Bonaire: 50 coches revisados y ni un cuerpo
El dron de la Unidad Aérea entra unos metros en el aparcamiento del centro comercial Bonaire y sale enseguida, como si tanteara el interior. Ahí dentro, en la tarde del 4 de noviembre de 2024, según un recuento que circula entre los participantes del hilo, quedaban
60 centímetros de agua. La batida previa había dejado
50 vehículos revisados, señalizados y descartados. Ni un cuerpo. El temor que durante horas recorrió los sótanos del complejo no se confirmó en la parte accesible.
Qué encontraron los bomberos en el parking de Bonaire
La frase que resume la inspección la firmó Rafael Sancha, portavoz del consorcio de bomberos de Huelva: «Los vehículos están todos totalmente revisados, señalizados y descartados. No se ha encontrado nada». Las imágenes aéreas difundidas por
ABC, firmadas por Alberto Caparrós y Helena Cortés, muestran el interior con cámaras térmicas incluidas. Tampoco ahí apareció nadie.
La secuencia fue la de una confirmación en dos tiempos: primero el recuento de 50 coches, después la certificación de que ninguno escondía víctimas.
El detalle que impide cerrar el asunto es el acceso. Las grabaciones de dron no alcanzaron el fondo del aparcamiento y, según el mismo recuento, el agua seguía presente. Un aparcamiento de centro comercial tiene cámaras, y de ellas no ha salido ninguna grabación pública. Esa ausencia de material, más que cualquier otra cosa, es lo que mantiene viva la desconfianza.
¿Cuántos desaparecidos hay por la DANA?
Aquí las cifras no encajan entre sí. Los enlaces que se comparten en el hilo van de las
300 denuncias que atribuyen a
Vozpópuli a los
1.600 desaparecidos que se citan en el recuento más repetido, con miles de llamadas recibidas y miles de casos valorados de por medio. No existe una cifra oficial cerrada, y esa ausencia es en sí misma el dato.
La discusión pública mezcla dos categorías que no son equivalentes: una desaparición denunciada no equivale a un fallecimiento, y una cifra no oficial tampoco. De ahí que el mismo conjunto de datos alimente tanto el temor a que la tragedia sea mucho mayor como la sospecha de que se está inflando a propósito.
El contraste entre un aparcamiento con 50 coches y ni un fallecido y esas magnitudes admite dos lecturas opuestas. Una: si los desaparecidos no están en los grandes estacionamientos, muchos no aparecerán nunca, y eso resulta más duro para las familias que un duelo con cuerpo. Otra: la riada los arrastró hacia la albufera y el mar. Ninguna de las dos está confirmada.
El camión frigorífico que salió escoltado del centro comercial
En el hilo se afirma que junto al complejo se grabó un camión frigorífico escoltado saliendo del recinto, un extremo no confirmado. Sobre su carga hay versiones: escombros para unos, cuerpos para otros. Una de las hipótesis que circulan sostiene que los cadáveres se irían «encontrando» de forma gradual, repartidos en el tiempo, con los cuerpos guardados de antemano y comunicados a un ritmo que no generase problemas. Ninguna prueba respalda esa reconstrucción, y los familiares no han confirmado nada parecido.
El convoy despertó interés precisamente por lo que no se dijo: ni origen confirmado de la carga, ni destino público, ni comunicación oficial que explicara su presencia junto a un centro comercial arruinado. En el mismo paquete circuló la mención a un camión frigorífico ya señalado en otros recuentos del operativo.
El nivel 3 de emergencia que no se decretó
El segundo frente es competencial. Según un comentario del hilo, la
Ley 05/2005 de Defensa Nacional y la
Ley 17/2015 del Sistema Nacional de Protección Civil permitían elevar la emergencia al nivel 3 y movilizar medios estatales. No se hizo. Sobre el motivo hay dos explicaciones enfrentadas: la ineptitud de la administración competente o el puro tacticismo, dejar que la ayuda se pidiera antes de enviarla. Ninguna se ha acreditado.
El coste político de esa decisión no es menor. Hay quien sostiene que decretar el nivel 3 desde el primer minuto habría permitido adelantar medios y que no hacerlo fue una apuesta por no alarmar. La otra lectura, con los mismos hechos, es que los efectivos desplegados acabaron cubriendo las zonas afectadas.
La noticia que unos celebraron y otros leyeron al revés
Entre quienes dieron por buena la ausencia de fallecidos y quienes la interpretaron como un mal dato hay una distancia que no se cierra. Un análisis repetido: si hay miles de desaparecidos y no hay nadie en el parking, lo probable es que mucha gente no aparezca nunca. La respuesta contraria es más corta: alegrarse de que no haya muertos y dejar la política aparte, porque un sótano vacío es una buena noticia aunque no encaje con el relato.
Y una tercera vía, la que sospecha que la cifra alta de víctimas se infló a propósito para que una cifra menor pareciera tolerable. Es una sospecha sin documentar. Como también lo es la contraria: que el recuento se rebajó para que la gestión no quedara en evidencia. Ninguna de las dos tiene detrás un expediente.
La única certeza verificable sigue siendo esa: 50 coches, cero cuerpos y una cifra de desaparecidos que sigue sin ser oficial.