Illescas
Madmaxista
- Desde
- 17 Jul 2013
- Mensajes
- 714
- Fruta
- 321
Como dice Napoleon Hill en su libro “Piense y Hagase Rico”, el deseo es el primer paso hacia la riqueza. Quieres triunfar en el Trading, primero tienes que desearlo, pero no de cualquier manera, el deseo debe ser vehemente, tiene que inundar todos los poros de tu piel.
De ese sentimiento debía saber mucho Alejandro Magno, cuando desembarcó en Fenicia para una gran batalla. Al desembarcar Alejandro en Fenicia, se dio cuenta que sus enemigos le superaban en número, del orden de tres a uno. Esto era un hándicap, ya que sus hombres estaban atemorizados completamente, en principio la batalla era totalmente desigual.
Necesitaba insuflar a sus tropas el “deseo” imperioso de ganar y al bueno de Alejandro no se le ocurrió otra que quemar sus naves. En ese momento les dijo a sus guerreros:
“Observen cómo se queman los barcos. Esta es la única razón por la que debemos vencer, ya que si no ganamos, no podremos volver a nuestros hogares y ninguno de nosotros podrá reunirse con su familia nuevamente, ni podrá abandonar esta tierra que hoy despreciamos. Debemos salir victoriosos en esta batalla, pues sólo hay un camino de vuelta, y es por mar. Caballeros, cuando regresemos a casa, lo haremos de la única forma posibles: en los barcos de nuestros enemigos”.
Los hombres de Alejandro Magno ganaron la batalla y volvieron a casa en las naves de sus enemigos.
La historia nos ha dejado un ejemplo perfecto de lo que un deseo vehemente, una necesidad imperiosa, es capaz de producir en nuestro ánimo.
De ese sentimiento debía saber mucho Alejandro Magno, cuando desembarcó en Fenicia para una gran batalla. Al desembarcar Alejandro en Fenicia, se dio cuenta que sus enemigos le superaban en número, del orden de tres a uno. Esto era un hándicap, ya que sus hombres estaban atemorizados completamente, en principio la batalla era totalmente desigual.
Necesitaba insuflar a sus tropas el “deseo” imperioso de ganar y al bueno de Alejandro no se le ocurrió otra que quemar sus naves. En ese momento les dijo a sus guerreros:
“Observen cómo se queman los barcos. Esta es la única razón por la que debemos vencer, ya que si no ganamos, no podremos volver a nuestros hogares y ninguno de nosotros podrá reunirse con su familia nuevamente, ni podrá abandonar esta tierra que hoy despreciamos. Debemos salir victoriosos en esta batalla, pues sólo hay un camino de vuelta, y es por mar. Caballeros, cuando regresemos a casa, lo haremos de la única forma posibles: en los barcos de nuestros enemigos”.
Los hombres de Alejandro Magno ganaron la batalla y volvieron a casa en las naves de sus enemigos.
La historia nos ha dejado un ejemplo perfecto de lo que un deseo vehemente, una necesidad imperiosa, es capaz de producir en nuestro ánimo.
Tienes que estar registrado para ver este contenido