Comprar IOTA: el camino real de los euros al token
Comprar IOTA con euros no es tan simple como abrir una app y pulsar un botón. El tutorial que circula entre inversores lo deja claro desde el primer párrafo: según su autor, IOTA solo cotiza en Bitfinex, y Bitfinex tiene las entradas de dinero fiduciario desactivadas. Es decir, no se puede meter un euro directamente. La solución que propone pasa por una ruta de dos saltos: Kraken para convertir euros en criptomoneda, y Bitfinex para cambiarla por IOTA. Un camino que, según quienes lo recorren, cuesta cero euros en comisiones de ingreso pero exige paciencia, registros y una buena dosis de fe en que el token suba.
El primer tramo es
Kraken. Según el tutorial, la plataforma acepta depósitos por SEPA a un IBAN alemán sin comisión de entrada, con un mínimo inexistente: valen 20 euros, 50 o 500. El dinero tarda unos dos días en acreditarse y exige tener el nivel 2 de verificación, que se completa con nombre, apellidos y dirección, sin DNI ni fotos. Eso sí, la transferencia debe salir de una cuenta con el mismo titular y llevar en el asunto el código que da la plataforma. La retirada también es barata:
19 céntimos por una transferencia SEPA, según el tutorial.
Por qué se compra Ethereum y no Bitcoin para enviarlo
Una vez el dinero está en Kraken, el siguiente paso no es comprar IOTA, sino
Ethereum. La razón que da el tutorial es práctica: las comisiones de transferencia de ETH son más bajas que las de Bitcoin y la velocidad de envío es mayor. Además, en Bitfinex existe el par IOTA/ETH, así que el cambio se hace en un solo paso. Se compra ETH en Kraken, se retira a la dirección que Bitfinex proporciona en su apartado de depósito, y en unos 20 minutos aparece acreditado.
El proceso no siempre es limpio. Un inversor relata que al intentar enviar ETH desde Coinbase a Bitfinex le aparecía un mensaje de que los fondos estaban anclados a un contrato y no eran libres. La respuesta que recibe es directa: si eso pasa, vender los ETH por Litecoin, enviar los LTC a Bitfinex y hacer allí un doble cambio, de Litecoin a dólar y de dólar a IOTA. La pérdida estimada por el camino ronda
un dólar en comisiones, algo que el tutorial considera irrelevante.
El wallet, el 2FA y la regla de oro que nadie cumple
El tutorial no vende humo sobre la seguridad. Reconoce que el wallet oficial de IOTA es, textualmente,
una mierda, y que hasta que salga una versión decente —algo que sitúa en un par de meses— prefiere dejar los tokens en el exchanger. Una decisión que él mismo califica de poco segura, pero que asume por comodidad. Lo que sí considera obligatorio es activar el
2FA en ambos exchanges con Google Authenticator, e imprimir el código QR en dos copias guardadas en lugares distintos. Perder el móvil sin ese respaldo deja la cuenta en un callejón sin salida.
La regla de oro que repite el tutorial es simple:
compra, quédate quieto y espera. Nada de tradear. «Si jugáis a vender/comprar, las posibilidades de que lo perdáis por avariciosos son muy altas», advierte. La gráfica, dice, va siempre al contrario de lo que uno hace.
Las expectativas de precio: de 0,15 dólares a 20
El tutorial no se corta a la hora de fijar objetivos. Preguntado por si IOTA volverá a los
0,15 dólares que tocó antes de entrar en el exchanger, la respuesta es un no rotundo: esas posibilidades son improbables. Su expectativa es de
10 a 20 dólares en dos años, y no descarta que se quede corto. El razonamiento que da es que si Bitcoin se clava en los 10.000-15.000 dólares en ese mismo periodo, un marketcap de 50.000 millones para IOTA no sería descabellado.
La conversación derivó pronto hacia las alternativas. Coinbase aparece como opción para comprar con euros, pero las quejas por sus comisiones son constantes: un 4% si se paga con tarjeta, y transferencias SEPA que pueden tardar hasta diez días. También se menciona Plus500, aunque varios intervinientes advierten de que no es un exchange sino un bróker de CFD: no se compran IOTAs, se apuesta a su precio, y la comisión va en el spread. «No estás comprando iotas, mucho cuidado», resume uno de los avisos.
Bitfinex cierra registros y la ruta se complica
El tutorial original presumía de que Bitfinex no pedía nada para registrarse. Eso cambió. En los mensajes finales aparece el dato de que
Bitfinex tiene cerrado los registros hasta el 15 de enero, lo que deja a los nuevos compradores sin la puerta principal. La alternativa que se abre paso es un exchange británico, Coinfalcon, que promete compra directa en euros y una interfaz sencilla para novatos. También se menciona Omoku, del que se dice que «ni están ni se les espera».
Mientras tanto, el debate sobre el wallet Trinity sigue su curso: se han resuelto bugs reportados por testers, se ha añadido la transición de snapshot y se ha portado la clave del 2FA al keychain local. Mejoras técnicas que no resuelven la pregunta que sobrevuela todo el tutorial: si el token vale lo que cuesta, o si el que compró a 0,15 sigue esperando como el que quiso comprar Bitcoin a 2 dólares cuando llegó a 3.
Nota: este artículo describe procedimientos y expectativas recogidos en una discusión entre inversores. No constituye asesoramiento financiero. Operar con criptomonedas implica riesgo de pérdida del capital invertido.