Euro digital: ¿control absoluto o moneda del futuro?
Imagina que tu coche supera el límite de velocidad y, en cuestión de segundos, la multa te aparece cobrada directamente en tu cartera digital. Sin papeleo, sin reclamación, sin posibilidad de escapar. Ese es uno de los escenarios que dibujan los críticos del euro digital, la moneda oficial que la UE acelera para sustituir al efectivo. La Comisión Europea ha presentado su propuesta legislativa para sentar las bases de una divisa que promete ser más eficiente, pero también completamente programable y rastreable.
Dinero programable: ¿qué implica?
Quienes analizan el proyecto advierten de que el euro digital no será un simple equivalente virtual del billete. La tecnología permite asociar condiciones al dinero: que caduque en una fecha concreta, que solo pueda gastarse en determinados comercios o que el banco central pueda retirarlo sin previo aviso. «Dinero completamente programable y rastreable, que además puede caducar si ellos quieren —no podrás ahorrar y serás feliz—», se argumenta. La analogía con el bono cultural, de uso restringido y fecha de caducidad, sugiere que el precedente ya existe.
¿Desaparecerá el efectivo?
Frente a la corriente que ve la desaparición del papel moneda como inevitable —«al igual que eliminaron las monedas por el euro lo harán con el euro por la moneda digital»—, hay quien sostiene que el efectivo nunca morirá del todo. «El efectivo no va a desaparecer nunca. Al que inventó el dinero le gusta tocarlo», se defiende. Pero la evolución de los pagos digitales y el impulso institucional apuntan a un horizonte donde el billete físico podría ser residual. La pregunta es si la sociedad aceptará un dinero que el emisor puede controlar en tiempo real, incluso para imponer multas automáticas o impedir el ahorro. La discurre está servida y el dato que descoloca es que, según algunos análisis, el bono cultural ya es un ensayo general de lo que está por venir.