El sistema de pensiones ya vive tres meses al año de deuda
Cada año, los ingresos por cotizaciones alcanzan para pagar 276 días de pensiones. Los 89 restantes se cubren con déficit público, lo que significa que ese gasto lo acabarán pagando las próximas generaciones. El agujero acumulado no es menor: entre activos netos negativos y deuda, el sistema hipoteca ya 530.000 millones de euros.
530.000 millones reales
Desde que la Seguridad Social entró en números rojos, se han transferido desde los Presupuestos más de 400.000 millones de euros. Para dimensionarlo: es el equivalente al PIB de Austria o Noruega, o a renunciar a la recaudación del IRPF durante tres años. Y eso es solo la factura de lo ya hecho; la deuda futura no está incluida.
La proyección de 2050
Las estimaciones que se manejan sitúan el gasto en pensiones en 2050 absorbiendo cerca de la mitad de toda la recaudación fiscal. Con una pirámide de población invertida y un mercado laboral de salarios bajos, el cálculo no sale ni con más cotizantes ni con más impuestos si no se toca la estructura del sistema.
¿Recorte o más ingresos?
Las posturas van desde el recorte mínimo del 25% de las prestaciones hasta la subida de cotizaciones y la financiación vía impuestos. De fondo, la frase que condensa el conflicto generacional: los jubilados actuales cotizaron en pesetas y cobran en euros. El sistema está en una encrucijada: pagar la deuda social con más deuda tiene un límite, y ese límite se está tocando.
Este no es un problema técnico que se resuelva con retoques. Es una decisión política sobre quién paga la factura: los pensionistas de hoy o los trabajadores de mañana. Y mientras se debate, el reloj corre.