La palabra 'traidor' manda en el debate económico: ni el IPC la aclara
La palabra “traidor” no aparece en los manuales de economía, pero en la discusión pública pesa más que el diferencial de la prima de riesgo. Quien la esgrime no necesita estadísticas: le basta con la indignación. Y esta vez la acusación no viene de la calle, sino de la propia narrativa económica: los que cuentan la política económica son también señalados. “De ayer y de HOY”, dicen los más escépticos: los presuntos traidores se repiten en cada crisis. Añaden un matiz interesante: “Los relatadores…” El que construye el relato, sospechoso.
El “traidor” como arma de deslegitimación
La etiqueta de traidor tiene una función clara: deslegitimar la decisión sin discutir su contenido. Subir tipos para contener la inflación, recortar gasto para cuadrar cuentas o firmar un plan de rescate son medidas que en abstracto parecen razonables; en el fragor del debate público se convierten en el fusilamiento político de quien las firma. La sospecha, además, es atemporal: “de ayer y de HOY”, como se repite en el argumentario que circula estos días. Desde las crisis de la década de 1970 hasta los ajustes de la era del euro, el santo y seña es el mismo: quien toca los bolsillos, traiciona.
El “relatador”: el nuevo chivo expiatorio
La novedad es la deriva hacia los relatos. Los economistas de cabecera, los analistas de televisión y los portavoces de la política económica llevan ya tiempo bajo sospecha. “Los relatadores”, dicen. El término designa a quienes no deciden, pero cuentan: los que convierten la subida de tipos en una historia aceptable o dibujan el rescate como algo inevitable. La sospecha es doble: que su relato oculta intereses y que su discurso moldea la realidad tanto como las propias medidas.
Mientras tanto, el concepto de traición sigue sin entrar en ninguna ecuación. Ni el IPC, ni el déficit, ni el Euríbor lo explican. ¿Cuántos traidores hacen falta para que el relato económico se rinda a los datos? La respuesta, como el propio término, sigue siendo un misterio.