conversación va de bikinis. Es el único del tramo que dice para qué usa la aplicación de verdad. Nadie le contesta.