Trade Republic ya es banco en España: IBAN nacional y 2,27% sin tope
El 5 de junio de 2025, Trade Republic ha activado su IBAN español y ha eliminado el límite de 50.000 euros que hasta ahora acotaba la remuneración de su cuenta. Todo el saldo en efectivo pasa a rendir un
2,27% TAE sin condiciones, con intereses calculados a diario y abonados cada mes. La firma alemana, supervisada por el
Banco de España y con licencia del Banco Central Europeo, mueve ficha para dejar de ser un bróker con cuenta y convertirse en banco principal. El movimiento tiene premio y tiene peaje: la migración al IBAN nacional es progresiva y, según los propios clientes, no siempre voluntaria.
Qué cambia con el IBAN español y qué se pierde
El IBAN español no es un detalle cosmético. Permite pagar impuestos directamente desde la cuenta y elimina obligaciones como el modelo 720, el formulario que hasta ahora había que presentar por tener dinero en el extranjero. A cambio, la cuenta queda bajo el paraguas de la Agencia Tributaria sin necesidad de requerimiento previo. Ahí empieza el runrún.
Hay quien lo lee como una comodidad y hay quien lo lee como una entrega. «En cuanto apliquen el cambio a IBAN español, habrá que abrir cuenta en otro neobanco con IBAN extranjero», sostiene una corriente que ve en el cambio un paso atrás para quien valora la discreción. Otros recuerdan que el intercambio automático de información con Alemania ya existía, así que el cambio de IBAN no altera gran cosa. La discusión, en cualquier caso, tiene un ganador claro: Hacienda.
¿Es Trade Republic un banco seguro para dejar el efectivo?
El efectivo está cubierto hasta
100.000 euros por cliente a través del fondo de garantía de depósitos, con el dinero depositado en cuentas colectivas de Deutsche Bank, J.P. Morgan SE y Citibank Europe plc. Los valores, en cambio, no están cubiertos por esa garantía: son propiedad del cliente y se mantienen en depositarios nacionales e internacionales.
La letra pequeña no convence a todos. Hay quien señala que el dinero no está en una cuenta unipersonal y que la atención al cliente es lenta o directamente inexistente. «Trade Republic es como Silicon Valley Bank. No se ve muy seguro», resume una postura extrema. Enfrente, la experiencia de uso: transferencias inmediatas, tarjeta de débito Visa con
1% de cashback reinvertido y una app que funciona. La confianza, aquí, se construye a base de pequeños depósitos.
El 2,27% y la guerra de la cuenta remunerada
El tipo no es fijo: está indexado al BCE y baja cuando el BCE baja. Eso explica que algunos clientes veteranos recuerden la época en que la cuenta pagaba un
4% y hoy vean un 2,27% que, en la práctica, algunos calculan en un 2,02%. La comparación con el resto del mercado es inevitable: hay quien sostiene que existen opciones al 2,5% sin vinculaciones, y quien responde que ninguna de esas opciones remunera sin límite de saldo.
La promesa de «sin condiciones» es el anzuelo. La duda razonable: ¿se mantendrá cuando la red esté llena de peces? La respuesta no está en el folleto. Está en el histórico de la propia entidad, que ya recortó el tipo cuando el BCE giró.
La trastienda: retenciones duplicadas y transferencias denegadas
La migración no ha sido un camino de rosas. Hay constancia de transferencias rechazadas por «motivos de seguridad» desde entidades españolas tras el cambio de IBAN, resueltas con una llamada y un plazo de 24 horas. Y hay un fallo documentado en el cobro de dividendos de una empresa española: la retención fiscal se aplicó dos veces sobre el mismo dividendo, sin que el cargo apareciera reflejado en la app. La incidencia se detectó llevando la contabilidad por fuera, en una hoja de cálculo propia. La entidad reconoció el error por chat y quedó pendiente la devolución.
Para quien tenga una cartera con peso en dividendos españoles, el aviso es pertinente: conviene cuadrar los apuntes a mano. La automatización fiscal es una promesa, no una garantía.
Con el IBAN ya español, la cuenta remunerada sin tope y los fondos desde 1 euro, Trade Republic tiene los mimbres para ser banco principal. Lo que no tiene, de momento, es la confianza ciega de una parte de su clientela. Y ahí, entre el 2,27% y el recelo, es donde el asunto se queda.