La CHJ avisó del caudal del Poyo más de una hora tarde
Sobre el papel, una prealerta roja de AEMET activa un comité permanente que vigila caudales y niveles de embalses. Esa tarde, según los datos que se difunden, ese comité tenía los datos. El protocolo de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) fija, según las versiones que circulan, en 150 m³/s el umbral a partir del cual hay que avisar a Protección Civil. Se superó entre las 17:00 y las 17:30. El aviso —un correo electrónico— salió a las 18:43, cuando el agua ya era diez veces mayor. El CECOPI, convocado a las 17:00 con el caudal subiendo a 300 m³/s en el punto de medida situado a unos 25 kilómetros, escuchó casi dos horas después el «todo ha cambiado».
La polémica arrancó con un reproche político —que un mando militar saliera a defender la gestión del Ejecutivo central— y se ha ido desplazando hacia lo técnico. Ahí la CHJ queda mal parada. Porque el dato del río no dependía de la intuición de nadie: estaba en una red de telemetría que emite cada cinco minutos.
El cero que falta en el dato y el silencio de la tarde
Entre las 15:50 y las 18:43 la CHJ no volvió a comunicar el caudal del barranco del Poyo, según el relato que se hace en el foro. A las 15:50 el dato era tranquilizador hasta lo sospechoso:
28,70 m³/s, incluso a la baja. Horas después, el caudal publicado mostraba una cifra diez veces inferior a la real por un cero que faltaba en la transcripción, según una de las versiones que circulan. En un escenario de crecida, ese detalle equivale a apagar la alarma. Hay quien lo despacha como una errata y quien ve ahí la confirmación de que los sistemas se revisan poco.
El protocolo está escrito y no deja margen: Protección Civil debe ser advertida cuando un caudal pasa de 150 m³/s. Esa ventana se abrió en torno a las 17:00-17:30. El correo salió a las 18:43. Más de una hora en la que el río pasó de incordio a catástrofe.
El posible tapón del barranco del Poyo: de 28 a 2.200 m³/s
Las gráficas de aforo dibujan un patrón que no encaja con una crecida ordinaria. Por la mañana el caudal ronda los 150 m³/s; a media tarde cae hasta los
28 m³/s y, de pronto, salta a
2.200 m³/s. Ese salto vertical solo cuadra, según quienes han revisado los registros, con un gran embalsamiento aguas arriba —un tapón de cañas, troncos y sedimentos— que revienta de golpe y suelta kilómetros de agua en minutos.
La cronología es lo incómodo. A las 17:00 Chiva ya se inundaba; a las 17:30 la situación era muy grave; la riada llegó a Paiporta hacia las 18:30. La CHJ no verbalizó el cambio de escenario en el CECOPI hasta las 18:45. De fondo, un desfase de alrededor de una hora entre los datos y la realidad sobre el terreno.
Forata, Buseo y las compuertas abiertas de par en par
El foco del CECOPI estaba esa tarde en la presa de Forata, a unos
30 kilómetros de la zona cero: se temía que cediera. Mientras tanto, según las informaciones que se manejan, el embalse de Buseo había rebosado y el resto de presas se abrieron a saco para aliviar el sistema. La Generalitat no estuvo, según estos relatos, en esa reunión de la CHJ.
El cauce nuevo del Turia puede digerir hasta
5.000 m³/s. No pasó de 2.000 m³/s. Ese dato, leído en frío, alimenta la hipótesis del tapón y la de las cuencas que, incapaces de desaguar en el Turia, desviaron el agua hacia el barranco. El barranco del Poyo discurre a 1,8 kilómetros del cauce nuevo del Turia a la altura de Paiporta. La geografía no ayuda.
La telemetría que debería haber avisado sola
La Confederación Hidrográfica del Júcar dispone del sistema SAIH: cerca de
200 puntos de toma de datos que envían su información cada
cinco minutos, algunos por varias vías —radio, satélite, wimax— para que ninguna caiga. El diseño está pensado justo para eso: que un fallo puntual no deje a ciegas al centro de control. Traducido, el caudal no dependía de que un funcionario tuviera un buen día.
Las informaciones publicadas apuntan a que los datos de caudal estuvieron inaccesibles o fueron modificados en la web del organismo. Una lectura lo achaca a una chapuza de mantenimiento; otra lo eleva a algo peor. Ninguna de las dos está demostrada.
¿Falló solo la CHJ? La previsión de lluvia también se quedó corta
Según los mensajes que circulan, AEMET pronosticó para la zona unos
180 l/m², mientras otros servicios meteorológicos, como el japonés y Météo-France, manejaban escenarios de
400 a 500 l/m². La diferencia no es un matiz: es la frontera entre un aviso naranja y una emergencia. Sobre ese desfase planea la pregunta de hasta qué punto toda la cadena —predicción, aviso hidrológico, decisión política— trabajó con datos a la baja. Hay quien reclama responsabilidades en el ministerio y quien las exige en la Generalitat. Las dos corrientes compiten sin que ninguna cierre el expediente.
Con más de 200 muertos sobre la mesa, la discusión se atasca siempre en el mismo punto: si una llamada de teléfono en lugar de un correo habría cambiado algo. El protocolo está escrito. El umbral, definido. Lo que no aparece en ningún manual es la explicación de por qué, con los datos subiendo, nadie descolgó el teléfono.