La IA se cuela en el torneo de cultura general 2025
Doce test semanales, 30 preguntas cada uno, 10 segundos por respuesta y un reglamento que cabría en un folio. El torneo de
cultura general que se juega los domingos a las 22:00 en Kahoot cerró su edición de 2025 con un campeón nuevo y una polémica que no estaba en el guion: la generación de preguntas mediante inteligencia artificial. La organización lo autorizó desde el arranque con una condición explícita: la IA puede redactar los test, pero no resolverlos. «Lo que no se puede es resolverlos con una IA (ni con nada que no sea tu propia cabeza)», zanjó el coordinador del torneo.
El sistema reparte 15 puntos al primero, 12 al segundo y 10 al tercero, y baja hasta el punto único del décimo clasificado. Doce pruebas alternan temario general y bloques temáticos: arquitectura, escultura, historia, música clásica y pintura en el primero; deportes, juegos y videojuegos en el segundo; cine, lingüística, literatura y teatro en el tercero. Los seis restantes cubren ciencias sociales y ciencias puras, con astronomía, física, informática, matemáticas y química entre las materias más temidas.
Quién redacta cada test y qué pasa cuando nadie quiere
El reglamento prevé que cada prueba la redacte un voluntario. Si no aparece ninguno, la tarea recae en el primer clasificado de la general que aún no haya ejercido de examinador. Ese mecanismo, impecable sobre el papel, se atasca en cuanto alguien enferma o viaja. La organización llegó a suspender una convocatoria por la coincidencia de dos bajas: una por problemas de salud y otra por trabajo y desplazamiento. «Quién retrasa un domingo retrasa dos», advirtió uno de los implicados.
El calendario arrancó el 2 de febrero y se estiró hasta abril. Cada sábado se abría la inscripción y a las 21:50 del domingo los apuntados recibían un mensaje para confirmar asistencia. Cinco minutos de cortesía y a correr. La partida dura entre 10 y 20 minutos, según lo que tarden los concursantes en completar las 30 preguntas.
El campeón de 2025 y la pelea por la plata
La clasificación final dejó un nombre arriba: el ganador se proclamó campeón con la plata y el bronce repartidos entre dos aspirantes que llegaron a la última prueba con opciones. El segundo puesto se decidió en el tramo final, con un tercer clasificado que lo tenía complicado pero que apretó hasta el cierre. La organización tuvo que corregir la tabla tras detectar un error en el recuento de puntos de una de las pruebas.
El torneo arrastra un problema recurrente: la confección técnica de los test. Kahoot exige cuenta de maestro, visibilidad privada, límite de 40 jugadores y un enlace de asignación que hay que copiar sin equivocarse. «A ver si esta edición la gente aprende a redactar un test con Kahoot y no la lían parda», resumió uno de los veteranos.
El experimento de la IA y el cambio de estrategia
La propuesta de delegar la redacción en una IA llegó pronto y con un argumento práctico: evitar las preguntas rebuscadas de según qué examinadores. La respuesta de la organización fue una puerta entreabierta con condiciones: calidad mínima y uso exclusivo para generar, nunca para responder. «Mientras mantenga unos mínimos estándares de calidad, sí», concedió el coordinador.
El experimento se aplicó de forma desigual. En una de las últimas pruebas, el redactor reconoció haber tirado de IA para las preguntas fáciles tras un cambio de estrategia: «Las fáciles de mi último test, las generó la IA. Como habréis visto, tuve que cambiar la estrategia, porque eran de parvulitos». La reacción del organizador fue escueta: «Un poco radical el cambio de estrategia».
El cierre: examen pendiente y torneo en suspenso
El final de la edición no fue limpio. Un conflicto entre participantes derivó en acusaciones cruzadas y en la decisión de dejar el torneo en suspenso. «Tengo un examen muy importante este mes y ahora debería estar estudiando en lugar de tratar de razonar con la gente, así que vamos a dejar el torneo en suspenso», anunció el coordinador. La continuidad quedó, a fecha de cierre, sin fecha.
Queda la paradoja: un torneo que presume de cultura general chorra, de cerámica etrusca y de preguntas sobre videojuegos, acabó discutiendo si una máquina puede escribir el examen que los humanos deben responder de memoria. La respuesta oficial es que sí, siempre que la máquina no sea la que contesta.