«Toda plataforma acaba en catálogo de escorts», dice un forero
De Vinted ya no se habla. El hilo se ha ido a otro sitio: a quién compra, quién finge y qué se hace con una foto. La pregunta que ordena este tramo no es el precio. Es si el comprador es un hombre con un fetiche, si la mujer de la foto existe o la ha dibujado una máquina, y si cualquier aplicación donde se pueda subir una imagen termina siendo otra cosa.
Arranca pelexo preguntando a Chimpu si quiere oler bikinis. Chimpu contesta que prefiere verlo en directo y añade el aviso que repite medio hilo:
en lo digital hay mucho delincuente y mucho impostor haciéndose pasar por tía. pelexo sigue con la broma del transportista que manda el paquete después de la ruta. fayser resume el tramo en una línea: todo este floro. Y blancoyenbotella se apunta a algo que no se sabe muy bien qué es: cuenta conmigo.
Qué se ha sabido
Antio pone la fecha más larga de la discusión: los fetichistas existen desde siempre, algunos lo son unos años y otros toda la vida. Y compara: dice que esto es más inocente que lo de Japón, donde hay
máquinas expendedoras de bragas usadas de las que no se sabe quién las llevó. Ese detalle, el de no saber quién, es justo lo que el resto del hilo discute con la foto delante.
Ivar trae una anécdota del
Mundial de Sudáfrica de 2010. Un vendedor callejero con un cartel de calzoncillos de segunda mano. El reportero le pregunta cuánta gente los había usado. El vendedor contesta:
dos. De ahí sale el chiste: calzoncillos de tercera mano, no de segunda.
SrRepartidor cambia de deporte y apunta a los grandes premios. Dice que hay muchas fans de
MotoGP y F1 que van solo por los pilotos, convencidas de que van a ligar con uno millonario. Lo llama delirio.
PEZKO vuelve a la duda de la entrega anterior y la deja caer otra vez: muchas de esas fotos son IA, y quien no aprenda a detectarlas va a tener un problema.
Paquitochocolat remata la pregunta que nadie contesta con un precio: quién compra un bikini usado. Una mujer, no. Las fotos, dice, están hechas para vender a hombres. Paco I de España va en la misma dirección y añade que él no cree que las mujeres compren ropa interior usada. amore2 lo resume como productos buscando consumidores.
Klapaucius sube la apuesta y la saca del mercadillo: cualquier plataforma donde se puedan subir fotos acaba siendo un catálogo de contactos, dice. Exhibirse va en su ADN. Y pone un ejemplo de verano: contenido de adolescentes buscando aprobación, denunciado sin efecto porque, según él, al día siguiente le dicen que no se ha encontrado nada que incumpla las condiciones.
Alguien pega una imagen de Pinterest. Sin más. Nadie la comenta en todo el tramo.
Dónde está la bronca
Aquí ya no hay dos bandos por el comprador, hay tres.
El primero dice que compra un hombre. Paquitochocolat, Paco I de España y amore2 sostienen que una mujer no entra ahí y que las fotos se hacen pensando en él.
El segundo dice que eso no explica nada. Antio no ve el escándalo: siempre ha habido fetiches, y este, insiste, es de los más inocentes dentro de las rarezas sexuales.
El tercero se sale del tema y habla de las plataformas. Klapaucius no discute quién compra, discute dónde: si todo sitio con fotos acaba igual, el problema no es el mercadillo de ropa.
En medio, Chimpu interpela directamente a Kate the Great: le pregunta si es mujer y le gustan las mujeres, porque no entiende su comentario. Kate venía de decir que esto ya se ve gratis en verano y que está cansada del asunto de ir enseñando carne. Chimpu cierra con una línea suelta:
y sin tatuajes.
Hay mensajes que no se pueden contar. Uno descalifica a la mujer del anuncio y otro compara su cuerpo con un animal de granja. Simio no Mata simio y fachacine opinan sobre el físico de la del post inicial, uno con un tonel de por medio. Willowow suelta una descalificación y un chiste sobre ataduras. Hay también un mensaje que pide una agresión con detalle anatómico. No se reproduce ninguno. Leffer pregunta de pasada si esto no lo habían cerrado ya los progres, sin que nadie le conteste.
Y hay una anécdota personal. Kate the Great cuenta que paseaba al perro y vio a una chica poniendo sillas en la terraza de un bar, y que la ropa que llevaba dejaba poco a la imaginación. Lo que le llamó la atención, dice, es con quién había quedado después: su abuelo. Desde entonces no se sienta en las sillas de esa terraza.
Qué cambia respecto a antes
La cifra desaparece. En este tramo nadie pregunta cuánto cuesta nada, y la horquilla que se discutió antes no vuelve a mencionarse ni una vez.
Entra la IA como sospecha repetida, ya no como comentario aislado: PEZKO la trae otra vez y la deja en aviso.
Entra el eje internacional con Japón. Entra el eje plataforma: de Vinted se sale a TikTok y a cualquier red con fotos.
Y entra una cosa nueva: el género de quien escribe. Chimpu pregunta a Kate si es mujer. La discusión deja de ser sobre la ropa y pasa a ser sobre quién está mirando y desde dónde.
Además, el tramo reparte el hilo en dos velocidades. Los mensajes sobre fetiches y compradores van por un lado. Los comentarios sobre el cuerpo de la vendedora van por otro, y ahí es donde el hilo se pone más feo y menos argumentado.
La anécdota de Ivar se queda como la única cifra limpia del tramo:
dos usuarios, un vendedor y un cartel en un mundial.