sera cierto lo que dices luisito pero para mi suena a la parte contratante de la primera parte
Es bastante simple, en realidad.
Supongamos que el deudor debe 100.000 euros y gana un salario limpio de 1.000 euros. La deuda que tiene que pagar equivale a 100 de sus salarios así pagar esa deuda requiere el esfuerzo de trabajar 100 meses (8 años y 4 meses)
Supongamos que la la cuota de la hipoteca que paga es de 400 euros, lo que supone que ese hipotecado debe dedicar el 40% de su salario a pagar la hipoteca.
Imaginemos que ese hipotecado obtiene aumentos de salario del 5% anual durante 5 años. Eso supone un aumento de salario de un 30% que lleva su salario desde 1.000 hasta 1.300
Supongamos que no ha amortizado nada en esos 5 años y sigue debiendo al banco 100.000 euros.
Ahora lo que debe ya no equivale a 100 meses de sus salarios sino solo a 77 meses y ya no necesita "arrojar" a la hipoteca para cancelarla lo que gana en 8 años y 4 meses sino que le basta con el esfuerzo de 6 años y 4 meses.
La cuota de 400 euros que representaba el 40% de su salario cuando ganaba 1.000 ahora que gana 1.300 solo representa el 31%.
Así que con solo esperar, el aumento de su salario evapora el valor de la deuda de ese hipotecado aunque esperar no es gratis: el hipotecado debe pagar el interés anual del préstamo por cada año que quiera esperar.
Si el interés del préstamo es del 1%, esperar 1 año, con ese préstamo de 100.000 euros, le costará pagar 1.000 euros de intereses. Comprar un año de "espera" le cuesta al hipotecado 1.000 euros (o un 1% del principal)
Como en ese año de espera su salario crece un 5%, el valor real de esa deuda, en términos de su salario, se reduce 5.000 euros.
Así que esperar un año le cuesta al hipotecado 1.000 euros o un 1% del préstamo pendiente pero ese año de espera evapora el valor del préstamo en 5.000 euros o un 5%, que es su aumento salarial en ese año.
El resultado es que ese crédito, para ese hipotecado, tiene un tipo de interés real del -4% (1%-5%) (tipo de interés del préstamo - aumentos salariales)
Esos aumentos salariales normalmente solo son un espejismo: el salario nominal de ese hipotecado sube un 5% solo porque los euros con los que está formado ese salario valen un 5% menos.
Otra consecuencia normal cuando el valor de una moneda disminuye un 5% anual es que los precios aumentan ese 5% de forma que los precios reales se mantienen constantes. (las cosas valen un 5% más de euros simplemente porque cada euro vale un 5% menos)
La disminución de un 5% anual en el valor de una moneda en una economía cuyo tamaño (PIB) no cambia suele provenir de que la masa monetaria, la cantidad de euros en la economía, crece un 5% al año.
Este crecimiento del 5% de la cantidad de euros en la economía es lo que se llama una inflación del 5%.
La evaporación, a un ritmo del 5% anual, del valor de la deuda de ese hipotecado depende solo de que ese hipotecado obtiene aumentos salariales del 5% cada año. La relación que tengan esos aumentos salariales del 5% con que los precios al consumo aumenten un 5% es sumamente endeble y exige la suposición de que los salarios reales, la "capacidad adquisitiva" de los salarios no variará.
Los keynesianos más acérrimos dan por hecho que un aumento de los precios al consumo del 8% se traduce automáticamente en un aumento de los salarios de un 8% y por tanto, ese aumento de precios del 8% evapora las deudas de los hipotecados un 8%. Por eso, cuando calculan los tipos reales de un préstamo, con toda alegría restan del tipo del préstamo el aumento de los precios al consumo.
Esta "ecuación" por supuesto no siempre se cumple y en una Gran Depresión como la actual no se cumple en absoluto. Aunque los precios suben, porque suben los impuestos y la economía de contrae, ese aumento de precios no conduce a un aumento automático de salarios sino que los salarios suelen caer.
El que los precios y los impuestos crezcan pero los salarios se contraigan no reduce el peso de las deudas sino que hace que ese peso aumente.
De esta forma, los aumentos de impuestos que los Gobiernos decretan durante las depresiones no son inflacionarios, como piensan los keynesianos, sino severamente deflacionarios. (aceleran la contracción de la masa monetaria porque destruyen deuda al acelerar los impagos de la deuda)