Taladrar el lavabo y perforar la tubería: de 60 a 250 euros la broma
Cuatro tacos, un taladro y un géiser. Así empieza una de las anécdotas domésticas más caras que se pueden contar sin haber contratado un seguro de hogar. Un particular relata cómo, al instalar un lavabo sobre armario, los tres primeros anclajes entraron sin problema, pero el cuarto se topó con algo más duro de lo habitual. Al atornillar, empezaron a salir gotas de agua. Al aflojar para evaluar el daño, la fuga se convirtió en un chorro violento que inundó el baño en los segundos que tardó en cerrar la llave de paso. El resultado: sin agua caliente, sin lavabo y con una tubería rota detrás del alicatado.
La pregunta que sigue es la de siempre: ¿cuánto cuesta esto? La respuesta que da la experiencia acumulada en casos similares oscila entre los
60 euros de un fontanero de confianza y los
250 euros de una reparación con albañil incluido. En el relato que nos ocupa, un profesional amigo de un vecino se ofreció a hacerlo por
60 euros, eso sí, con una semana de espera por delante. Otros testimonios hablan de
180 euros por picar, cambiar el tubo y reponer con yeso, sin factura, en dos visitas. Y hay quien apunta a
160-180 euros si además se repone el azulejo.
¿Cuánto cuesta reparar una tubería perforada por un taladro?
La horquilla depende de tres factores: si el tubo es de cobre o de hierro, si hay que reponer alicatado y si el profesional emite factura. El caso más barato documentado es el de un fontanero que cobra
60 euros por la mano de obra y el material básico, sin IVA ni garantía. El más caro,
250 euros sin IVA, incluye albañilería. En medio, los
180 euros de una empresa de multiservicios que picó desde el lado del salón para no romper azulejos y repuso con yeso, aunque la pintura corrió por cuenta del propietario.
El material importa. Si la tubería es de cobre, la reparación estándar consiste en cortar el tramo dañado, lijar, aplicar decapante y estaño, y soldar un manguito pasante. Si es de hierro, la cosa se complica y el coste sube. Hay quien opta por manguitos de reparación tipo Gebo, que se colocan sin soldadura, pero su instalación requiere espacio alrededor del tubo y no siempre caben.
La ñapa que no aguanta la presión
El relato incluye un intento de solución provisional que acabó mal. Tras la fuga inicial, se intentó taponar el agujero con masilla. Al abrir la llave con cautela, la ñapa salió despedida con violencia y volvió a encharcar el baño. La lección es clara: los parches caseros no resisten la presión de la red. Un profesional consultado lo confirmó: nada de parches cutres, aunque estén soldados, porque no aguantan.
La alternativa sin obras existe, pero es limitada. Se trata de productos que se introducen en la tubería y crean una película interior. Están pensados para poros y pequeñas roturas en instalaciones viejas, no para un agujero de 8 milímetros hecho con una broca. En este caso, la reparación mecánica es inevitable.
El seguro de hogar, ese gran olvidado
La ausencia de seguro de hogar es el factor que convierte una avería en un problema económico. En el caso relatado, no hay póliza contratada. Los seguros de hogar cubren habitualmente las averías de fontanería, pero hay dudas sobre si cubrirían un daño causado por un taladro. La respuesta depende de las condiciones de la póliza y del peritaje. En Alemania, por ejemplo, el sistema legal es distinto y el propietario suele responder de los daños causados por negligencia.
El coste de reparar las humedades del vecino de abajo es otra incógnita. Con falsos techos, el agua puede no llegar a la vivienda inferior, pero si lo hace, la factura se suma. Sin seguro, todo sale del bolsillo.
Detectores de metales: entre el bricolaje y la prevención
La conversación deriva hacia la prevención. Los detectores de metales del Lidl, que cuestan unos
6 euros, son mencionados como una herramienta útil para evitar perforar tuberías. Sin embargo, hay quien señala que un simple pitido no basta: los modelos que indican la dirección del objeto cuestan entre
130 y 180 euros, fuera del presupuesto de muchos. La recomendación es clara: antes de taladrar, conocer el trazado de las conducciones.
El hilo deja una pregunta abierta: ¿cuánto habría costado contratar un seguro de hogar antes de coger el taladro?